Nacional
MexBeb tilda de farsa el impuesto a refrescos de Sheinbaum
La industria de bebidas arremete contra la propuesta fiscal, tachándola de un parche inútil que castiga al bolsillo, no a la enfermedad.
MexBeb Despotrica: El Impuesto a los Refrescos es un Chiste Malo y Caro
Parece que el circo fiscal en México tiene un nuevo acto principal, y oh, qué sorpresa, involucra azúcar, impuestos y un montón de declaraciones que huelen a… bueno, a algo que no es precisamente rosas. La Asociación Mexicana de Bebidas (MexBeb), ese grupo de alegres comerciantes de líquidos azucarados, ha decidido que ya estuvo bueno de ser el chivo expiatorio de todos los males de salud nacionales. Con la elegancia de un elefante en una cacharrería, ha criticado el aumento del Impuesto Especial sobre Producción y Servicios (IEPS) propuesto por la presidenta Claudia Sheinbaum en su Paquete Económico para 2026.
¿Su argumento? Que la medida es tan ineficaz como poner una venda en una pierna de palo. Pero, claro, no es que les importe el bienestar público, ¿verdad? Es pura filantropía. Según ellos, el impuesto no cumple con un objetivo de salud, una afirmación que, viniendo de la industria, tiene la misma credibilidad que un vampiro prometiéndote que solo será un mordiscito.
La Ciencia (Conveniente) y la Economía del Absurdo
En un comunicado que rezuma una preocupación tan conmovedora como… bueno, la que tendría una empresa tabacalera por la salud pulmonar, MexBeb esgrime su primer argumento maestro: el problema de la obesidad es multifactorial. ¡Tachán! Vaya revelación. Es como decir que el agua moja. Claro que lo es. Pero usarlo como excusa para no regular un factor específico y bien identificado es como negarse a apagar un pequeño incendio en la cocina porque la casa también tiene problemas de fontanería.
Afirman, con una cara más dura que el concreto, que su producto aporta menos del 5% de las calorías en la dieta mexicana. ¡Solo un 5%! ¿Por qué demonios están todos obsesionados con nosotros?, deben pensar. Es una estrategia brillante: minimizar su papel en el problema mientras se llenan los bolsillos. Es el equivalente nutricional de decir “solo le di una puñalada, fueron los otros noventa y cinco cuchillados los que lo mataron”.
Y luego está su fascinante interpretación de la carga fiscal. Alegan que el impuesto es altamente regresivo, afectando más a los hogares de menores ingresos, que destinan proporcionalmente más recursos a los refrescos. Aquí la ironía es tan densa que se podría cortar con un cuchillo. ¿Se dan cuenta de lo que están admitiendo? Están reconociendo que su producto es un drenaje para el presupuesto de las familias más vulnerables. Pero en lugar de abordar ese problema de acceso a una nutrición adecuada, su solución es… ¡que no les cobren más impuestos para que puedan seguir comprándolo! Lógica de primer nivel.
La ONU, ese Escudo Conveniente para Todos
No podía faltar el recurso a la autoridad internacional. MexBeb saca de la manga a la Organización de Naciones Unidas (ONU), afirmando que sus agencias han evaluado y rechazado repetidamente los impuestos a las bebidas azucaradas. Porque, claro, la industria siempre cita a la ciencia y a los organismos internacionales… pero solo cuando les conviene. ¿Dónde estaba esta devoción por las directrices de la ONU cuando se habla de derechos laborales o medio ambientales? Es un milagro de la conveniencia selectiva.
Afirman que no existe evidencia real de que estos impuestos cambien los patrones de consumo. Esto es, simplemente, falso. Numerosos estudios, como los publicados en el British Medical Journal, han documentado caídas en las compras de bebidas azucaradas tras la implementación de impuestos. Pero, ¿quién necesita evidencia científica cuando se tiene una narrativa que defender?
Y el remate final: el impacto en los precios. Advierten que los precios podrían elevarse entre un 10 y un 15%. ¡El horror! ¡La calamidad! Porque, aparentemente, el concepto de desincentivar el consumo mediante el precio es una noción extraterrestre para ellos. Funciona para el tabaco, para el alcohol, pero para el azúcar líquido… ¡eso es herejía! Prefieren que el costo de la atención médica por diabetes e hipertensión, que pagamos todos, siga siendo astronómico con tal de no ver un centavo de aumento en sus latas.
