La cifra que duele: 132 mil casos y un sistema que falla
Marcela Figueroa Franco, la titular del Sistema Nacional de Seguridad Pública, soltó el número esta mañana: 132,534 personas reportadas como desaparecidas en México. La frialdad del dato es solo el principio.
Lo realmente escalofriante viene después. De toda esa montaña de dolor, solo el 33% –unos 43 mil registros– tiene información suficiente para que las autoridades puedan siquiera intentar buscarlas. El resto se pierde en la niebla de la burocracia y la desidia.
“El 36% del total no tienen datos completos, por ejemplo, no cuentan con nombre, sexo, fecha de nacimiento… lo que imposibilita la búsqueda”, explicó Figueroa Franco.
La funcionaria fue clara: antes de una reforma en 2025, ni siquiera se pedían datos mínimos para levantar un reporte. ¿Resultado? Miles de fichas vacías, sin dirección, sin teléfono, sin lugar de los hechos. Papeles que simulan acción donde solo hay abandono.
Los vivos entre los desaparecidos
Aquí viene el giro cínico del asunto. De los casos que sí tenían datos para buscar, revisaron otros registros administrativos. Y encontraron esto:
- Personas dadas por desaparecidas que después aparecieron… casándose.
- Otras que se dieron de alta en el SAT años después de su ‘desaparición’.
- Una registrada en 2010 que aparece en el padrón de vacunación en 2021.
- Otra de 2012 que se inscribió en el INE en 2023, con huellas digitales que coinciden.
“Una persona fue registrada como desaparecida en el año 2010 aparece en el registro de vacunación con todos sus datos en el 2021”, dijo la titular.
Es decir, 40,308 personas –el 31% del total– tenían una vida administrativa activa después de su fecha reportada de desaparición. El sistema es tan caótico que no distingue entre quien realmente necesita ser encontrado y quien simplemente cayó en un agujero burocrático.
La búsqueda (o la simulación)
Para los casos con indicios, dicen tener una estrategia: llaman si hay contacto o piden datos al INE y a telefónicas. Afirman haber ‘ubicado’ así a 5,269 personas y cambiado su estatus.
Pero luego está la otra cara: de esos 43 mil casos con datos ‘completos’, solo 3,869 tienen una carpeta de investigación abierta. Más de 26 mil son solo ‘reportes’ –papel mojado que no obliga a investigar nada.
“La diferencia entre un reporte y una carpeta es que los reportes formalmente no inician una investigación dentro de la fiscalía”, admitió Figueroa Franco.
Al final, las cifras oficiales intentan pintar un panorama controlado: dicen que del total histórico han localizado al 66%, y que desde octubre pasado han ‘encontrado’ a casi 32 mil personas. Pero esas cifras chocan contra la realidad cruda de los archivos incompletos y las investigaciones que nunca empiezan.
La verdadera estadística no está en los porcentajes optimistas, sino en ese tercio olvidado cuyos nombres ni siquiera están escritos correctamente.




