La justicia llega a paso de tortuga (si es que llega)
Ah, sí, el juicio por el asesinato del periodista Heber Fernando López Vásquez —víctima de la brillante estrategia mexicana de “disparar primero y preguntar nunca”— se reanuda este lunes. Tres años después del crimen, porque ¿para qué apresurarse? La familia del comunicador, que sigue esperando que el sistema judicial recuerde cómo funciona, exige un proceso justo y un castigo ejemplar. O sea, lo básico en cualquier país que no finja ser un estado de derecho.
El crimen que nadie olvidó (excepto las autoridades)
Heber, director de Noticias Web, fue ejecutado en su propia oficina en Salina Cruz, Oaxaca, en 2022. Porque nada dice “libertad de expresión” como una bala en el cuerpo. Su esposa e hijos ahora son expertos en desplazamiento forzado, mientras sus padres intentan no derrumbarse ante la ausencia de su hijo. Pero tranquilos, hay dos detenidos. ¿Responsables? Quién sabe. El sistema prefiere el suspenso.
“La verdad no se mata, matando periodistas”, clama la familia. Bonita frase, aunque México parece empeñado en demostrar lo contrario. Con más de 150 comunicadores asesinados desde 2000, el país es una máquina tragahombres (y mujeres) de la prensa. ¿El mecanismo de protección para periodistas? Ah, sí, ese que funciona tan bien como un paraguas en huracán.
La familia y el gremio periodístico piden medidas de seguridad urgentes. Porque, claro, tres años de amenazas no son suficientes para que el Estado reaccione. ¿Prioridades? Las justicias tardan, pero los discursos políticos son puntualísimos.
Así que, si te sobra un poco de fe en la humanidad, únete a la cobertura de este juicio. O al menos comparte la noticia. Total, en este país, la impunidad es más viral que los memes.
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