La semana de 40 horas ya tiene luz verde en el Senado
Finalmente, después de diez semanas en el congelador, la iniciativa presidencial para recortar la jornada laboral salió del Senado. Fue aprobada por unanimidad y ahora pasa a Diputados. El objetivo final es claro: bajar de las 48 a las 40 horas semanales.
Pero aquí viene el primer detalle que hace arquear una ceja. Nada será inmediato. La entrada en vigor será paulatina, un eufemismo elegante para decir lenta. Muy lenta.
En 2027 la jornada será de 46 horas; en 2028, de 44; en 2029 será de 42 horas y en 2030 se reducirá a 40 horas.
Es decir, nos tomaremos seis años para lograr lo que otros países tienen desde hace décadas. Una transición con más fases que una misión espacial.
Lo que sí y lo que no cambia (de momento)
Lo bueno: el texto es claro en que esta reducción no implica recortes salariales. Tu sueldo y prestaciones se mantienen. Además, se garantiza al menos un día de descanso pagado por cada seis trabajados.
Sobre las horas extras, la ley se pone más estricta. Si te toca hacerlas, se pagarán con un 100% extra. Y si son voluntarias, hay un límite: máximo 12 horas a la semana, distribuidas en no más de cuatro días.
Pero si la empresa se pasa de ese límite, la multa es jugosa: deberá pagar un 200% más por cada hora extra beyond ese tope. Un guiño disuasorio interesante.
Y atención aquí: los menores de 18 años tienen prohibido hacer horas extras. Punto. Una medida de protección que parece obvia, pero que nunca está de más escribirla con letras grandes.
Así que ahí está. Un paso adelante, sí. Histórico, como dirán algunos. Pero con un ritmo de implementación que parece diseñado para no alterar demasiado el statu quo empresarial. Veremos qué dice la Cámara Baja.