Al final, este berrinche corporativo no es más que el sonido predecible de una industria que ve amenazados sus márgenes de ganancia. Se visten con el manto de la defensa de los pobres, una estrategia tan vieja como el capitalismo mismo, para proteger sus intereses. La verdadera farsa no es el impuesto; es pretender que vender diabetes embotellada es un derecho humano fundamental.
¿Qué te parece esta defensa férrea de los refrescos? ¿Es una postura legítima o puro teatro corporativo? Comparte esta joya de la sátira fiscal con tus amigos en redes sociales y difunde el absurdo. Y si tienes sed de más análisis con un toque de humor ácido, explora nuestro contenido relacionado sobre las políticas públicas más delirantes.
Nacional
Trump dice que seguirá en contacto con Machado
El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, afirmó este viernes que planea mantener el contacto con la líder opositora venezolana, María Corina Machado.
Tras su encuentro del jueves en la Casa Blanca, Trump declaró que se trata de una mujer a la que “respeta mucho”. En esa reunión, Machado señaló que le transmitió al mandatario estadounidense que “hoy más del 90% de los venezolanos queremos lo mismo: vivir con libertad, dignidad y justicia”.
Los detalles del encuentro entre Trump y Machado
“Fue un gran honor para mí conocer a María Corina Machado, de Venezuela”, escribió Trump en una publicación en Truth Social. “María me presentó su Premio Nobel de la Paz por el trabajo que he realizado. Un gesto maravilloso de respeto mutuo”.
Nacional
Un triste hallazgo en la colonia que duerme entre calles con nombres festivos
El hallazgo de un cuerpo en la calle 23 de diciembre desató el protocolo habitual: cinta amarilla, curiosos y muchas preguntas sin respuesta.
La muerte llama a la puerta en la calle 23 de diciembre
Ah, la colonia 15 de enero. Un lugar tan festivo que incluso sus calles llevan nombres de fechas célebres. Pero ayer, en la calle 23 de diciembre, el regalo anticipado fue bastante más macabro: el cuerpo sin vida de un hombre. Porque nada dice “espíritu navideño” como encontrar a alguien que ya no respira sobre un colchón en la vía pública.
Los vecinos, esos héroes anónimos del cotilleo barrial, fueron los primeros en notar que algo andaba mal. Su radar de chismes se activó cuando vieron que el individuo en situación de calle que usualmente dormía allí llevaba demasiado tiempo quieto. ¿Estará profundamente dormido o profundamente muerto?, debieron preguntarse. Ante la duda, y demostrando una eficacia envidiable, optaron por lo más sensato: marcar al 911. Más vale prevenir que lamentar, ¿no?
Vecinos del lugar refieren que el hoy occiso es un individuo en situación de calle que comúnmente dormía en esta calle, por lo que se les hizo extraño ver que no se movía.
Así comenzó el circo. Llegaron los paramédicos de la Cruz Roja, confirmaron lo obvio —que efectivamente, estaba muerto— y dieron parte a las autoridades. Porque ese es el protocolo: tú encuentras el cuerpo, nosotros constatamos que es un cuerpo, y luego llamamos a los que se encargarán del cuerpo. Una cadena de mando perfectamente aceitada para gestionar la tragedia.
El despliegue oficial ante lo inevitable
No podían faltar. Los elementos de la Guardia Estatal y la Fiscalía General arribaron al sitio con esa mezcla de solemnidad y rutina que caracteriza estos eventos. Su misión: acordonar el área con esa cinta amarilla que tanto nos fascina y realizar las “indagatorias pertinentes”. ¿Pertinentes para qué? Para determinar, supongo, que un hombre sin hogar fue encontrado muerto en la calle donde solía dormir. Un misterio digno de Sherlock Holmes.
La calle fue cerrada. El tráfico, desviado. Todo debe detenerse mientras se realiza el levantamiento del cadáver y la necropsia de ley. Porque la burocracia de la muerte es implacable: formularios, procedimientos, esperas. Se estima que el cierre durará “un par de horas”, aunque todos sabemos que ese “par” puede estirarse más que un chicle pegado en el pavimento.
