Un crimen que moja la mañana
Roberto Castañeda Tejeda, el hombre que dirigía la Junta Municipal de Agua Potable de Irapuato, no llegó a su oficina este jueves. Lo encontraron sin vida dentro de su camioneta blanca, en el bulevar Gustavo Díaz Ordaz, frente a una tienda Soriana. Hombres armados se le acercaron y le dispararon minutos después de las 8:00 de la mañana.
La escena es tan repetida que duele: un funcionario público, camino al trabajo, interceptado y eliminado. Los elementos de seguridad llegaron al reporte de balacera para encontrar solo el resultado final. La pregunta que flota en el aire es más pesada que la humedad: ¿por qué?
Las palabras oficiales y el silencio que grita
La presidenta municipal, Lorena Alfaro, salió rápido con un comunicado. Confirmó lo obvio—la muerte—y pintó al ingeniero como “un servidor público ejemplar” y “un gran ser humano”.
“Su pérdida nos duele y nos indigna”, expresó.
Prometió coordinación entre seguridad y fiscalía para esclarecer el hecho. Aseguró que no quedaría impune. Son las frases del guion que se repite cada vez que la violencia alcanza a alguien con cargo. Lo que no dice el boletín es qué gestionaba exactamente Castañeda en la Japami, quiénes podrían sentirse afectados por sus decisiones o si había recibido amenazas previas.
Un hombre íntegro, comprometido con Irapuato, según la versión oficial. Su camioneta se convirtió en su ataúd en plena Zona Centro. Mientras las autoridades prometen investigar, la gente se pregunta si algún día sabremos qué torció tanto el grifo como para justificar este final.




