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Cariño excluye a Gilberto Mora del Mundial Sub-17

El técnico justifica una omisión sorpresa en la lista para el torneo mundialista, apostando por un plantel alterno.

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El Mundial Sub-17 se Juega Sin su Supuesta Joya: Una Explicación que Deja Más Dudas que Certezas

Parece que la Selección Mexicana Sub-17 ha decidido emprender una aventura quijotesca en la próxima Copa del Mundo de Qatar 2025. Mientras aficionados y periodistas se desgañitan hablando de una generación dorada, el estratega Carlos Cariño, en un acto de valentía o de temeridad absoluta, ha optado por dejar en casa al jugador del que todos hablan: Gilberto “Morita” Mora. Claro, ¿para qué querrías a tu futbolista más prometedor y con experiencia en la selección mayor cuando puedes enfrentarte a Corea del Sur, Costa de Marfil y Suiza con la tranquilidad que da la incertidumbre?

El Tricolor se prepara así para el certamen global, demostrando una vez más que la lógica y el fútbol mexicano son, como mínimo, primos lejanos que no se hablan. Cariño, con una serenidad que bien podría envidiar un maestro zen, nos asegura que el equipo no resentirá la pérdida de Mora. Por supuesto que no. ¿Acaso no es tradición en el balompié nacional prescindir de los mejores en los momentos cruciales, confiando en que el “corazón” y el “orgullo” suplan el talento evidente?

La Justificación Técnica: O Cómo Vender que No Quieres al Mejor Alumno en el Examen Final

Ante el estupor general, el timonel se vio obligado a desempolvar su mejor retórica. “¡A quién no le gustaría tenerlo!”, exclamó, en una frase que debería grabarse en los anales de lo obvio. Pero acto seguido, esgrimió su argumento maestro: el chico ya jugó la Copa Oro y un Mundial Sub-20. Vaya, qué castigo tan terrible: haber demostrado demasiado. Al parecer, en el mundo al revés de las convocatorias mexicanas, los méritos se convierten en un pasivo. “El niño tiene que estar en categorías superiores“, sentenció Cariño. Una idea loable, sin duda, si no fuera porque el Mundial es Sub-17 y, última vez que revisamos, Mora aún cumple con la edad. Pero, ¿quiénes somos nosotros para cuestionar semejante profundidad estratégica?

El discurso oficial gira en torno a no “quemar” al jugador, a proteger a esta “perla”. Es conmovedor, realmente. Mientras otros países lanzarían a su joven estrella a la gloria o al fracaso, nuestro cuerpo técnico prefiere envolverlo en algodón y guardarlo en un cajón, como si fuera una vajilla fina que solo se usa cuando visita la suegra. Cariño insiste en que tienen un “plantel extenso” y “muy buena calidad“. Uno casi puede escuchar el susurro tranquilizador: “Confíen en nosotros, sabemos lo que hacemos”. Una frase que, históricamente, ha precedido a algunos de los desastres más memorables del fútbol nacional.

Y luego está la joya de la corona, la declaración que merece un análisis semiótico: “Hay que dejarlo seguir creciendo, que siga participando y que siga mejorando”. ¡Eureka! Resulta que la mejor manera de que un futbolista mejore es… no jugando los torneos más importantes de su categoría. Es una teoría revolucionaria. Seguramente, Messi, Neymar o Pedri se arrepienten amargamente de haber disputado sus mundiales juveniles, un error que les impidió desarrollarse plenamente.

El técnico describió a Mora como un “auténtico diamante en bruto” al que hay que seguir “puliendo“. La metáfora es preciosa. Uno imagina a Cariño, con una lupa y un paño de pulir, trabajando minuciosamente en su taller, mientras el diamante, en lugar de estar en la vitrina de la joyería del Mundial, está guardado en el bolsillo. ¿La estrategia? Tal vez esperar a que el resto del mundo no esté mirando para sacarlo a relucir. Es una táctica novedosa: la del diamante invisible.

Mientras tanto, la afición, ese ente siempre iluso, se pregunta si no será que el cuerpo técnico está tan seguro de la calidad del resto del grupo que puede permitirse este lujo, o si, por el contrario, es otro capítulo más de la comedia de errores que a veces parece ser la gestión de las selecciones menores. La fe se deposita ahora en ese “algún que otro” jugador que, según Cariño, mostrará “esa calidad“. Nada como ir a un Mundial con la esperanza puesta en un “algún que otro”. Inspira confianza, la verdad.

