El ducto que preocupa a la costa
Pescadores de Veracruz tienen los ojos puestos en el Golfo. No miran al horizonte buscando peces, sino vigilando un tubo de 700 kilómetros que corre bajo el agua. El gasoducto Puerta al Sureste, terminado el año pasado, les quita el sueño.
“Representa un riesgo permanente para nuestra principal fuente de ingresos”, advierten desde comunidades como Los Arrecifes.
Hablan de posibles fugas y de los daños que ya causó la instalación. Su temor tiene fundamento: este proyecto de TC Energy y la CFE conecta Texas con Tabasco para llevar gas a plantas eléctricas, incluida Dos Bocas. Y planean extenderlo hacia Yucatán.
La batalla legal que no cesa
Aquí viene lo bueno. Al menos 15 comunidades costeras, muchas indígenas nahuas y nuntajiiyi´, presentaron una demanda. Su argumento es contundente: nadie les preguntó.
La Constitución exige consulta previa para proyectos así. El recurso fue rechazado en primera instancia, pero sigue en apelación. Los afectados insisten en algo básico: no saben qué consecuencias reales tendrá el ducto en su territorio.
Mientras tanto, organizaciones ambientales lanzan otra alerta. El dragado para enterrar la infraestructura y el riesgo de fugas de metano podrían dañar ecosistemas marinos mesofóticos del Golfo.
Estas zonas tienen alta biodiversidad pero poca protección oficial. Un incidente aquí sería irreversible. La pregunta queda flotando como el gas que transporta el polémico ducto: ¿quién responde si algo sale mal?




