Nacional
México lidera en jóvenes ninis con marcada desigualdad de género
La OIT revela una brecha de género alarmante: las mujeres jóvenes triplican a los hombres en esta estadística crítica para el futuro económico.
El país de los ‘ninis’: cuando el meme es tu realidad económica
Parece que México quiere llevarse el trofeo en algo, y esta vez no es en fútbol ni en tacos. Nuestro querido país destaca, y no para bien, en la tasa de jóvenes que no estudian ni trabajan, con un nada envidiable 16.6%. Sí, ese ejército de chavos y chavas que tu tía juzga en las reuniones familiares mientras tú intentas explicarle que tu carrera en community management es un trabajo de verdad. La Organización Internacional del Trabajo (OIT), básicamente la mamá del mundo laboral que siempre nos está regañando, acaba de soltar este dato que duele más que un golpe en el dedo chiquito del pie.
Pero, oh sorpresa, la cosa se pone más dramática cuando le echas un ojo al desglose por género. Porque, claro, en la lotería de la desigualdad, a las mujeres nos toca siempre el número perdedor. Mientras el 9.3% de los hombres están en modo ‘nini’, la cifra para las mujeres se dispara hasta un escandaloso 23.8%. O sea, por cada vato en esta situación, hay como dos y medio mujeres. ¿A alguien más le suena a que el patriarcado también es un jefe perezoso que no quiere soltar sus privilegios?
No es flojera, es el sistema, güey
Antes de que empieces a pensar que esta generación es un montón de holgazanes pegados al celular, la OIT nos aclara las cosas con la delicadeza de un trancazo. Ellos definen esta tasa como la proporción de la juventud que no está ocupada y no cursa estudios ni recibe formación. Básicamente, son personas entre 15 y 24 años que, por la razón que sea, se quedaron fuera del radar del sistema educativo y del mercado laboral. Spoiler alert: no es porque no quieran.
Y para que no creas que es un drama solo made in Mexico, echa un vistazo al cuadro de honor de la desesperanza juvenil internacional. Argentina anda en 16.3%, Chile en 13.8%, Colombia con un preocupante 23.2%, España en 10.1% y Estados Unidos en 11.6%. O sea, el problema es global, como el cambio climático o la obsesión por las series de true crime, pero aquí le ponemos nuestro sazón particular con una buena dosis de brecha de género.
La OIT, con esa paciencia que dan los años de ver crisis tras crisis, nos dice que esta elevada tasa “sigue representando un problema para los más jóvenes, en particular para las mujeres jóvenes”. ¿El dato a nivel mundial? Un 28% de las mujeres jóvenes estaban en esta situación en 2024. Casi un tercio. Es como si en tu salón de clases, una de cada tres amigas no tuviera un camino claro. Duele, ¿no?
Pero no todo es señalarnos con el dedo. La organización también suelta la receta mágica –o al menos el intento– para salir de este desmadre. Hablan de un enfoque integral de políticas favorables al empleo, que es la forma fancy de decir que necesitamos que todo el mundo (gobierno, empresas, escuelas) empuje para el mismo lado. Que armonice las intervenciones macroeconómicas, sectoriales y empresariales con la educación básica, el desarrollo de capacidades y los programas activos del mercado de trabajo. Básicamente, un Avengers Assemble pero para el empleo juvenil.
¿Y las soluciones? Suenan bien, pero ¿funcionarán?
La OIT no se queda solo en el diagnóstico y suelta su wishlist para mejorar esta situación de película de terror para millennials y centennials. Recomienda programas de formación que en realidad se adapten a las necesidades de las empresas. O sea, dejar de preparar gente para trabajos que ya no existen o, peor aún, que pagan con “exposición”.
También proponen servicios de intermediación laboral que de verdad funcionen, esos que ayudan a conectar a los demandantes de empleo con las vacantes sin que tengas que mandar 150 CVs para que te ignoren en 149. Reducir los costos de búsqueda suena a música para los oídos de cualquiera que haya tenido que pagar pasajes carísimos para ir a una entrevista de dos minutos.
