Ruptura diplomática
La noche del 5 de abril de 2024, la policía ecuatoriana ingresó a la Embajada de México en Quito para detener al exvicepresidente Jorge Glas, quien contaba con asilo político. El gobierno mexicano, entonces encabezado por Andrés Manuel López Obrador, anunció de inmediato el rompimiento de relaciones diplomáticas.
La canciller Alicia Bárcena calificó el hecho como un quebrantamiento de la Convención de Viena. Denunció lesiones al personal diplomático y la detención del jefe de Cancillería, Roberto Canseco, quien defendió el espacio soberano. La embajadora Raquel Serur fue declarada persona non grata.
La sede consular cerró indefinidamente. México recurrió a las embajadas de Chile, Colombia y Perú para asistir a sus connacionales, y presentó una denuncia ante la Corte Internacional de Justicia.
Tensión comercial y política
El 3 de febrero de 2025, el presidente ecuatoriano Daniel Noboa impuso un arancel del 27% a productos mexicanos, argumentando la ausencia de un tratado de libre comercio. Las negociaciones estaban estancadas desde 2022 por aranceles al camarón y el banano.
Un día después, la presidenta Claudia Sheinbaum minimizó el impacto: las exportaciones a Ecuador representan solo el 0.4% del total mexicano.
El 16 de abril de 2025, Sheinbaum afirmó que México no reanudará relaciones mientras Noboa sea presidente. Lo señaló como responsable de la irrupción en la embajada y cuestionó la legitimidad de su triunfo electoral, respaldando las denuncias de fraude de la oposición. También criticó la continuidad del encarcelamiento de Jorge Glas.




