Un Voto Unánime para una Figura que, Oh Sorpresa, No Era un Hombre
En un giro argumental que nadie vio venir, el Senado de la República ha logrado lo impensable: ponerse de acuerdo. Y no para algo trivial, sino para, atención, reconocer a una mujer. Sí, han leído bien. Con la asombrosa cifra de 92 votos a favor (y cero en contra, porque oponerse a esto sería como declararse enemigo de la bandera), han decidido que el año 2026 será el Año de Margarita Maza Parada. La propuesta, por cierto, vino de la presidenta Claudia Sheinbaum, en lo que parece ser un guiño histórico bastante oportuno.
Parece que después de solo un par de siglos de indiferencia, la clase política ha descubierto que las mujeres también hicieron cosas. Quién lo diría. La senadora Olga Sosa Ruíz, en un arrebato de revelación, declaró que Maza Parada contribuyó en la construcción de la nación y que este homenaje sirve para recuperar su legado tras décadas de estar, ejem, convenientemente en la sombra. Un legado que, por supuesto, no compitió por portadas con los bigotudos de la época.
De “Madre del Pueblo” a Meme Histórico Oficial
Resulta que en el lejano segundo mitad del siglo XIX, a alguien se le ocurrió llamarla “madre del pueblo“. Un título bonito, sin duda, pero que probablemente no venía con pensión o derecho a voto. La senadora Sosa Ruíz usó esta perlita histórica para recordarnos, por si acaso se nos había olvidado, que las mujeres participaron en “episodios determinantes”. Gracias, capitana Obvia. Pero oye, mejor tarde que nunca, sobre todo cuando “nunca” ha sido la opción por defecto para tantas figuras femeninas.
La excusa perfecta para este reconocimiento es que en marzo de 2026 se cumplirán 200 años de su nacimiento. Dos siglos. Tiempo suficiente para que un país entero mire para otro lado, rectifique y luego organice un homenaje con bombo y platillo. La eficiencia burocrática, como siempre, es conmovedora.
En un final predecible pero necesario, la senadora Olga Sosa Ruíz soltó la moraleja: recordar a Margarita Maza Parada debe inspirar la lucha por la igualdad y la conquista de espacios. Es decir, el clásico “miren esta mujer admirable del pasado para que se animen las del presente”, una estrategia tan vieja como efectiva. Porque nada dice “progreso” como necesitar figuras del siglo XIX para validar las demandas del XXI.
Así que ahí lo tienen. El Senado ha firmado el decreto. 2026 será su año. Un año completo para que los libros de texto, los discursos oficiales y quizá hasta un doodle de Google, nos recuerden a una mujer que, al parecer, sí existió y fue importante. Qué revolucionario.
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