El campo se planta: del diálogo roto a la amenaza global
La escena era para una obra de teatro del absurdo. Este viernes, los productores del campo mexicano dieron media vuelta y se fueron de la Secretaría de Gobernación. No hubo acuerdo. No hubo avance. Solo candados, cadenas y cuatro meses de conversaciones que, según ellos, no han llevado a nada concreto.
“Y este es mensaje para el gobierno: Viene el Mundial, que no se espanten si esto sigue creciendo (…). Es el gobierno el responsable de lo que suceda de aquí en adelante”,
Lo dijo claro como el agua Baltazar Valdez, del Frente Nacional para el Rescate del Campo. La advertencia es directa: si no hay solución, la Copa FIFA 2026 podría ser su próximo blanco. Su acusación es grave: alegan que los recursos que deberían ir al campo se están desviando hacia el megaevento deportivo.
Un acceso bloqueado y acusaciones cruzadas
La frustración es palpable. Tenían una cita agendada, pero encontraron las puertas literalmente cerradas con candado. Desde dentro, les dicen que no pueden recibir a un grupo tan grande. Desde fuera, los campesinos y transportistas aliados responden que ya se organizaron.
“Ya nosotros nos pusimos de acuerdo que los que vamos a participar en el diálogo, máximo somos como seis; tres campesinos y tres de nosotros”,
explicó David Estévez de la ANTAC. Su petición es clara: más seguridad en carreteras, frenar las ‘extensiones’ y un mejor precio para el combustible.
Pero el conflicto ya escaló más allá de una mesa de negociación. Horacio Gómez, líder en Baja California, condenó lo que calificó como agresiones por parte del gobierno de Tlaxcala contra manifestantes la semana pasada.
El mensaje final es dramático. Lo que empezó como un paro nacional de transportistas y una protesta campesina por sus demandas específicas, ahora apunta a un evento de talla mundial. El gobierno federal juega con fuego al subestimar un descontento que ya no pide solo audiencia, sino resultados. Y tiene un reloj gigante marcando la cuenta regresiva hacia 2026.




