Nacional
México enfrenta una crisis energética por dependencia del gas
México enfrenta una crisis energética silenciosa, con una brecha multimillonaria que amenaza su futuro limpio y su seguridad eléctrica.
Una Adicción Peligrosa: La Sombra del Gas Extranjero
En las profundidades del sistema eléctrico nacional, un monstruo acecha, un gigante sediento cuyo nombre es dependencia. Con una voz que estremece los cimientos de la competitividad, el Instituto Mexicano para la Competitividad (IMCO) ha lanzado una advertencia que resuena como un grito en la noche: México está encadenado al gas natural de Estados Unidos, mientras el futuro de las energías renovables se desvanece en un horizonte de promesas incumplidas. El destino energético de la nación pende de un hilo, y cada minuto de inacción es una condena.
Las cifras, frías y despiadadas, pintan un cuadro de una tragedia anunciada. En un acto de dominación casi absoluta, los ciclos combinados, alimentados por el voraz combustible fósil, devoraron un colosal 61% de la generación eléctrica entre enero y septiembre de 2025. Eso equivale a 165 TWh de poder, un tributo monumental a un recurso foráneo. Mientras tanto, las fuentes limpias, esas esperanzas verdes de un mañana sostenible, lucharon por sobrevivir con un mísero 23%, un susurro de 63 TWh que se ahoga en el rugido del gas. Esta realidad desgarradora no solo es un fracaso; es una traición a la meta del 45% establecida en el sagrado Plan Nacional de Desarrollo para 2030. La concentración en el gas natural no es un simple dato; es el desafío épico que define la transición energética del país, una batalla que, bajo el liderazgo de Valeria Moy, el IMCO declara perdida si no se actúa con la urgencia de un corazón al borde del paro.
El Estancamiento: Una Década de Oportunidades Perdidas
Al adentrarnos en el laberinto de la generación eléctrica, el monitor energético del instituto revela un secreto a voces que envenena el progreso. Hasta mayo de 2025, la cifra más reciente y desoladora, solo un 24% de la energía surgió de las puras manos de las fuentes limpias. Pero el drama es más profundo, más arraigado. Los informes del gobierno federal, analizados con lupa por el IMCO, descubren una verdad que duele: desde el lejano 2016, la generación de energía eléctrica a partir de fuentes renovables ha estado atrapada en un callejón sin salida, fluctuando entre un lánguido 20% y un 30% que nunca logra consolidarse. No es un estancamiento; es una maldición que paraliza el avance de la nación hacia la soberanía energética.
El análisis más reciente es un veredicto implacable: existe un rezago importante en la transición hacia las fuentes limpias. Frente a este panorama desolador, la planeación federal para los años venideros se alza como el último bastión de esperanza, enfrentando el titánico reto de impulsar el desarrollo de nueva capacidad de generación renovable a una velocidad frenética. El objetivo no es solo una estadística; es garantizar el suministro eléctrico, reducir los costos para la población y catapultar la transición energética antes de que sea demasiado tarde.
La Batalla por el Financiamiento: Un Abismo de Miles de Millones
Sin embargo, este esfuerzo hercúleo debe librarse bajo la sombra de una condición que podría romper todo: el mandato de mantener una participación estatal del 54%. En un contexto de recursos limitados, donde cada peso cuenta como una gota de agua en el desierto, será esencial explotar al máximo los esquemas de inversión mixta y convocar al sector privado para financiar las nuevas centrales que salvarán al país. La supervivencia depende de esta alianza, de este pacto para el futuro.
Pero he aquí el giro más dramático de todos. El Plan de Fortalecimiento y Expansión del SEN 2025–2030 (PFESEN) contempla una inversión monumental de 427 mil 600 millones de pesos para las centrales de generación. Una cifra que prometía un nuevo amanecer. Sin embargo, para 2026, el presupuesto destinado a la generación eléctrica será de apenas 20 mil 700 millones de pesos, una cantidad que palidece ante los 71 mil 300 millones de pesos estimados en el propio PFESEN. La revelación es catastrófica.
