El monumental desastre legislativo que nadie quiere ver
Los números oficiales son tan escandalosos que casi dan risa. La Cámara de Diputados cierra su segundo año con un rezago del 88,93% en iniciativas. De más de cinco mil propuestas registradas, solo han aprobado 271.
“Únicamente 271 han sido aprobadas, lo que representa cerca del 5% del total”
Traducción: por cada veinte ideas que llegan a San Lázaro, una sobrevive. Las demás se pierden en el laberinto burocrático.
¿Dónde están las otras 4,540?
Ahí está lo jugoso. Cuatro mil quinientas cuarenta iniciativas permanecen pendientes en comisiones. Es decir, duermen el sueño eterno mientras los diputados… bueno, hacen lo que sea que hacen.
Cuarenta y dos fueron desechadas. Doscientas cincuenta y dos retiradas. Pero el verdadero escándalo son esos miles de expedientes acumulando polvo.
¿Qué sí lograron aprobar? Lo predecible: reformas impulsadas por el Ejecutivo. Cambios al Poder Judicial, desaparición de órganos autónomos, ajustes en seguridad y programas sociales.
Lo prioritario para el gobierno pasa rápido como bala. Lo demás espera sentado.
El reporte habla de “saturación en el trabajo legislativo” y cuestiona la “eficiencia del Congreso”. Eso es llamar crisis institucional con palabras bonitas.
Más de cuatro mil propuestas ciudadanas, de oposición o incluso propias esperan dictaminación. Mientras tanto, la máquina legislativa solo procesa lo que le conviene al poder.
¿Alguien recuerda cuando prometían agilizar trámites? Yo sí. Y aquí estamos.




