Nacional
México solicita a la ONU expertos para el caso Ayotzinapa
El gobierno mexicano busca a través de la ONU nuevos expertos internacionales para reactivar la investigación estancada tras una década de impunidad.
Un nuevo capítulo en la búsqueda de justicia
En un movimiento estratégico significativo, el gobierno de la Presidenta Claudia Sheinbaum ha iniciado los procedimientos formales para acercarse a las Naciones Unidas. El objetivo de esta gestión diplomática es identificar y seleccionar perfiles de especialistas internacionales que puedan conformar un nuevo grupo de investigadores independientes para el caso Ayotzinapa. Esta decisión se produce tras una reunión sostenida con los familiares de los 43 estudiantes normalistas desaparecidos en septiembre de 2014, donde nuevamente se expresó una profunda insatisfacción por los limitados avances en la elucidación de los hechos.
La Secretaria de Gobernación, Rosa Icela Rodríguez, ha sido designada como la encargada de liderar esta aproximación inicial con el organismo multilateral. Su misión será establecer los canales de comunicación y colaboración necesarios para encontrar expertos que reconfiguren un mecanismo de investigación imparcial, una demanda constante y reiterada por los parientes de las víctimas durante sus interlocuciones con las autoridades federales.
Antecedentes y contexto del proceso investigativo
La necesidad de un nuevo grupo surge del vacío dejado por la desintegración del Grupo Interdisciplinario de Expertos Independientes (GIEI) en 2023. Dicho colectivo, convocado originalmente por la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH), se retiró oficialmente de las pesquisas ante la imposibilidad material de continuar con su labor. La principal traba fue la negativa sistemática por parte de las Fuerzas Armadas –específicamente el Ejército Mexicano– de compartir información crucial y de permitir el acceso a documentos y testimonios castrenses considerados esenciales para el curso de la investigación.
En sus informes finales, los expertos del GIEI, que trabajaban de manera paralela pero complementaria a las indagatorias oficiales, señalaron de manera consistente y con evidencia robusta las profundas implicaciones de elementos del Ejército en los trágicos sucesos ocurridos en Iguala, Guerrero, catalogados repetidamente como un crimen de Estado. La imposibilidad de destrabar esta resistencia institucional culminó en la renuncia del grupo como acto de protesta ante lo que calificaron como una obstrucción deliberada a la justicia.
La Presidenta Sheinbaum, si bien ha accedido a la reinstalación de un mecanismo de supervisión internacional, ha sido enfática en aclarar que no será una reinstalación del GIEI en su composición anterior. “No será el GIEI porque todos sabemos qué problemas tuvo y muchos ni están interesados en regresar a la investigación”, precisó, aludiendo a las complejas tensiones que marcaron la relación entre el grupo anterior y las instituciones del Estado mexicano.
La postura de la comunidad internacional y los nuevos rumbos
Las Naciones Unidas han mantenido una vigilancia estrecha sobre la evolución del caso Ayotzinapa desde sus inicios. En múltiples ocasiones, diversos órganos y relatores especiales de la ONU han emitido críticas contundentes hacia el papel del Gobierno de México en las investigaciones, destacando patrones de conductas omisivas y, en algunos casos, de activa obstrucción. El organismo mundial ha respaldado abiertamente las conclusiones y el método de trabajo del GIEI, especialmente cuando este acusó formalmente al Estado mexicano de entorpecer el acceso a la verdad.
El último episodio de esta tensa relación ocurrió en abril de 2025, cuando la Oficina del Alto Comisionado para los Derechos Humanos manifestó que las desapariciones en México son “sistemáticas y generalizadas”. Dicha instancia recomendó de manera expresa detener la progresiva militarización de las tareas de seguridad pública del país, una declaración que forzó a la Presidenta Sheinbaum a salir en defensa de su estrategia de seguridad. “En México no hay desaparición forzada desde el Estado”, afirmó categóricamente, una aseveración que contrasta con el registro oficial de más de 133,000 personas desaparecidas o no localizadas, una cifra que evidencia la profundidad de la crisis humanitaria.
El acercamiento actual a la ONU busca constituir un equipo de investigadores especializados que se alinee con las nuevas líneas de investigación promovidas por la administración actual y el fiscal especial asignado al caso, Mauricio Pazarán. Esta estrategia se centra en una aproximación que el gobierno denomina como más científica y tecnológica, priorizando el análisis forense digital de dispositivos móviles y los registros de llamadas pertenecientes a dos de los estudiantes, cuyos teléfonos permanecieron activos varios días después de los hechos. Sheinbaum ha insistido en que estas rutas metodológicas “no se habían utilizado hasta ahora” y representan una vía prometedora.