Otra idea son los programas públicos de empleo, que proporcionen apoyo a los ingresos y generen puestos de corta duración, especialmente durante las recesiones económicas. Algo así como un parche mientras la economía se recompone, que en estos tiempos de incertidumbre se agradece más que un meme en lunes por la mañana.
Y luego están los subsidios salariales e incentivos a la contratación, que pueden ayudar a mantener el empleo durante las crisis y facilitar las transiciones a las industrias del futuro. Porque, seamos honestos, si el futuro es la inteligencia artificial y la sostenibilidad, mejor empezar a prepararnos ya, no cuando el robot ya nos haya quitado el trabajo.
Por último, pero no menos importante, la OIT añade que los gobiernos deben dar apoyo al empleo independiente. O sea, a los que se aventuran como emprendedores, freelancers o creadores de contenido. Porque en la era del side hustle y OnlyFans, el concepto de “trabajo estable” necesita una actualización más urgente que el software de tu teléfono.
En resumen, el problema de los ‘ninis’ no es solo un número en una gráfica. Es una generación entera que se está quedando atrás, con las mujeres llevando la peor parte. Y mientras los expertos sugan soluciones, miles de jóvenes navegan un mar de incertidumbre, preguntándose si algún día el sistema tendrá un lugar para ellos. Un drama con más temporadas que Grey’s Anatomy y, por desgracia, sin final a la vista.
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Nacional
Un triste hallazgo en la colonia que duerme entre calles con nombres festivos
El hallazgo de un cuerpo en la calle 23 de diciembre desató el protocolo habitual: cinta amarilla, curiosos y muchas preguntas sin respuesta.
La muerte llama a la puerta en la calle 23 de diciembre
Ah, la colonia 15 de enero. Un lugar tan festivo que incluso sus calles llevan nombres de fechas célebres. Pero ayer, en la calle 23 de diciembre, el regalo anticipado fue bastante más macabro: el cuerpo sin vida de un hombre. Porque nada dice “espíritu navideño” como encontrar a alguien que ya no respira sobre un colchón en la vía pública.
Los vecinos, esos héroes anónimos del cotilleo barrial, fueron los primeros en notar que algo andaba mal. Su radar de chismes se activó cuando vieron que el individuo en situación de calle que usualmente dormía allí llevaba demasiado tiempo quieto. ¿Estará profundamente dormido o profundamente muerto?, debieron preguntarse. Ante la duda, y demostrando una eficacia envidiable, optaron por lo más sensato: marcar al 911. Más vale prevenir que lamentar, ¿no?
Vecinos del lugar refieren que el hoy occiso es un individuo en situación de calle que comúnmente dormía en esta calle, por lo que se les hizo extraño ver que no se movía.
Así comenzó el circo. Llegaron los paramédicos de la Cruz Roja, confirmaron lo obvio —que efectivamente, estaba muerto— y dieron parte a las autoridades. Porque ese es el protocolo: tú encuentras el cuerpo, nosotros constatamos que es un cuerpo, y luego llamamos a los que se encargarán del cuerpo. Una cadena de mando perfectamente aceitada para gestionar la tragedia.
El despliegue oficial ante lo inevitable
No podían faltar. Los elementos de la Guardia Estatal y la Fiscalía General arribaron al sitio con esa mezcla de solemnidad y rutina que caracteriza estos eventos. Su misión: acordonar el área con esa cinta amarilla que tanto nos fascina y realizar las “indagatorias pertinentes”. ¿Pertinentes para qué? Para determinar, supongo, que un hombre sin hogar fue encontrado muerto en la calle donde solía dormir. Un misterio digno de Sherlock Holmes.
La calle fue cerrada. El tráfico, desviado. Todo debe detenerse mientras se realiza el levantamiento del cadáver y la necropsia de ley. Porque la burocracia de la muerte es implacable: formularios, procedimientos, esperas. Se estima que el cierre durará “un par de horas”, aunque todos sabemos que ese “par” puede estirarse más que un chicle pegado en el pavimento.