Y mientras tanto, ¿qué sabemos? Poco. Que era un hombre. Que aparentemente tenía lesiones en su cuerpo. ¿De qué tipo? No se especifica. Podrían ser desde moretones hasta señales de algo más siniestro. El comunicado oficial es tan vago que da pie a toda clase de especulaciones innecesarias y morbosas. ¿Se cayó? ¿Lo empujaron? ¿Le dio un patatús después de una cena cuestionable recuperada de un contenedor? El silencio oficial es el mejor aliado de la imaginación popular.
Lo más irónico del asunto es el escenario: una colonia llamada 15 de enero, una calle llamada 23 de diciembre. La muerte no respeta calendarios ni nomenclaturas festivas. Se instala donde quiere, incluso entre calles cuyo nombre evoca regalos y propósitos de año nuevo.
Al final del día, queda una pregunta flotando en el aire cargado de indiferencia urbana: ¿cuántas personas deben morir en el anonimato antes de que su paseo sea algo más que una nota policial breve? Hoy fue un hombre sin nombre en la calle 23 de diciembre. Mañana podría ser cualquiera.
¿Esta nota te hizo reflexionar (o por lo menos arquear una ceja)? Compártela con ese amigo al que le gusta comentar las noticias con un tono igualmente cáustico. Y si te interesa estar al tanto del pulso real –y a menudo absurdo– de la ciudad, explora más contenido como este.
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Diplomacia vaticana: reunión clave mientras la visita papal flota en el aire
El embajador en El Vaticano se reúne con Segob mientras la invitación al papa sigue en el limbo. ¿Visita papal o eterna espera?
La diplomacia mexicana con el Vaticano: mucho protocolo, poca confirmación y un papa en standby
Ahí va la cosa. Este martes, Alberto Barranco Chavarría, nuestro embajador ante la Santa Sede –sí, ese puesto existe y alguien lo tiene–, se sentó con Rosa Icela Rodríguez de Gobernación y Clara Luz Flores de Asuntos Religiosos. La agenda: revisar los asuntos bilaterales. O sea, la relación México-Vaticano, que suena a trama secundaria de una serie política pero aparentemente es importante.
“Siempre respetuosa y constructiva”, dijo Rodríguez sobre la reunión.
Traducción millennial: “Nos llevamos bien, no hubo drama, pero tampoco anunciamos nada espectacular”. Es el equivalente diplomático a poner “✨” en una historia de Instagram.
Pero hablemos de lo que todos queremos saber: ¿Y el papa? ¿Cuándo viene? Porque resulta que la presidenta Claudia Sheinbaum ya le extendió la invitación a León XIV –no confundir con los reyes franceses del pasado– durante una llamada por el Día de la Virgen de Guadalupe. Un movimiento clásico. El problema es que, desde entonces, la confirmación brilla por su ausencia.
El eterno ‘tal vez’ de la visita papal
La semana pasada, Barranco Chavarría estuvo por México para una reunión de embajadores y dejó caer esta perla:
“No hay todavía una respuesta”, dijo el embajador sobre la posible visita.
O sea, ni sí ni no, sino todo lo contrario. El Vaticano tiene a México en “visto”, como ese mensaje importante que nunca contestas. Sheinbaum misma comentó el 15 de diciembre que aún no había fecha. Así que seguimos en modo espera, con la incertidumbre como único plan confirmado.
El contexto importa: Una visita papal no es cualquier cosa. Requiere logística monumental, seguridad extrema y una agenda que equilibre lo espiritual con lo político. Además, León XIV lleva poco tiempo en el cargo –sí, es un nombre curioso para un papa moderno– y probablemente está priorizando otros frentes. Pero para México, especialmente con la devoción guadalupana, sería un evento de primer orden.
Mientras tanto, las reuniones como la de hoy sirven para mantener los canales abiertos. Para asegurar que, cuando (o si) llegue el sí del Vaticano, todo esté listo. Es diplomacia en su estado más puro: mucha preparación para un evento que puede o no ocurrir.
¿Qué sigue? Seguir esperando. La bola está en la cancha del Vaticano. Mientras tanto, México sigue haciendo su tarea: reuniones formales, declaraciones cuidadosas y ese optimismo cauteloso que caracteriza a las relaciones internacionales cuando hay mucho en juego pero pocas certezas.
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¿Te intriga este baile diplomático? Comparte esta nota y hablemos de las relaciones internacionales más inesperadas.