Nacional
La nueva SCJN designa en secreto al órgano que todo lo controlará
La nueva Corte estrena su primer acto oficial con una sesión nocturna que sella el destino administrativo de la justicia federal.
El gran estreno de la nueva Corte: designaciones a puerta cerrada
Parece que la nueva Suprema Corte de Justicia de la Nación (SCJN) no perdió ni un minuto en sumergirse en las más puras tradiciones del poder: las decisiones importantes tomadas a puerta cerrada. En lo que podríamos llamar su “acto inaugural”, formalizaron la creación del Órgano de Administración Judicial (OAJ), ese ente misterioso que promete administrar todo pero que nadie sabe exactamente cómo funcionará. Y como toda buena historia de poder, tiene su protagonista designado: Néstor Vargas, el candidato de la Presidenta Claudia Sheinbaum. Porque, claro, ¿qué mejor manera de demostrar independencia que nombrando al propuesto por el Ejecutivo?
El nuevo Pleno, con sus nueve ministros frescos de estrenar, mostró una unanimidad sospechosamente rápida para alguien que acaba de conocerse. En una sesión privada (porque la transparencia es importante, pero para después), designaron a José Alberto Gallegos Ramírez, Lorena Josefina Pérez Romo y Catalina Ramírez Hernández como miembros del OAJ. Tres nombres que, seguramente, serán tan familiares para el ciudadano común como los ingredientes de un platillo gourmet de un restaurante de cinco estrellas.
La retórica de la transformación versus la realidad burocrática
Durante la ceremonia de instalación (que por supuesto ocurrió a la 1:00 de la madrugada, porque nada dice “transparencia” como reunirse cuando el país duerme), Vargas soltó perlas retóricas dignas de un discurso de campaña. Afirmó que esta transformación no es una amenaza sino una oportunidad. ¡Qué alivio! Todos podemos dormir tranquilos sabiendo que el rediseño completo del poder judicial no es algo que deba preocuparnos.
El nuevo presidente del OAJ prometió que la austeridad será norma, no excepción. Claro, porque históricamente las promesas de austeridad en el sector público han sido tan consistentes como un castillo de arena en marea alta. “Cada peso será auditado, cada plaza será revisada”, declaró con convicción. Uno casi puede imaginar a los funcionarios anteriores temblando ante semejante anuncio, si no supiéramos que estas mismas frases se han repetido en cada cambio administrativo de los últimos cincuenta años.
Pero no todo es crítica mordaz: el señor Vargas también prometió una carrera judicial basada en el mérito, libre de favoritismos. ¡Qué concepto revolucionario! ¿Quién hubiera pensado que en el sistema judicial debería premiarse la competencia en lugar de los connections? Esto es tan innovador como sugerir que los hospitales deberían priorizar la salud o que los bomberos deberían apagar incendios.
La joya de la corona retórica llegó cuando declaró: “No más privilegios, no más opacidad, no más indiferencia ante el dolor de los excluidos”. Frases tan poderosas que casi hacen olvidar que provienen de un sistema que ha perpetuado estos mismos problemas durante décadas. Pero esta vez es diferente, ¿verdad? Siempre lo es.
La magia de la legitimidad democrática y los desafíos prácticos
Vargas insistió en que estos cargos no son resultado de un “acuerdo político” ni responden a “intereses de un grupo”. Por supuesto que no. Emanaron puramente del “convencimiento de la ciudadanía en sus capacidades y propuestas”. Porque todos sabemos cuánto conoce el ciudadano promedio las capacidades técnicas de los administradores judiciales. La gente en las tiendas y los mercados probablemente estaba debatiendo acaloradamente sobre las credenciales de Catalina Ramírez Hernández antes de ir a votar.
Mientras tanto, el nuevo OAJ tiene ante sí la pequeña tarea de adscribir a casi 850 magistrados y jueces electos el pasado 1 de junio, todo antes del 15 de septiembre. Nada como un plazo ajustado para una tarea monumental que afectará el funcionamiento judicial durante años. Además, tendrá que revisar las iniciativas de presupuesto 2026 que ya están elaboradas (curioso cómo los presupuestos se preparan antes de que exista quien deba administrarlos).
Este organismo controlará prácticamente todo: presupuesto, recursos humanos, carrera judicial, adscripciones de juzgadores, creación de tribunales, contrataciones, tecnologías de la información e inmuebles. Básicamente, es el cerebro administrativo completo del poder judicial federal. Y todo esto será dirigido por una persona designada por insaculación (sí, leyeron bien: insaculación, ese proceso tan conocido y comprendido por todos los mexicanos).