Y mientras tanto, ¿qué sabemos? Poco. Que era un hombre. Que aparentemente tenía lesiones en su cuerpo. ¿De qué tipo? No se especifica. Podrían ser desde moretones hasta señales de algo más siniestro. El comunicado oficial es tan vago que da pie a toda clase de especulaciones innecesarias y morbosas. ¿Se cayó? ¿Lo empujaron? ¿Le dio un patatús después de una cena cuestionable recuperada de un contenedor? El silencio oficial es el mejor aliado de la imaginación popular.
Lo más irónico del asunto es el escenario: una colonia llamada 15 de enero, una calle llamada 23 de diciembre. La muerte no respeta calendarios ni nomenclaturas festivas. Se instala donde quiere, incluso entre calles cuyo nombre evoca regalos y propósitos de año nuevo.
Al final del día, queda una pregunta flotando en el aire cargado de indiferencia urbana: ¿cuántas personas deben morir en el anonimato antes de que su paseo sea algo más que una nota policial breve? Hoy fue un hombre sin nombre en la calle 23 de diciembre. Mañana podría ser cualquiera.
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Diplomacia vaticana: reunión clave mientras la visita papal flota en el aire
El embajador en El Vaticano se reúne con Segob mientras la invitación al papa sigue en el limbo. ¿Visita papal o eterna espera?
La diplomacia mexicana con el Vaticano: mucho protocolo, poca confirmación y un papa en standby
Ahí va la cosa. Este martes, Alberto Barranco Chavarría, nuestro embajador ante la Santa Sede –sí, ese puesto existe y alguien lo tiene–, se sentó con Rosa Icela Rodríguez de Gobernación y Clara Luz Flores de Asuntos Religiosos. La agenda: revisar los asuntos bilaterales. O sea, la relación México-Vaticano, que suena a trama secundaria de una serie política pero aparentemente es importante.
“Siempre respetuosa y constructiva”, dijo Rodríguez sobre la reunión.
Traducción millennial: “Nos llevamos bien, no hubo drama, pero tampoco anunciamos nada espectacular”. Es el equivalente diplomático a poner “✨” en una historia de Instagram.
Pero hablemos de lo que todos queremos saber: ¿Y el papa? ¿Cuándo viene? Porque resulta que la presidenta Claudia Sheinbaum ya le extendió la invitación a León XIV –no confundir con los reyes franceses del pasado– durante una llamada por el Día de la Virgen de Guadalupe. Un movimiento clásico. El problema es que, desde entonces, la confirmación brilla por su ausencia.
El eterno ‘tal vez’ de la visita papal
La semana pasada, Barranco Chavarría estuvo por México para una reunión de embajadores y dejó caer esta perla:
“No hay todavía una respuesta”, dijo el embajador sobre la posible visita.
O sea, ni sí ni no, sino todo lo contrario. El Vaticano tiene a México en “visto”, como ese mensaje importante que nunca contestas. Sheinbaum misma comentó el 15 de diciembre que aún no había fecha. Así que seguimos en modo espera, con la incertidumbre como único plan confirmado.
El contexto importa: Una visita papal no es cualquier cosa. Requiere logística monumental, seguridad extrema y una agenda que equilibre lo espiritual con lo político. Además, León XIV lleva poco tiempo en el cargo –sí, es un nombre curioso para un papa moderno– y probablemente está priorizando otros frentes. Pero para México, especialmente con la devoción guadalupana, sería un evento de primer orden.
Mientras tanto, las reuniones como la de hoy sirven para mantener los canales abiertos. Para asegurar que, cuando (o si) llegue el sí del Vaticano, todo esté listo. Es diplomacia en su estado más puro: mucha preparación para un evento que puede o no ocurrir.
¿Qué sigue? Seguir esperando. La bola está en la cancha del Vaticano. Mientras tanto, México sigue haciendo su tarea: reuniones formales, declaraciones cuidadosas y ese optimismo cauteloso que caracteriza a las relaciones internacionales cuando hay mucho en juego pero pocas certezas.
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Banca mexicana registra desaceleración en sus utilidades
Las ganancias del sector bancario muestran una ligera contracción real, en línea con el enfriamiento de la economía nacional.
