El fallecimiento del senador republicano Lindsey Graham representa un duro revés para Ucrania. Kiev pierde a uno de sus mayores defensores en Washington, una figura con acceso directo al presidente Donald Trump. Legisladores y funcionarios ucranianos expresaron su preocupación por el impacto que tendrá su ausencia en la relación bilateral, en un momento crítico de la guerra con Rusia.
Graham visitó Kiev apenas dos días antes de su fallecimiento. Allí aseguró que un nuevo paquete de sanciones económicas contra Rusia estaba cerca de concretarse. La iniciativa, impulsada junto al senador demócrata Richard Blumenthal, buscaba aumentar la presión sobre Moscú. Graham confiaba en obtener el respaldo del Congreso a su regreso.
Reacciones y legado
El presidente Volodymyr Zelenskyy lamentó profundamente la pérdida. Recordó que mantenían un diálogo constante y que Graham visitó Ucrania en diez ocasiones desde el inicio de la invasión rusa. Otros funcionarios lo calificaron como un amigo inquebrantable y un defensor firme de la causa ucraniana.
Analistas consideran que su desaparición podría debilitar la capacidad de Ucrania para influir en la administración Trump. Graham era visto como el principal puente entre Zelenskyy y el mandatario estadounidense, especialmente ante la incertidumbre sobre el futuro del apoyo militar y económico de Estados Unidos.
A pesar de su cercanía con Trump, Graham mantuvo posiciones firmes a favor de Ucrania, de la OTAN y de una política de mayor presión contra Rusia. Sus aliados en el Senado, incluido Blumenthal, señalaron que buscarán sacar adelante el paquete de sanciones como homenaje a su legado. La muerte de Graham no solo es una pérdida personal para muchos en Ucrania, sino que abre interrogantes sobre el respaldo estadounidense en un momento decisivo del conflicto.




