El último acto judicial de un crimen que marcó a México
La Suprema Corte acaba de dar un paso decisivo en uno de los casos más dolorosos de nuestra historia reciente. Le tocó al ministro Giovanni Figueroa Mejía recibir el expediente de Mario Aburto Martínez, el hombre que confesó haber quitado la vida al excandidato presidencial Luis Donaldo Colosio.
Su tarea no es menor: redactar el proyecto que decidirá, de una vez por todas, cuántos años pagará Aburto tras las rejas. Y aquí está el meollo del asunto.
¿45 años o 30? El dilema legal
El Tribunal tendrá que resolver un debate técnico con enormes implicaciones simbólicas. ¿Fue correcta la pena de 45 años de prisión que se le impuso? ¿O debe aplicarse retroactivamente el Código Penal de Baja California que estaba vigente en marzo de 1994, cuando ocurrió el magnicidio en Lomas Taurinas, Tijuana?
Ese código estatal contemplaba una sanción máxima de 30 años. La diferencia no es solo numérica. Es la diferencia entre una justicia que se siente completa para los familiares de Colosio y una que podría parecer, ante sus ojos, disminuida.
“El pleno de la Corte decidió en enero atraer el caso para revisar el amparo concedido por un Tribunal Colegiado que anuló la sentencia original”
La Fiscalía General de la República (FGR) pidió esta revisión. Seis ministros votaron a favor de atraer el caso, con dos votos en contra. La Corte no solo decide sobre Aburto; está estableciendo criterios para todos los procedimientos penales en casos de magnicidio.
El camino hasta aquí ha sido un vaivén judicial. La Primera Sala ya había revocado un amparo anterior a Aburto, señalando algo crucial: que en el proceso no se había tomado suficientemente en cuenta a las víctimas, a la familia Colosio.
Ahora, todo se concentra en el escritorio del ministro Figueroa Mejía. Su pluma trazará la línea final sobre un capítulo que muchos mexicanos creían cerrado. La justicia, en su último acto para este caso, está a punto de dictar su parlamento final.




