Un rescate en aguas tensas
La Marina mexicana acaba de escribir un capítulo de suspenso en el Caribe. Una de sus aeronaves localizó a los dos catamaranes que llevaban ayuda humanitaria a Cuba y de los que se había perdido el rastro. El alivio, por ahora, es tangible.
El almirante Raymundo Pedro Morales dio el parte por redes: las embarcaciones fueron halladas a 80 millas náuticas al noroeste de La Habana. Un buque naval ya navega hacia la zona para brindar apoyo. Se mantiene comunicación por radio.
“Un buque de la institución navega rumbo a la zona para brindar apoyo a quienes lo necesiten”, informó la institución.
El dato crucial: a bordo viajan nueve tripulantes de distintas nacionalidades. Su carga es un salvavidas simbólico para una isla al borde del colapso, ahogada por cortes de luz y escasez de combustible.
Lo irónico es que apenas ayer, Estados Unidos había declarado que los veleros llegaron “sanos y salvos” a Cuba. La realidad en alta mar era otra: una búsqueda urgente tras su partida desde Isla Mujeres el pasado sábado.
Este operativo no es solo un ejercicio logístico. Es una escena del complejo drama geopolítico del Caribe, donde un gesto de asistencia se convierte en una misión de rescate. La Marina mexicana cumple, por ahora, su papel. Pero el acto final de esta travesía humanitaria aún se escribe frente a las costas cubanas.