Entre los designados, encontramos perfiles curiosos: Gallegos Ramírez viene de la Unidad de Administración y Finanzas del Instituto para Devolver al Pueblo lo Robado (cuyo nombre suena más a película de aventuras que a institución gubernamental). Pérez es magistrada de circuito y ex candidata a ministra de la Corte, mientras que Romero es magistrada del Tribunal Federal de Justicia Administrativa. Néstor Vargas, por su parte, era director jurídico de la Secretaría de Gobernación. Porque nada asegura la independencia judicial como venir directamente de la estructura del ejecutivo.
Así que ahí lo tienen: el nuevo comienzo del poder judicial mexicano, con promesas de transparencia hechas en sesiones cerradas, austeridad anunciada en ceremonias nocturnas y meritocracia proclamada por designaciones políticas. El 1 de septiembre de 2025 quedará enmarcado en la historia, eso es seguro. La pregunta es: ¿como un verdadero punto de inflexión o como el capítulo más reciente de la eterna comedia del poder mexicano?
¿Te intriga cómo se desarrollará esta nueva etapa del poder judicial? Comparte este análisis en tus redes sociales y visita nuestra sección de política para más información sobre las transformaciones institucionales en México.
Nacional
Trump dice que seguirá en contacto con Machado
El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, afirmó este viernes que planea mantener el contacto con la líder opositora venezolana, María Corina Machado.
Tras su encuentro del jueves en la Casa Blanca, Trump declaró que se trata de una mujer a la que “respeta mucho”. En esa reunión, Machado señaló que le transmitió al mandatario estadounidense que “hoy más del 90% de los venezolanos queremos lo mismo: vivir con libertad, dignidad y justicia”.
Los detalles del encuentro entre Trump y Machado
“Fue un gran honor para mí conocer a María Corina Machado, de Venezuela”, escribió Trump en una publicación en Truth Social. “María me presentó su Premio Nobel de la Paz por el trabajo que he realizado. Un gesto maravilloso de respeto mutuo”.
Nacional
Un triste hallazgo en la colonia que duerme entre calles con nombres festivos
El hallazgo de un cuerpo en la calle 23 de diciembre desató el protocolo habitual: cinta amarilla, curiosos y muchas preguntas sin respuesta.
La muerte llama a la puerta en la calle 23 de diciembre
Ah, la colonia 15 de enero. Un lugar tan festivo que incluso sus calles llevan nombres de fechas célebres. Pero ayer, en la calle 23 de diciembre, el regalo anticipado fue bastante más macabro: el cuerpo sin vida de un hombre. Porque nada dice “espíritu navideño” como encontrar a alguien que ya no respira sobre un colchón en la vía pública.
Los vecinos, esos héroes anónimos del cotilleo barrial, fueron los primeros en notar que algo andaba mal. Su radar de chismes se activó cuando vieron que el individuo en situación de calle que usualmente dormía allí llevaba demasiado tiempo quieto. ¿Estará profundamente dormido o profundamente muerto?, debieron preguntarse. Ante la duda, y demostrando una eficacia envidiable, optaron por lo más sensato: marcar al 911. Más vale prevenir que lamentar, ¿no?
Vecinos del lugar refieren que el hoy occiso es un individuo en situación de calle que comúnmente dormía en esta calle, por lo que se les hizo extraño ver que no se movía.
Así comenzó el circo. Llegaron los paramédicos de la Cruz Roja, confirmaron lo obvio —que efectivamente, estaba muerto— y dieron parte a las autoridades. Porque ese es el protocolo: tú encuentras el cuerpo, nosotros constatamos que es un cuerpo, y luego llamamos a los que se encargarán del cuerpo. Una cadena de mando perfectamente aceitada para gestionar la tragedia.
El despliegue oficial ante lo inevitable
No podían faltar. Los elementos de la Guardia Estatal y la Fiscalía General arribaron al sitio con esa mezcla de solemnidad y rutina que caracteriza estos eventos. Su misión: acordonar el área con esa cinta amarilla que tanto nos fascina y realizar las “indagatorias pertinentes”. ¿Pertinentes para qué? Para determinar, supongo, que un hombre sin hogar fue encontrado muerto en la calle donde solía dormir. Un misterio digno de Sherlock Holmes.
