Walmart y el arte de pasar la factura (a ti, claro)
Parece que el sueño americano de comprar en Walmart sin que te duela el alma (y la cartera) está en peligro. El secretario del Tesoro de EE.UU., Scott Bessent, soltó la bomba el domingo: el minorista más grande del país podría traspasar parte de los costos de los aranceles de Trump a sus clientes. O sea, tú, querido consumidor que solo querías tu leche y tus cereales sin vender un riñón.
Y aquí viene lo mejor: esto ocurre justo después de que Trump le soltara un “hey, Walmart, no se te ocurra subir precios” en su estilo característico de tuit (o post de Truth Social, porque Twitter ya no es lo que era). Pero, ¿realmente esperaba alguien que una corporación multimillonaria iba a absorber los costos como si fueran un gasto de Starbucks? Please.
La inflación, el gas y el arte de echarle la culpa a otro
Bessent, en su gira por los programas de noticias, intentó tranquilizar a todos diciendo que lo que realmente importa es que la gasolina está más barata que el año pasado. Claro, porque nada calma los nervios como pensar que, aunque tu carrito de compras cueste más, al menos llenar el tanque no te hará llorar (tanto). Eso sí, omitió mencionar que el precio del combustible sí subió en la última semana. Detalles, ¿no?
Y luego está el clásico “la culpa es del anterior”. Bessent soltó que los consumidores tienen derecho a estar nerviosos después de lo que vivieron con Biden, cuando la inflación alcanzó su máximo en 40 años. Porque, claro, en política económica siempre hay que buscar un villano, aunque el contexto (pandemia, guerra en Ucrania, gasto público) sea un poquito más complejo que un simple “fue él”.
Mientras tanto, Walmart se hace el desentendido y no comenta nada sobre la conversación entre Bessent y su CEO, Doug McMillon. Qué sorpresa. Pero sus ejecutivos ya habían admitido que los precios empezaron a subir en abril y que no pueden aguantar el golpe solos. O sea, el mensaje es claro: “Lo siento, cliente fiel, pero te toca pagar el pato”.
Trump, los déficits y la fe en el crecimiento mágico
Por su parte, Trump sigue en su línea de “Walmart gana miles de millones, que los absorban”, como si las empresas tuvieran un botón de altruismo corporativo. Mientras, su plan fiscal amenaza con añadir 3,3 billones al déficit en la próxima década. Pero no te preocupes, porque según Bessent, la economía crecerá tan rápido que la deuda será como ese gimnasio que pagas y nunca usas: ahí, pero sin molestar.
Eso sí, los analistas independientes no se tragan el cuento del crecimiento del 3%, porque los recortes fiscales de Trump en 2018 no dieron ese resultado. Pero, ¿quién necesita datos cuando tienes optimismo?
¿La moraleja? Prepárate para pagar más en Walmart, disfruta de la gasolina “barata” mientras dure, y no esperes que la política económica deje de ser un partido de ping-pong donde el consumidor siempre pierde.
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