¿Quieren que trabajemos 48 horas? Que empiecen por aquí
La discusión para reducir la jornada laboral en México dejó al descubierto una contradicción monumental. Mientras se debate bajar de 48 a 40 horas semanales, diputadas de Movimiento Ciudadano señalaron la ironía: los mismos legisladores que niegan incluir dos días de descanso obligatorios se toman seis días de descanso por cada uno que trabajan.
“Es profundamente hipócrita”, sentenció Patricia Flores Elizondo desde la tribuna.
Laura Ballesteros, colega de bancada, fue más allá con una propuesta concreta: reformar el reglamento del Congreso para que los diputados cumplan una jornada mínima de 48 horas semanales. Con un solo día de descanso, claro. Como hacen millones de mexicanos.
“Pongan el ejemplo, vengan a trabajar, y que aquí se trabaje 48 horas a la semana”, exigió.
Pero el meollo va más allá del simple cumplimiento horario. La crítica apunta al fondo del asunto: estamos discutiendo mal y por las razones equivocadas.
Lo que realmente deberíamos estar hablando
Flores Elizondo lo dejó claro: esto debería ser una conversación sobre el derecho a vivir, no solo a trabajar. Sobre el tiempo perdido en transportes inhumanos, sobre la informalidad laboral que devora derechos, sobre conciliar vida y trabajo.
“Eso es lo que necesita el país, no este dictamen apresurado y que además lo hacen mal”, remató.
Mientras tanto, seguimos con el mismo guión: legisladores discutiendo cómo deben vivir los demás sin aplicar ni pizca de autocritica. La próxima vez que hablen de productividad, quizá deberían empezar por medir la suya.