Al final, el mensaje es claro: México va a Qatar con la intención de sorprender, aunque probablemente no de la manera que los aficionados esperan. Han decidido que la mejor forma de preparar a una estrella para el futuro es protegiéndola del presente. Es una apuesta arriesgada, un experimento social y deportivo. Veremos si esta decisión, que hoy se antoja absurda, se convierte en una jugada maestra o en el argumento perfecto para la próxima crónica de un fracaso anunciado. Lo único seguro es que, en el fútbol mexicano, el espectáculo no está solo en la cancha.

¿Crees que fue la decisión correcta o un error garrafal? Comparte esta joya de la ironía futbolera en tus redes sociales y haz que tu muro arda con el debate. ¿Quieres más análisis sobre las inexplicables decisiones del deporte nacional? Explora nuestro contenido y descubre por qué el fútbol mexicano nunca deja de sorprender.

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Trump dice que seguirá en contacto con Machado

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El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, afirmó este viernes que planea mantener el contacto con la líder opositora venezolana, María Corina Machado.

Tras su encuentro del jueves en la Casa Blanca, Trump declaró que se trata de una mujer a la que “respeta mucho”. En esa reunión, Machado señaló que le transmitió al mandatario estadounidense que “hoy más del 90% de los venezolanos queremos lo mismo: vivir con libertad, dignidad y justicia”.

Los detalles del encuentro entre Trump y Machado

“Fue un gran honor para mí conocer a María Corina Machado, de Venezuela”, escribió Trump en una publicación en Truth Social. “María me presentó su Premio Nobel de la Paz por el trabajo que he realizado. Un gesto maravilloso de respeto mutuo”.

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Un triste hallazgo en la colonia que duerme entre calles con nombres festivos

El hallazgo de un cuerpo en la calle 23 de diciembre desató el protocolo habitual: cinta amarilla, curiosos y muchas preguntas sin respuesta.

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La muerte llama a la puerta en la calle 23 de diciembre

Ah, la colonia 15 de enero. Un lugar tan festivo que incluso sus calles llevan nombres de fechas célebres. Pero ayer, en la calle 23 de diciembre, el regalo anticipado fue bastante más macabro: el cuerpo sin vida de un hombre. Porque nada dice “espíritu navideño” como encontrar a alguien que ya no respira sobre un colchón en la vía pública.

Los vecinos, esos héroes anónimos del cotilleo barrial, fueron los primeros en notar que algo andaba mal. Su radar de chismes se activó cuando vieron que el individuo en situación de calle que usualmente dormía allí llevaba demasiado tiempo quieto. ¿Estará profundamente dormido o profundamente muerto?, debieron preguntarse. Ante la duda, y demostrando una eficacia envidiable, optaron por lo más sensato: marcar al 911. Más vale prevenir que lamentar, ¿no?

Vecinos del lugar refieren que el hoy occiso es un individuo en situación de calle que comúnmente dormía en esta calle, por lo que se les hizo extraño ver que no se movía.

Así comenzó el circo. Llegaron los paramédicos de la Cruz Roja, confirmaron lo obvio —que efectivamente, estaba muerto— y dieron parte a las autoridades. Porque ese es el protocolo: tú encuentras el cuerpo, nosotros constatamos que es un cuerpo, y luego llamamos a los que se encargarán del cuerpo. Una cadena de mando perfectamente aceitada para gestionar la tragedia.

El despliegue oficial ante lo inevitable

No podían faltar. Los elementos de la Guardia Estatal y la Fiscalía General arribaron al sitio con esa mezcla de solemnidad y rutina que caracteriza estos eventos. Su misión: acordonar el área con esa cinta amarilla que tanto nos fascina y realizar las “indagatorias pertinentes”. ¿Pertinentes para qué? Para determinar, supongo, que un hombre sin hogar fue encontrado muerto en la calle donde solía dormir. Un misterio digno de Sherlock Holmes.

La calle fue cerrada. El tráfico, desviado. Todo debe detenerse mientras se realiza el levantamiento del cadáver y la necropsia de ley. Porque la burocracia de la muerte es implacable: formularios, procedimientos, esperas. Se estima que el cierre durará “un par de horas”, aunque todos sabemos que ese “par” puede estirarse más que un chicle pegado en el pavimento.

