Albares en México: diplomacia con memoria histórica
José Manuel Albares soltó discurso en Ciudad de México. El canciller español, desde el Museo de Antropología, le dio duro al “desprecio por la paz y el derecho” que, según él, amenaza el orden global. ¿Su receta? Cooperación internacional, diálogo y más multilateralismo. Claro, fácil decirlo desde un podio.
El tipo se fue al Colegio de San Ildefonso a recordar que España y México comparten principios. Dijo que ambos países “siempre estarán del lado del bienestar conjunto”. Suena bonito, pero la pregunta es si eso se traduce en acciones concretas o queda en pura pose diplomática.
“Siempre estarán del lado del bienestar conjunto”
Albares no perdió oportunidad de sacar la carta del exilio republicano. Agradeció la “generosidad del gobierno mexicano” por acoger a los refugiados de la Guerra Civil. Un guiño histórico que siempre funciona para calentar la relación bilateral.
Lomelí y la UNAM: el otro frente diplomático
Leonardo Lomelí, rector de la UNAM, también se apuntó al acto. Habló de lazos académicos, intercambios estudiantiles y la influencia del exilio republicano en la vida universitaria mexicana. O sea, la cultura y la educación como pegamento entre dos países que comparten más que idioma.
Albares cerró con lo gordo: el contexto internacional actual. Lo llamó “una de las mayores crisis del siglo”, con conflictos por todos lados y el sistema multilateral tambaleándose. Propuso reformar la ONU y destacó la próxima cumbre iberoamericana en Madrid como chance para unir a Europa y América Latina.
¿Servirá de algo? Veremos. Pero al menos el discurso tuvo lo suyo: memoria histórica, promesas de cooperación y un toque de realismo geopolítico.