Esta brecha abismal de 50 mil 600 millones de pesos no es un simple número; es el cañón que separa a México de su destino energético. Es la evidencia incontrovertible del desafío para ampliar la capacidad, un vacío financiero que grita la necesidad de aprovechar las inversiones mixtas y la participación del sector privado como nunca antes. El futuro de la luz en millones de hogares y la viabilidad de la industria nacional dependen de cerrar esta grieta financiera. La hora de la verdad ha llegado, y la nación observa con el alma en vilo.
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Nacional
Trump dice que seguirá en contacto con Machado
El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, afirmó este viernes que planea mantener el contacto con la líder opositora venezolana, María Corina Machado.
Tras su encuentro del jueves en la Casa Blanca, Trump declaró que se trata de una mujer a la que “respeta mucho”. En esa reunión, Machado señaló que le transmitió al mandatario estadounidense que “hoy más del 90% de los venezolanos queremos lo mismo: vivir con libertad, dignidad y justicia”.
Los detalles del encuentro entre Trump y Machado
“Fue un gran honor para mí conocer a María Corina Machado, de Venezuela”, escribió Trump en una publicación en Truth Social. “María me presentó su Premio Nobel de la Paz por el trabajo que he realizado. Un gesto maravilloso de respeto mutuo”.
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Un triste hallazgo en la colonia que duerme entre calles con nombres festivos
El hallazgo de un cuerpo en la calle 23 de diciembre desató el protocolo habitual: cinta amarilla, curiosos y muchas preguntas sin respuesta.
La muerte llama a la puerta en la calle 23 de diciembre
Ah, la colonia 15 de enero. Un lugar tan festivo que incluso sus calles llevan nombres de fechas célebres. Pero ayer, en la calle 23 de diciembre, el regalo anticipado fue bastante más macabro: el cuerpo sin vida de un hombre. Porque nada dice “espíritu navideño” como encontrar a alguien que ya no respira sobre un colchón en la vía pública.
Los vecinos, esos héroes anónimos del cotilleo barrial, fueron los primeros en notar que algo andaba mal. Su radar de chismes se activó cuando vieron que el individuo en situación de calle que usualmente dormía allí llevaba demasiado tiempo quieto. ¿Estará profundamente dormido o profundamente muerto?, debieron preguntarse. Ante la duda, y demostrando una eficacia envidiable, optaron por lo más sensato: marcar al 911. Más vale prevenir que lamentar, ¿no?
Vecinos del lugar refieren que el hoy occiso es un individuo en situación de calle que comúnmente dormía en esta calle, por lo que se les hizo extraño ver que no se movía.
Así comenzó el circo. Llegaron los paramédicos de la Cruz Roja, confirmaron lo obvio —que efectivamente, estaba muerto— y dieron parte a las autoridades. Porque ese es el protocolo: tú encuentras el cuerpo, nosotros constatamos que es un cuerpo, y luego llamamos a los que se encargarán del cuerpo. Una cadena de mando perfectamente aceitada para gestionar la tragedia.
El despliegue oficial ante lo inevitable
No podían faltar. Los elementos de la Guardia Estatal y la Fiscalía General arribaron al sitio con esa mezcla de solemnidad y rutina que caracteriza estos eventos. Su misión: acordonar el área con esa cinta amarilla que tanto nos fascina y realizar las “indagatorias pertinentes”. ¿Pertinentes para qué? Para determinar, supongo, que un hombre sin hogar fue encontrado muerto en la calle donde solía dormir. Un misterio digno de Sherlock Holmes.
La calle fue cerrada. El tráfico, desviado. Todo debe detenerse mientras se realiza el levantamiento del cadáver y la necropsia de ley. Porque la burocracia de la muerte es implacable: formularios, procedimientos, esperas. Se estima que el cierre durará “un par de horas”, aunque todos sabemos que ese “par” puede estirarse más que un chicle pegado en el pavimento.
