El censo de viviendas problemáticas: ¿avance o teatro burocrático?
Ah, el Infonavit. Ese organismo que nos recuerda que “la casa no es un derecho, es un laberinto de trámites”. En su último acto de magia gubernamental, anunciaron que han visitado 168 mil de las 843 mil viviendas identificadas como problemáticas. ¡Un impresionante 20% de avance! Claro, si ignoramos que el resto sigue esperando, probablemente entre goteras y paredes vandalizadas. Pero hey, Roma no se construyó en un día… aunque quizá estas viviendas sí se derrumben en uno.
Regularizar lo irregular (o cómo vender humo con opción a compra)
Octavio Romero Oropeza, director del Infonavit (sí, el mismo que preside esta circo), explicó con cara de poker que las viviendas abandonadas serán rehabilitadas para “regularizarse”. Traducción: “Vamos a intentar que alguien pague por algo que ya invadieron”. La joya de la corona es el arrendamiento con opción a compra para quienes no son derechohabientes pero, oh sorpresa, ya viven ahí. ¿Estamos premiando la invasión? ¿O solo estamos maquillando números? El mundo nunca lo sabrá.
Mientras tanto, en el capítulo “Corrupción: el deporte nacional”, el Infonavit reportó 150 denuncias ante la FGR y 22 despidos. ¿Alguien más siente que esas cifras son como encontrar un chicle pegado bajo la silla? Pequeño, asqueroso, pero irrelevante frente al problema real.
Vivienda para el Bienestar: ¿o para llenar boletines de prensa?
Edna Vega Rangel, secretaria de Desarrollo Agrario (sí, esa área que suena como un puesto de la época porfiriana), soltó números como si estuviera en un bingo: 97,304 proyectos iniciados, 102,567 viviendas prometidas, 199,871 en proceso. ¡Superaron la meta! ¿O la movieron? ¿O la inventaron? Quién sabe. Lo cierto es que si las casas se construyeran con palabras, México ya tendría un déficit cero.
Rodrigo Chávez, de la Conavi, aportó su dosis de fantasía inmobiliaria: 222 predios, 688 hectáreas, 90,140 viviendas proyectadas. Todo dividido en tres paquetes, como si fuera un combo de Netflix. ¿El problema? Las convocatorias empiezan en julio… del año que sea. Pero tranquilos, habrá asambleas (léase: más trámites) para decidir quiénes son los afortunados que recibirán una casa… o al menos la promesa de una.
Liberación de escrituras: ¿o de culpas?
Romero Oropeza volvió a la carga: 133 mil escrituras liberadas de una meta de 333 mil. Vaya, casi el 40%. ¿Es un logro o un recordatorio de lo lento que avanza este tren burocrático? Eso sí, se lucieron con los 915 mil créditos impagables reestructurados. ¿Traducción? “Les bajamos la mensualidad porque sabíamos que no podían pagar”. ¡Qué generosos!
José Alfonso Iracheta, del INSUS, remató con que ya regularizaron 168 mil escrituras, superando la meta de 120 mil. Bravo. Ahora, si alguien puede explicar qué significa “regularizar” en este país donde hasta los tiraderos clandestinos tienen dueño, que levante la mano.
Y para cerrar con broche de oro, el FOVISSSTE presumió que ya beneficiaron al 100% de pensionados (¿en serio, nadie quedó fuera?) y que avanzan en su estrategia de recuperación. Aunque con solo 24% de avance, suena más a “estamos rascando la superficie” que a un éxito rotundo.
¿Moraleja? Si crees que el Infonavit te resolverá la vida, mejor compra un castillo inflable. Al menos ese sí lo armas en un día.
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