La odisea de sacar el pasaporte (ahora con menos drama)
Si alguna vez intentaste sacar tu pasaporte mexicano, sabes que el proceso solía ser como una versión burocrática de “El Señor de los Anillos”: larguísimo, con obstáculos absurdos y la sensación de que jamás llegarías al Mordor (o en este caso, a tu vuelo). Pero al parecer, la Secretaría de Relaciones Exteriores (SRE) decidió que ya era hora de entrar al siglo XXI. Juan Ramón de la Fuente, el canciller que parece haber descubierto el internet, anunció una transformación digital que promete hacer el proceso menos traumático que una ruptura por WhatsApp.
Adiós filas, hola chip (y otras comodidades del primer mundo)
La nueva oficina de pasaportes en Morelos es solo el inicio. Según De la Fuente, el modelo se replicará en consulados de EE.UU., porque “nada une más a los mexicanos que el sufrimiento compartido por los trámites” (bueno, eso lo añadimos nosotros). El objetivo: agilizar, simplificar y evitar que renovar tu pasaporte sea una prueba de resistencia. ¿Las novedades? Pasaportes electrónicos con 50 medidas de seguridad, libretas de policarbonato (a prueba de cafés derramados y lagrimas de frustración), y un chip que almacena hasta tu huella digital. Básicamente, es como si James Bond diseñara documentos migratorios.
Y por si fuera poco, ahora podrás reportar un pasaporte robado o extraviado sin tener que llenar 17 formularios en triplicado. Un milagro, considerando que hasta hace poco, algunos trámites parecían diseñados con la premisa: “¿Cómo podemos hacer esto lo más incómodo posible?”.
El “toque humanista” (o cómo dejar de tratar a los usuarios como números)
De la Fuente insiste en que la SRE ahora tiene un “toque humanista”, lo que en cristiano significa: “Ya no les gritaremos por llegar 2 minutos tarde a su cita”. María del Carmen Rodríguez, directora de la Oficina de Pasaportes, habla de un “cambio de paradigma”, que en realidad es hacer lo obvio: eficiencia, transparencia y menos tiempo perdido. Hasta la gobernadora de Morelos, Margarita González, celebró que la nueva oficina esté en una plaza comercial, para que al menos puedas consolarte con un helado después del trámite.
Eso sí, el canciller asegura que los pasaportes mexicanos son infalsificables, lo cual es genial, porque en la era de las deepfakes, lo último que necesitamos es que alguien clone nuestra identidad para… bueno, para sacar un crédito en Elektra, supongo.
¿La mejor parte? Todo esto llega justo cuando la demanda de pasaportes está por explotar. Porque nada dice “progreso” como evitar el colapso total. Aunque, siendo honestos, si esto funciona, será el primer trámite gubernamental que no nos hará añorar los días de la pandemia (cuando todo estaba cerrado y tenías excusa para no hacer nada).
¿Quieres más noticias que te hagan creer (un poco) en el futuro? Comparte esta nota y descubre cómo la tecnología está salvandonos de la burocracia… un trámite a la vez. #PasaporteSinDolor




