Nacional
México registra su día con menos homicidios en el sexenio
La cifra más baja de víctimas en un solo día desde 2018 marca un hito inesperado en medio de la espiral violenta.
Un respiro (sí, lo leíste bien) en la montaña rusa de la violencia
Parece que el universo, en un giro argumental que ni el guionista de la temporada más caótica de Narcos se habría atrevido a plantear, nos ha dado un día de descanso. Ayer, el Informe diario de Seguridad del Gobierno de la Cuarta Transformación soltó un dato que hizo que más de uno se limpiara los ojos para asegurarse de no estar viendo cosas: 37 víctimas de homicidio doloso en todo el país. Sí, treinta y siete. Una cifra que, en el contexto mexicano, suena casi a utopía. Para que te des una idea, es como si de pronto tu feed de noticias dejara de estar saturado de tragedias por un instante, un brevísimo, casi incómodo, momento de paz.
Este número no es solo un dígito bajo; es un récord histórico a la baja. Se cargó la marca anterior de 38 casos que se había registrado en julio de este mismo año, un verano que, por cierto, también tuvo sus picos de locura. El contraste es tan brutal que duele. Si lo comparamos con el pico más alto del 2025, que fue en marzo con 84 homicidios en un solo día (impulsado, cómo no, por el drama interno en Sinaloa), la diferencia es abismal. Es la clásica montaña rusa emocional a la que nos tiene acostumbrados la realidad nacional: un día estás en el punto más alto de la violencia y, cuando menos te lo esperas, caes en una curva que, por una vez, no te desgarra el estómago.
Promedios que pintan un panorama menos aterrador (pero no cantemos victoria)
Ahora, si nos ponemos en modo data analyst y miramos los promedios mensuales, la cosa también pinta… ¿mejor? Suena raro decirlo, pero es la verdad. El agosto pasado se alcanzó el promedio diario más bajo del sexenio, con 52.7 asesinatos al día. Suena a mucho, porque lo es, pero cuando lo contrastas con el mes más violento hasta ahora, que fue noviembre con un promedio de 74.4 homicidios diarios, la cosa se ve un poquito menos apocalíptica. Es como si, después de meses de una serie de terror sin fin, por fin hubiera un capítulo con un final… ¿tranquilo? No nos emocionemos, el narrador siempre puede volver a sacar un giro inesperado.
Eso sí, el informe oficial, con esa prudencia burocrática que nos caracteriza, aclara que estos son datos preliminares y están sujetos a ajustes conforme avanzan las investigaciones ministeriales en los estados. O sea, la cifra podría cambiar, pero por ahora, nos aferramos a este pequeño rayo de esperanza como si fuera el último episodio de nuestra serie favorita en un día lluvioso.
Lo que hace que este dato sea tan significativo es que, a pesar de ser un conteo preliminar, se coloca como la marca más baja registrada desde el inicio del sexenio del ex Presidente Andrés Manuel López Obrador en diciembre de 2018. Seis años después, por fin hay un día que rompe el récord… pero para bien. Un auténtico plot twist en la narrativa de la violencia que ha definido a esta administración.
El contexto: un país que sigue ardiendo en focos rojos
Este respiro estadístico llega tras meses marcados por episodios de violencia vinculados a disputas criminales que suenan más a elenco de una película de acción mal coordinada que a la realidad. Tenemos a las facciones de “La Mayiza” y “La Chapiza”, ambas del Cártel de Sinaloa, en su eterno drama familiar por el control. Luego está el conflicto entre Los Ardillos y La Familia Michoacana, una rivalidad que parece sacada de un videojuego de mundo abierto. Y, por si fuera poco, las disputas entre el Cartel Jalisco Nueva Generación y el Cartel de Santa Rosa de Lima, entre otros. Básicamente, el país es un gran tablero de ajedrez donde las piezas se mueven con fuego y sangre.
Y ayer, justo cuando se registraba este mínimo histórico, el repunte de violencia lo tuvo Guanajuato, con seis personas asesinadas. Entre los crímenes, destaca la muerte de un trabajador de la Fiscalía estatal y el hallazgo de dos cuerpos con signos de tortura en una carretera en las inmediaciones de Pénjamo. Un recordatorio cruel de que, aunque el promedio nacional baje, la violencia no se ha ido; solo ha cambiado de código postal. Es como si el monstruo de la inseguridad diera un respiro a nivel macro, pero a nivel micro sigue haciendo de las suyas.