Y mientras tanto, ¿qué sabemos? Poco. Que era un hombre. Que aparentemente tenía lesiones en su cuerpo. ¿De qué tipo? No se especifica. Podrían ser desde moretones hasta señales de algo más siniestro. El comunicado oficial es tan vago que da pie a toda clase de especulaciones innecesarias y morbosas. ¿Se cayó? ¿Lo empujaron? ¿Le dio un patatús después de una cena cuestionable recuperada de un contenedor? El silencio oficial es el mejor aliado de la imaginación popular.

Lo más irónico del asunto es el escenario: una colonia llamada 15 de enero, una calle llamada 23 de diciembre. La muerte no respeta calendarios ni nomenclaturas festivas. Se instala donde quiere, incluso entre calles cuyo nombre evoca regalos y propósitos de año nuevo.

Al final del día, queda una pregunta flotando en el aire cargado de indiferencia urbana: ¿cuántas personas deben morir en el anonimato antes de que su paseo sea algo más que una nota policial breve? Hoy fue un hombre sin nombre en la calle 23 de diciembre. Mañana podría ser cualquiera.

¿Esta nota te hizo reflexionar (o por lo menos arquear una ceja)? Compártela con ese amigo al que le gusta comentar las noticias con un tono igualmente cáustico. Y si te interesa estar al tanto del pulso real –y a menudo absurdo– de la ciudad, explora más contenido como este.

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Diplomacia vaticana: reunión clave mientras la visita papal flota en el aire

El embajador en El Vaticano se reúne con Segob mientras la invitación al papa sigue en el limbo. ¿Visita papal o eterna espera?

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La diplomacia mexicana con el Vaticano: mucho protocolo, poca confirmación y un papa en standby

Ahí va la cosa. Este martes, Alberto Barranco Chavarría, nuestro embajador ante la Santa Sede –sí, ese puesto existe y alguien lo tiene–, se sentó con Rosa Icela Rodríguez de Gobernación y Clara Luz Flores de Asuntos Religiosos. La agenda: revisar los asuntos bilaterales. O sea, la relación México-Vaticano, que suena a trama secundaria de una serie política pero aparentemente es importante.

“Siempre respetuosa y constructiva”, dijo Rodríguez sobre la reunión.

Traducción millennial: “Nos llevamos bien, no hubo drama, pero tampoco anunciamos nada espectacular”. Es el equivalente diplomático a poner “✨” en una historia de Instagram.

Pero hablemos de lo que todos queremos saber: ¿Y el papa? ¿Cuándo viene? Porque resulta que la presidenta Claudia Sheinbaum ya le extendió la invitación a León XIV –no confundir con los reyes franceses del pasado– durante una llamada por el Día de la Virgen de Guadalupe. Un movimiento clásico. El problema es que, desde entonces, la confirmación brilla por su ausencia.

El eterno ‘tal vez’ de la visita papal

La semana pasada, Barranco Chavarría estuvo por México para una reunión de embajadores y dejó caer esta perla:

“No hay todavía una respuesta”, dijo el embajador sobre la posible visita.

O sea, ni sí ni no, sino todo lo contrario. El Vaticano tiene a México en “visto”, como ese mensaje importante que nunca contestas. Sheinbaum misma comentó el 15 de diciembre que aún no había fecha. Así que seguimos en modo espera, con la incertidumbre como único plan confirmado.

El contexto importa: Una visita papal no es cualquier cosa. Requiere logística monumental, seguridad extrema y una agenda que equilibre lo espiritual con lo político. Además, León XIV lleva poco tiempo en el cargo –sí, es un nombre curioso para un papa moderno– y probablemente está priorizando otros frentes. Pero para México, especialmente con la devoción guadalupana, sería un evento de primer orden.

Mientras tanto, las reuniones como la de hoy sirven para mantener los canales abiertos. Para asegurar que, cuando (o si) llegue el del Vaticano, todo esté listo. Es diplomacia en su estado más puro: mucha preparación para un evento que puede o no ocurrir.

¿Qué sigue? Seguir esperando. La bola está en la cancha del Vaticano. Mientras tanto, México sigue haciendo su tarea: reuniones formales, declaraciones cuidadosas y ese optimismo cauteloso que caracteriza a las relaciones internacionales cuando hay mucho en juego pero pocas certezas.

¿Te intriga este baile diplomático? Comparte esta nota y hablemos de las relaciones internacionales más inesperadas.

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