La calle fue cerrada. El tráfico, desviado. Todo debe detenerse mientras se realiza el levantamiento del cadáver y la necropsia de ley. Porque la burocracia de la muerte es implacable: formularios, procedimientos, esperas. Se estima que el cierre durará “un par de horas”, aunque todos sabemos que ese “par” puede estirarse más que un chicle pegado en el pavimento.
Y mientras tanto, ¿qué sabemos? Poco. Que era un hombre. Que aparentemente tenía lesiones en su cuerpo. ¿De qué tipo? No se especifica. Podrían ser desde moretones hasta señales de algo más siniestro. El comunicado oficial es tan vago que da pie a toda clase de especulaciones innecesarias y morbosas. ¿Se cayó? ¿Lo empujaron? ¿Le dio un patatús después de una cena cuestionable recuperada de un contenedor? El silencio oficial es el mejor aliado de la imaginación popular.
Lo más irónico del asunto es el escenario: una colonia llamada 15 de enero, una calle llamada 23 de diciembre. La muerte no respeta calendarios ni nomenclaturas festivas. Se instala donde quiere, incluso entre calles cuyo nombre evoca regalos y propósitos de año nuevo.
Al final del día, queda una pregunta flotando en el aire cargado de indiferencia urbana: ¿cuántas personas deben morir en el anonimato antes de que su paseo sea algo más que una nota policial breve? Hoy fue un hombre sin nombre en la calle 23 de diciembre. Mañana podría ser cualquiera.
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Nacional
Diplomacia vaticana: reunión clave mientras la visita papal flota en el aire
El embajador en El Vaticano se reúne con Segob mientras la invitación al papa sigue en el limbo. ¿Visita papal o eterna espera?
La diplomacia mexicana con el Vaticano: mucho protocolo, poca confirmación y un papa en standby
Ahí va la cosa. Este martes, Alberto Barranco Chavarría, nuestro embajador ante la Santa Sede –sí, ese puesto existe y alguien lo tiene–, se sentó con Rosa Icela Rodríguez de Gobernación y Clara Luz Flores de Asuntos Religiosos. La agenda: revisar los asuntos bilaterales. O sea, la relación México-Vaticano, que suena a trama secundaria de una serie política pero aparentemente es importante.
“Siempre respetuosa y constructiva”, dijo Rodríguez sobre la reunión.
Traducción millennial: “Nos llevamos bien, no hubo drama, pero tampoco anunciamos nada espectacular”. Es el equivalente diplomático a poner “✨” en una historia de Instagram.
Pero hablemos de lo que todos queremos saber: ¿Y el papa? ¿Cuándo viene? Porque resulta que la presidenta Claudia Sheinbaum ya le extendió la invitación a León XIV –no confundir con los reyes franceses del pasado– durante una llamada por el Día de la Virgen de Guadalupe. Un movimiento clásico. El problema es que, desde entonces, la confirmación brilla por su ausencia.
El eterno ‘tal vez’ de la visita papal
La semana pasada, Barranco Chavarría estuvo por México para una reunión de embajadores y dejó caer esta perla:
“No hay todavía una respuesta”, dijo el embajador sobre la posible visita.
O sea, ni sí ni no, sino todo lo contrario. El Vaticano tiene a México en “visto”, como ese mensaje importante que nunca contestas. Sheinbaum misma comentó el 15 de diciembre que aún no había fecha. Así que seguimos en modo espera, con la incertidumbre como único plan confirmado.
El contexto importa: Una visita papal no es cualquier cosa. Requiere logística monumental, seguridad extrema y una agenda que equilibre lo espiritual con lo político. Además, León XIV lleva poco tiempo en el cargo –sí, es un nombre curioso para un papa moderno– y probablemente está priorizando otros frentes. Pero para México, especialmente con la devoción guadalupana, sería un evento de primer orden.
Mientras tanto, las reuniones como la de hoy sirven para mantener los canales abiertos. Para asegurar que, cuando (o si) llegue el sí del Vaticano, todo esté listo. Es diplomacia en su estado más puro: mucha preparación para un evento que puede o no ocurrir.
¿Qué sigue? Seguir esperando. La bola está en la cancha del Vaticano. Mientras tanto, México sigue haciendo su tarea: reuniones formales, declaraciones cuidadosas y ese optimismo cauteloso que caracteriza a las relaciones internacionales cuando hay mucho en juego pero pocas certezas.
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