Cuatro días bajo tierra y el lodo no cede
La mina Santa Fe, en la sindicatura de Cacalota, municipio de El Rosario, se ha convertido en una carrera contra el tiempo. Cuatro trabajadores llevan cuatro días atrapados en sus entrañas. La promesa oficial es clara: se incorporarán más rescatistas y mineros para acelerar la extracción con vida.
Pero aquí está el problema real, el que no sale en los primeros comunicados. No fue un derrumbe clásico. Según la versión oficial, el ingreso masivo de lodo desde una presa de jales cubrió las rampas internas. Ese detalle técnico es crucial.
“Lo que sucedió es que las rampas internas se cubrieron de un lodo muy espeso”, explicó Álvaro Vargas Miranda, gerente de Industria Minera de Sinaloa.
Veinticinco personas estaban dentro. Veintiuno lograron salir. Cuatro no. Ahora, ese mismo lodo que los atrapó está dificultando el avance de las brigadas de rescate, que son guiadas por otros mineros.
La operación es un laberinto húmedo. Están colocando madera para intentar un ingreso “controlado y sin riesgos”. Paralelamente, ya hay en proceso una perforación vertical. La esperanza es encontrar algún punto de conexión con los atrapados.
El gerente insiste en que los trabajos son las 24 horas y que no hay problemas de ventilación. Suena tranquilizador hasta que recuerdas que llevan cuatro días ahí abajo.
Mientras tanto, en la superficie, las familias esperan. Los cuatro son originarios de Durango, Hidalgo y Jalisco. Sus identidades aún no se hacen públicas, pero sus seres queridos ya están hablando con autoridades estatales, federales y municipales.
Se repite la película: el accidente, la versión oficial sobre la causa, la promesa de rescate inminente y las familias mirando al suelo, literalmente, esperando noticias. La memoria colectiva es corta, pero los expedientes de estos casos son largos y tristemente similares.