Los números están sobre la mesa y pintan un panorama claro: el dinamismo del sector bancario mexicano está perdiendo fuelle. De enero a noviembre del año pasado, las utilidades de la banca que opera en el país sumaron 278 mil 106 millones de pesos. La cifra, aunque monumental, esconde un detalle crucial: una ligera reducción del 0.7% en términos reales comparada con el mismo periodo del año anterior, según los datos más recientes de la Comisión Nacional Bancaria y de Valores (CNBV).
Lo que más preocupa a los analistas no es solo esa caída marginal, sino la tendencia. El sector encadena tres meses consecutivos de desaceleración, una señal de enfriamiento que va perfectamente acompasada con el ritmo más lento de la economía mexicana en su conjunto. Parece que, por fin, el ciclo económico está alcanzando a los gigantes financieros.
El impacto del contexto económico en el crédito
Las principales instituciones ya lo venían advirtiendo. A lo largo del año, ejecutivos del sector comentaron que un menor desempeño de la economía se traduciría, inevitablemente, en un menor dinamismo para la banca. La pregunta clave era: ¿hasta qué punto? Los datos de cartera vigente ofrecen una primera respuesta. Al cierre de noviembre, el total de créditos vigentes alcanzó los 8 billones 59 mil 422 millones de pesos, lo que representa un crecimiento real anual del 2.42%. Un avance, sí, pero modesto.
A pesar de este entorno, las autoridades mantienen un tono cautelosamente optimista. Como señaló Emilio Romano, presidente de la Asociación de Bancos de México (ABM):
“Estamos esperando que a cierre de 2025, crezca el crédito a niveles de 4.3% real, 8.3% nominal, y esto con un crecimiento económico del PIB del 0.3% es una gran noticia”.
Esta declaración subraya un esfuerzo por resaltar la resiliencia del sector y su compromiso continuo de financiar tanto al sector productivo como al consumo familiar. Sin embargo, otra métrica crucial emite una señal amarilla: el Índice de Morosidad del sistema se ubicó en noviembre en 2.25%, un aumento de 0.20 puntos porcentuales respecto al mismo periodo del año anterior. Este repunte sugiere que las tensiones económicas comienzan a reflejarse en la capacidad de pago de algunos clientes.
Detrás del agregado: un mosaico de resultados dispares
Al desglosar las cifras por institución, se aprecia que no todos los bancos navegan las mismas aguas. El liderazgo absoluto lo mantiene BBVA México, cuyas utilidades sumaron 90 mil 467 millones de pesos, con un sólido crecimiento real anual del 3.11%. Este resultado le permite acaparar por sí solo el 32.5% del resultado neto total del sistema, consolidando una posición dominante.
La segunda plaza es para Banorte, con ganancias por 42 mil 595 millones, aunque aquí el viento es contrario: registró una caída real del 2.41%. Aún así, conserva una participación robusta del 15.3%.
El podio lo completa Santander, con un desempeño positivo notable: utilidades por 28 mil 866 millones y una variación real anual positiva del 5.12%.
Más abajo en la lista, los movimientos son más bruscos:
- Inbursa reportó una contracción real severa del 11.76% en sus utilidades (20 mil 436 millones).
- Banamex, con 15 mil 238 millones, presenta un caso especial sin comparación anual debido a su reciente desincorporación de Citi.
- Entre los mayores decrecimientos destacan Scotiabank (-12.62%) y especialmente Banco del Bajío, cuya utilidad cayó un significativo 17.16%.
- En el lado opuesto sobresale HSBC, que logró uno de los crecimientos más vigorosos: sus ganancias aumentaron un 17.53% real anual, alcanzando los 7 mil 896 millones.
- Cierra el ‘top ten’ Banregio, con una ligera disminución real del 1.48% (5 mil 898 millones).
Este mosaico revela que la desaceleración no es uniforme. Mientras algunos actores logran capear el temporal e incluso crecer con fuerza—como HSBC—otros enfrentan desafíos mayores para mantener su rentabilidad en un entorno macroeconómico más complejo y con una morosidad al alza.
El mensaje final es claro: después de años de bonanza excepcional, la banca mexicana entra en una fase de normalización y ajuste fino a la realidad económica nacional.
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