En resumen, este dato es un suspiro, un paréntesis en la crónica negra de México. No es la solución, ni mucho menos, pero es un hecho que invita a la reflexión. ¿Será el inicio de una tendencia o solo un espejismo en el desierto de la violencia? El tiempo, y los próximos informes de seguridad, lo dirán. Mientras tanto, toca analizar este momento con la mezcla de esperanza y escepticismo que define a toda una generación acostumbrada a las malas noticias.
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Nacional
Trump dice que seguirá en contacto con Machado
El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, afirmó este viernes que planea mantener el contacto con la líder opositora venezolana, María Corina Machado.
Tras su encuentro del jueves en la Casa Blanca, Trump declaró que se trata de una mujer a la que “respeta mucho”. En esa reunión, Machado señaló que le transmitió al mandatario estadounidense que “hoy más del 90% de los venezolanos queremos lo mismo: vivir con libertad, dignidad y justicia”.
Los detalles del encuentro entre Trump y Machado
“Fue un gran honor para mí conocer a María Corina Machado, de Venezuela”, escribió Trump en una publicación en Truth Social. “María me presentó su Premio Nobel de la Paz por el trabajo que he realizado. Un gesto maravilloso de respeto mutuo”.
Nacional
Un triste hallazgo en la colonia que duerme entre calles con nombres festivos
El hallazgo de un cuerpo en la calle 23 de diciembre desató el protocolo habitual: cinta amarilla, curiosos y muchas preguntas sin respuesta.
La muerte llama a la puerta en la calle 23 de diciembre
Ah, la colonia 15 de enero. Un lugar tan festivo que incluso sus calles llevan nombres de fechas célebres. Pero ayer, en la calle 23 de diciembre, el regalo anticipado fue bastante más macabro: el cuerpo sin vida de un hombre. Porque nada dice “espíritu navideño” como encontrar a alguien que ya no respira sobre un colchón en la vía pública.
Los vecinos, esos héroes anónimos del cotilleo barrial, fueron los primeros en notar que algo andaba mal. Su radar de chismes se activó cuando vieron que el individuo en situación de calle que usualmente dormía allí llevaba demasiado tiempo quieto. ¿Estará profundamente dormido o profundamente muerto?, debieron preguntarse. Ante la duda, y demostrando una eficacia envidiable, optaron por lo más sensato: marcar al 911. Más vale prevenir que lamentar, ¿no?
Vecinos del lugar refieren que el hoy occiso es un individuo en situación de calle que comúnmente dormía en esta calle, por lo que se les hizo extraño ver que no se movía.
Así comenzó el circo. Llegaron los paramédicos de la Cruz Roja, confirmaron lo obvio —que efectivamente, estaba muerto— y dieron parte a las autoridades. Porque ese es el protocolo: tú encuentras el cuerpo, nosotros constatamos que es un cuerpo, y luego llamamos a los que se encargarán del cuerpo. Una cadena de mando perfectamente aceitada para gestionar la tragedia.
El despliegue oficial ante lo inevitable
No podían faltar. Los elementos de la Guardia Estatal y la Fiscalía General arribaron al sitio con esa mezcla de solemnidad y rutina que caracteriza estos eventos. Su misión: acordonar el área con esa cinta amarilla que tanto nos fascina y realizar las “indagatorias pertinentes”. ¿Pertinentes para qué? Para determinar, supongo, que un hombre sin hogar fue encontrado muerto en la calle donde solía dormir. Un misterio digno de Sherlock Holmes.
La calle fue cerrada. El tráfico, desviado. Todo debe detenerse mientras se realiza el levantamiento del cadáver y la necropsia de ley. Porque la burocracia de la muerte es implacable: formularios, procedimientos, esperas. Se estima que el cierre durará “un par de horas”, aunque todos sabemos que ese “par” puede estirarse más que un chicle pegado en el pavimento.