No obstante, los colectivos de familiares han manifestado su escepticismo. Aseguran que, hasta la fecha, esta nueva metodología no ha arrojado información sustancialmente novedosa y han insistido en la imperiosa necesidad de no descartar las líneas de investigación basadas en testimonios y trabajo de campo que se desarrollaron a lo largo de la última década. Exigen que cualquier nuevo grupo independiente retome estas pistas previamente establecidas.
A pesar de las evidentes muestras de decepción de las familias tras la última reunión, la mandataria ha argumentado que el fiscal Pazarán requiere de un margen de tiempo adicional para procesar y analizar pruebas después de un lapso de 11 años desde la comisión de los delitos. La estrategia declarada es asegurar que los hallazgos derivados de la nueva aproximación sean irrefutables y meticulosamente sustentados, con el fin de lograr órdenes de aprehensión y de vinculación a proceso que sean jurídicamente sólidas y resistan el escrutinio de los tribunales.
Este proceso representa un punto de inflexión crítico en uno de los episodios más emblemáticos de violación a los derechos humanos en la historia reciente de México. La participación de expertos internacionales avalados por la ONU podría inyectar un nuevo impulso a la búsqueda de la verdad, pero su éxito final dependerá de un factor irrenunciable: la plena y sin reservas cooperación de todas las instituciones del Estado, incluyendo y de manera muy particular, las Fuerzas Armadas.
¿Crees que esta nueva colaboración internacional será decisiva para alcanzar justicia? Comparte este análisis para mantener viva la memoria y la exigencia de verdad.
Nacional
Trump dice que seguirá en contacto con Machado
El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, afirmó este viernes que planea mantener el contacto con la líder opositora venezolana, María Corina Machado.
Tras su encuentro del jueves en la Casa Blanca, Trump declaró que se trata de una mujer a la que “respeta mucho”. En esa reunión, Machado señaló que le transmitió al mandatario estadounidense que “hoy más del 90% de los venezolanos queremos lo mismo: vivir con libertad, dignidad y justicia”.
Los detalles del encuentro entre Trump y Machado
“Fue un gran honor para mí conocer a María Corina Machado, de Venezuela”, escribió Trump en una publicación en Truth Social. “María me presentó su Premio Nobel de la Paz por el trabajo que he realizado. Un gesto maravilloso de respeto mutuo”.
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Un triste hallazgo en la colonia que duerme entre calles con nombres festivos
El hallazgo de un cuerpo en la calle 23 de diciembre desató el protocolo habitual: cinta amarilla, curiosos y muchas preguntas sin respuesta.
La muerte llama a la puerta en la calle 23 de diciembre
Ah, la colonia 15 de enero. Un lugar tan festivo que incluso sus calles llevan nombres de fechas célebres. Pero ayer, en la calle 23 de diciembre, el regalo anticipado fue bastante más macabro: el cuerpo sin vida de un hombre. Porque nada dice “espíritu navideño” como encontrar a alguien que ya no respira sobre un colchón en la vía pública.
Los vecinos, esos héroes anónimos del cotilleo barrial, fueron los primeros en notar que algo andaba mal. Su radar de chismes se activó cuando vieron que el individuo en situación de calle que usualmente dormía allí llevaba demasiado tiempo quieto. ¿Estará profundamente dormido o profundamente muerto?, debieron preguntarse. Ante la duda, y demostrando una eficacia envidiable, optaron por lo más sensato: marcar al 911. Más vale prevenir que lamentar, ¿no?
Vecinos del lugar refieren que el hoy occiso es un individuo en situación de calle que comúnmente dormía en esta calle, por lo que se les hizo extraño ver que no se movía.
Así comenzó el circo. Llegaron los paramédicos de la Cruz Roja, confirmaron lo obvio —que efectivamente, estaba muerto— y dieron parte a las autoridades. Porque ese es el protocolo: tú encuentras el cuerpo, nosotros constatamos que es un cuerpo, y luego llamamos a los que se encargarán del cuerpo. Una cadena de mando perfectamente aceitada para gestionar la tragedia.
El despliegue oficial ante lo inevitable
No podían faltar. Los elementos de la Guardia Estatal y la Fiscalía General arribaron al sitio con esa mezcla de solemnidad y rutina que caracteriza estos eventos. Su misión: acordonar el área con esa cinta amarilla que tanto nos fascina y realizar las “indagatorias pertinentes”. ¿Pertinentes para qué? Para determinar, supongo, que un hombre sin hogar fue encontrado muerto en la calle donde solía dormir. Un misterio digno de Sherlock Holmes.
