El gigante empresarial norteamericano suelta la bomba
Justo cuando creíamos que lo más tenso entre México y Estados Unidos sería decidir qué taquería es más authentic, la Cámara de Comercio de Estados Unidos lanza una crítica que suena a ultimátum con sello corporativo. En vísperas de la revisión del Tratado entre México, Estados Unidos y Canadá (TMEC) de 2026, el organismo soltó el reporte que nadie pidió pero todos esperaban: el fisco mexicano, según ellos, se está portando como ese amigo que siempre “olvida” su cartera. Neil Herrington, el vicepresidente para las Américas, no se anduvo con rodeos y acusó al Servicio de Administración Tributaria (SAT) de aplicar “prácticas coercitivas y abusivas” contra empresas gringas. Básicamente, el mensaje es: “o arreglan el desmadre fiscal o esto se va a poner feo”.
Pero no todo es el SAT, oh no. La queja viene en combo. Herrington también soltó que las recientes reformas constitucionales en México son el equivalente a ponerle candado a la independencia judicial y la autonomía regulatoria. En cristiano: según la Cámara, las reglas del juego están cambiando a mitad del partido y de una forma que asusta a los inversionistas, que ya de por sí están más nerviosos que influencer sin WiFi. Elementos clave como la transparencia y la protección a sus inversiones —el pan de cada día de cualquier tratado comercial serio— estarían en riesgo.
No es (solo) personal, es negocio: los millones sobre la mesa
Y para que no piensen que es un berrinche sin fundamento, el directivo soltó los números que duelen: el TMEC sostiene más de 13 millones de empleos en Estados Unidos y es el sustento de más de 100 mil pequeñas y medianas empresas que dependen del comercio con México. Traducción millennial: si el clima de inversión en la región se enfría, el golpe a la seguridad económica de Norteamérica sería del nivel de quedarse sin avocado para el toast. No es un tema menor.
El catálogo de quejas, sin embargo, es como un buffet de incumplimientos. Según el informe, México le ha fallado al pacto comercial en sectores clave como agricultura, energía, comercio digital, propiedad intelectual y servicios financieros. Aunque, para ser justos (algo que este narrador rara vez es), la Cámara también repartió palos a Canadá por sus líos con los lácteos y el comercio digital, y hasta se atrevió a criticar la política arancelaria de la era Trump por ir en contra del libre comercio. O sea, fue un “todos están reprobados” pero con traje y corbata.
Ante este panorama que pinta más complicado que entender los términos y condiciones de una app, el llamado de la Cámara de Comercio es claro: Estados Unidos debe impulsar una revisión “transparente y ordenada” del TMEC. La revisión de 2026 no es un trámite más; es el momento en que se decidirá el futuro de la integración económica regional, especialmente con el fantasma de Donald Trump sugiriendo que el tratado podría expirar si no se renegocia. En otras palabras, se viene una temporada de negociaciones más intensa que un maratón de series en streaming, y con mucho más en juego.
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