Y mientras tanto, ¿qué sabemos? Poco. Que era un hombre. Que aparentemente tenía lesiones en su cuerpo. ¿De qué tipo? No se especifica. Podrían ser desde moretones hasta señales de algo más siniestro. El comunicado oficial es tan vago que da pie a toda clase de especulaciones innecesarias y morbosas. ¿Se cayó? ¿Lo empujaron? ¿Le dio un patatús después de una cena cuestionable recuperada de un contenedor? El silencio oficial es el mejor aliado de la imaginación popular.
Lo más irónico del asunto es el escenario: una colonia llamada 15 de enero, una calle llamada 23 de diciembre. La muerte no respeta calendarios ni nomenclaturas festivas. Se instala donde quiere, incluso entre calles cuyo nombre evoca regalos y propósitos de año nuevo.
Al final del día, queda una pregunta flotando en el aire cargado de indiferencia urbana: ¿cuántas personas deben morir en el anonimato antes de que su paseo sea algo más que una nota policial breve? Hoy fue un hombre sin nombre en la calle 23 de diciembre. Mañana podría ser cualquiera.
¿Esta nota te hizo reflexionar (o por lo menos arquear una ceja)? Compártela con ese amigo al que le gusta comentar las noticias con un tono igualmente cáustico. Y si te interesa estar al tanto del pulso real –y a menudo absurdo– de la ciudad, explora más contenido como este.
Nacional
Diplomacia vaticana: reunión clave mientras la visita papal flota en el aire
El embajador en El Vaticano se reúne con Segob mientras la invitación al papa sigue en el limbo. ¿Visita papal o eterna espera?
La diplomacia mexicana con el Vaticano: mucho protocolo, poca confirmación y un papa en standby
Ahí va la cosa. Este martes, Alberto Barranco Chavarría, nuestro embajador ante la Santa Sede –sí, ese puesto existe y alguien lo tiene–, se sentó con Rosa Icela Rodríguez de Gobernación y Clara Luz Flores de Asuntos Religiosos. La agenda: revisar los asuntos bilaterales. O sea, la relación México-Vaticano, que suena a trama secundaria de una serie política pero aparentemente es importante.
“Siempre respetuosa y constructiva”, dijo Rodríguez sobre la reunión.
Traducción millennial: “Nos llevamos bien, no hubo drama, pero tampoco anunciamos nada espectacular”. Es el equivalente diplomático a poner “✨” en una historia de Instagram.
Pero hablemos de lo que todos queremos saber: ¿Y el papa? ¿Cuándo viene? Porque resulta que la presidenta Claudia Sheinbaum ya le extendió la invitación a León XIV –no confundir con los reyes franceses del pasado– durante una llamada por el Día de la Virgen de Guadalupe. Un movimiento clásico. El problema es que, desde entonces, la confirmación brilla por su ausencia.
El eterno ‘tal vez’ de la visita papal
La semana pasada, Barranco Chavarría estuvo por México para una reunión de embajadores y dejó caer esta perla:
“No hay todavía una respuesta”, dijo el embajador sobre la posible visita.
O sea, ni sí ni no, sino todo lo contrario. El Vaticano tiene a México en “visto”, como ese mensaje importante que nunca contestas. Sheinbaum misma comentó el 15 de diciembre que aún no había fecha. Así que seguimos en modo espera, con la incertidumbre como único plan confirmado.
El contexto importa: Una visita papal no es cualquier cosa. Requiere logística monumental, seguridad extrema y una agenda que equilibre lo espiritual con lo político. Además, León XIV lleva poco tiempo en el cargo –sí, es un nombre curioso para un papa moderno– y probablemente está priorizando otros frentes. Pero para México, especialmente con la devoción guadalupana, sería un evento de primer orden.
Mientras tanto, las reuniones como la de hoy sirven para mantener los canales abiertos. Para asegurar que, cuando (o si) llegue el sí del Vaticano, todo esté listo. Es diplomacia en su estado más puro: mucha preparación para un evento que puede o no ocurrir.
¿Qué sigue? Seguir esperando. La bola está en la cancha del Vaticano. Mientras tanto, México sigue haciendo su tarea: reuniones formales, declaraciones cuidadosas y ese optimismo cauteloso que caracteriza a las relaciones internacionales cuando hay mucho en juego pero pocas certezas.
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