Se acabó la racha: el turismo fronterizo se desploma
Parece que la fiesta de los viajeros internacionales en nuestras fronteras tuvo su resaca post-pandémica. Después de tres años de subir como si no hubiera un mañana, el flujo de turistas que se quedan al menos una noche en la franja fronteriza mexicana decidió tomarse un descanso. En septiembre, la cifra fue de 1.748 millones de personas, lo que se traduce en una caída del 5.6% comparado con el mismo mes del año pasado. Básicamente, es el primer retroceso desde que salimos del encierro total, según los datos de las Encuestas de Viajeros Internacionales que el Inegi soltó este martes. Algo así como cuando tu serie favorita tiene una temporada decepcionante después de un inicio espectacular.
La noticia nos llegó con ese tono de “ya se veía venir” que tienen todos los pronósticos económicos. Francisco Madrid, director del Centro de Investigación Avanzada de Turismo Sostenible (STARC), lo explicó con la elegancia de quien intenta justificar por qué se le cayó el postre: “Traíamos una tendencia sostenida de crecimiento del turismo fronterizo que se interrumpió durante el mes patrio”. O sea, en septiembre, el mes de la independencia, la gente prefirió probablemente otros planes. Ahora, la gran incógnita es si esto fue un simple tropiezo de un mes o el inicio de una “normalización” después de unos crecimientos que parecían sacados de un videojuego con trucos. Los próximos meses serán clave para ver si esto fue un bug en la matrix o la nueva realidad.
Los motivos detrás del bajón turístico
Para entender el drama, primero hay que saber quiénes son estos turistas fronterizos. Son esas personas que cruzan la frontera de forma terrestre, ya sea por el norte o el sur, y se quedan a dormir al menos una noche. Durante los últimos tres años, este segmento fue el alma de la fiesta, con un crecimiento anual promedio del 16.8%. Pero, como todo buen exceso, tenía que terminar. Según el análisis del experto Madrid, este desplome se debe a un trío de factores que suenan a excusas perfectas para una mala racha.
El primero fue el dólar, que al inicio del 2025 estaba fuerte como un luchador en pantalón de spandex, pero que con el tiempo perdió fuelle. El segundo es la recuperación post-pandemia, porque, aunque hemos avanzado, el flujo fronterizo todavía no alcanza los niveles pre-covid de 2019. Y el tercero, el más polémico, tiene que ver con la política migratoria del gobierno de Donald Trump, que pudo haber presionado a algunos mexicanos en Estados Unidos a regresar a México, al menos temporalmente. Vamos, un cóctel de economía, salud y política que explica por qué el turismo se tomó un respiro.
En resumen, lo que parecía un viaje sin frenos ahora enfrenta un semáforo en rojo. Los datos del Inegi no mienten: después de un repunte impresionante, la normalización podría estar llegando. Y aunque suene a malas noticias, en el fondo es como cuando terminas una maratón de Netflix y necesitas un descanso antes de empezar otra. El turismo fronterizo, después de años de crecimiento desbordado, parece estar buscando su nuevo equilibrio. Eso sí, los expertos seguirán de cerca cada movimiento, porque en este juego de números, hasta el más mínimo detalle cuenta.
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