Y mientras tanto, ¿qué sabemos? Poco. Que era un hombre. Que aparentemente tenía lesiones en su cuerpo. ¿De qué tipo? No se especifica. Podrían ser desde moretones hasta señales de algo más siniestro. El comunicado oficial es tan vago que da pie a toda clase de especulaciones innecesarias y morbosas. ¿Se cayó? ¿Lo empujaron? ¿Le dio un patatús después de una cena cuestionable recuperada de un contenedor? El silencio oficial es el mejor aliado de la imaginación popular.
Lo más irónico del asunto es el escenario: una colonia llamada 15 de enero, una calle llamada 23 de diciembre. La muerte no respeta calendarios ni nomenclaturas festivas. Se instala donde quiere, incluso entre calles cuyo nombre evoca regalos y propósitos de año nuevo.
Al final del día, queda una pregunta flotando en el aire cargado de indiferencia urbana: ¿cuántas personas deben morir en el anonimato antes de que su paseo sea algo más que una nota policial breve? Hoy fue un hombre sin nombre en la calle 23 de diciembre. Mañana podría ser cualquiera.
¿Esta nota te hizo reflexionar (o por lo menos arquear una ceja)? Compártela con ese amigo al que le gusta comentar las noticias con un tono igualmente cáustico. Y si te interesa estar al tanto del pulso real –y a menudo absurdo– de la ciudad, explora más contenido como este.
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Diplomacia vaticana: reunión clave mientras la visita papal flota en el aire
El embajador en El Vaticano se reúne con Segob mientras la invitación al papa sigue en el limbo. ¿Visita papal o eterna espera?
La diplomacia mexicana con el Vaticano: mucho protocolo, poca confirmación y un papa en standby
Ahí va la cosa. Este martes, Alberto Barranco Chavarría, nuestro embajador ante la Santa Sede –sí, ese puesto existe y alguien lo tiene–, se sentó con Rosa Icela Rodríguez de Gobernación y Clara Luz Flores de Asuntos Religiosos. La agenda: revisar los asuntos bilaterales. O sea, la relación México-Vaticano, que suena a trama secundaria de una serie política pero aparentemente es importante.
“Siempre respetuosa y constructiva”, dijo Rodríguez sobre la reunión.
Traducción millennial: “Nos llevamos bien, no hubo drama, pero tampoco anunciamos nada espectacular”. Es el equivalente diplomático a poner “✨” en una historia de Instagram.
Pero hablemos de lo que todos queremos saber: ¿Y el papa? ¿Cuándo viene? Porque resulta que la presidenta Claudia Sheinbaum ya le extendió la invitación a León XIV –no confundir con los reyes franceses del pasado– durante una llamada por el Día de la Virgen de Guadalupe. Un movimiento clásico. El problema es que, desde entonces, la confirmación brilla por su ausencia.
El eterno ‘tal vez’ de la visita papal
La semana pasada, Barranco Chavarría estuvo por México para una reunión de embajadores y dejó caer esta perla:
“No hay todavía una respuesta”, dijo el embajador sobre la posible visita.
O sea, ni sí ni no, sino todo lo contrario. El Vaticano tiene a México en “visto”, como ese mensaje importante que nunca contestas. Sheinbaum misma comentó el 15 de diciembre que aún no había fecha. Así que seguimos en modo espera, con la incertidumbre como único plan confirmado.
El contexto importa: Una visita papal no es cualquier cosa. Requiere logística monumental, seguridad extrema y una agenda que equilibre lo espiritual con lo político. Además, León XIV lleva poco tiempo en el cargo –sí, es un nombre curioso para un papa moderno– y probablemente está priorizando otros frentes. Pero para México, especialmente con la devoción guadalupana, sería un evento de primer orden.
Mientras tanto, las reuniones como la de hoy sirven para mantener los canales abiertos. Para asegurar que, cuando (o si) llegue el sí del Vaticano, todo esté listo. Es diplomacia en su estado más puro: mucha preparación para un evento que puede o no ocurrir.
¿Qué sigue? Seguir esperando. La bola está en la cancha del Vaticano. Mientras tanto, México sigue haciendo su tarea: reuniones formales, declaraciones cuidadosas y ese optimismo cauteloso que caracteriza a las relaciones internacionales cuando hay mucho en juego pero pocas certezas.
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