La calle fue cerrada. El tráfico, desviado. Todo debe detenerse mientras se realiza el levantamiento del cadáver y la necropsia de ley. Porque la burocracia de la muerte es implacable: formularios, procedimientos, esperas. Se estima que el cierre durará “un par de horas”, aunque todos sabemos que ese “par” puede estirarse más que un chicle pegado en el pavimento.
Y mientras tanto, ¿qué sabemos? Poco. Que era un hombre. Que aparentemente tenía lesiones en su cuerpo. ¿De qué tipo? No se especifica. Podrían ser desde moretones hasta señales de algo más siniestro. El comunicado oficial es tan vago que da pie a toda clase de especulaciones innecesarias y morbosas. ¿Se cayó? ¿Lo empujaron? ¿Le dio un patatús después de una cena cuestionable recuperada de un contenedor? El silencio oficial es el mejor aliado de la imaginación popular.
Lo más irónico del asunto es el escenario: una colonia llamada 15 de enero, una calle llamada 23 de diciembre. La muerte no respeta calendarios ni nomenclaturas festivas. Se instala donde quiere, incluso entre calles cuyo nombre evoca regalos y propósitos de año nuevo.
Al final del día, queda una pregunta flotando en el aire cargado de indiferencia urbana: ¿cuántas personas deben morir en el anonimato antes de que su paseo sea algo más que una nota policial breve? Hoy fue un hombre sin nombre en la calle 23 de diciembre. Mañana podría ser cualquiera.
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Diplomacia vaticana: reunión clave mientras la visita papal flota en el aire
El embajador en El Vaticano se reúne con Segob mientras la invitación al papa sigue en el limbo. ¿Visita papal o eterna espera?
La diplomacia mexicana con el Vaticano: mucho protocolo, poca confirmación y un papa en standby
Ahí va la cosa. Este martes, Alberto Barranco Chavarría, nuestro embajador ante la Santa Sede –sí, ese puesto existe y alguien lo tiene–, se sentó con Rosa Icela Rodríguez de Gobernación y Clara Luz Flores de Asuntos Religiosos. La agenda: revisar los asuntos bilaterales. O sea, la relación México-Vaticano, que suena a trama secundaria de una serie política pero aparentemente es importante.
“Siempre respetuosa y constructiva”, dijo Rodríguez sobre la reunión.
Traducción millennial: “Nos llevamos bien, no hubo drama, pero tampoco anunciamos nada espectacular”. Es el equivalente diplomático a poner “✨” en una historia de Instagram.
Pero hablemos de lo que todos queremos saber: ¿Y el papa? ¿Cuándo viene? Porque resulta que la presidenta Claudia Sheinbaum ya le extendió la invitación a León XIV –no confundir con los reyes franceses del pasado– durante una llamada por el Día de la Virgen de Guadalupe. Un movimiento clásico. El problema es que, desde entonces, la confirmación brilla por su ausencia.
El eterno ‘tal vez’ de la visita papal
La semana pasada, Barranco Chavarría estuvo por México para una reunión de embajadores y dejó caer esta perla:
“No hay todavía una respuesta”, dijo el embajador sobre la posible visita.
O sea, ni sí ni no, sino todo lo contrario. El Vaticano tiene a México en “visto”, como ese mensaje importante que nunca contestas. Sheinbaum misma comentó el 15 de diciembre que aún no había fecha. Así que seguimos en modo espera, con la incertidumbre como único plan confirmado.
El contexto importa: Una visita papal no es cualquier cosa. Requiere logística monumental, seguridad extrema y una agenda que equilibre lo espiritual con lo político. Además, León XIV lleva poco tiempo en el cargo –sí, es un nombre curioso para un papa moderno– y probablemente está priorizando otros frentes. Pero para México, especialmente con la devoción guadalupana, sería un evento de primer orden.
Mientras tanto, las reuniones como la de hoy sirven para mantener los canales abiertos. Para asegurar que, cuando (o si) llegue el sí del Vaticano, todo esté listo. Es diplomacia en su estado más puro: mucha preparación para un evento que puede o no ocurrir.
¿Qué sigue? Seguir esperando. La bola está en la cancha del Vaticano. Mientras tanto, México sigue haciendo su tarea: reuniones formales, declaraciones cuidadosas y ese optimismo cauteloso que caracteriza a las relaciones internacionales cuando hay mucho en juego pero pocas certezas.
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