Medidas sin precedentes en la capital turca
Turquía pondrá en marcha un operativo de seguridad masivo para la cumbre de la OTAN del 7 y 8 de julio en Ankara. El encuentro reunirá a los líderes de los 32 países miembros, incluido el presidente estadounidense, Donald Trump. Las autoridades desplegarán decenas de miles de policías, reforzarán las defensas antiaéreas y restringirán reuniones públicas y circulación en varios puntos de la capital.
Tensión entre seguridad y libertades
La agenda del cónclave se centrará en fortalecer la unidad de la alianza, en medio de diferencias entre Estados Unidos y sus aliados europeos sobre el gasto en defensa. También se abordarán temas de seguridad regional y los recientes conflictos en Medio Oriente.
Como anfitrión, Turquía busca consolidar su papel estratégico dentro de la OTAN. Aunque ha tenido desacuerdos con algunos aliados, también ha actuado como mediador en conflictos internacionales.
El gobierno inauguró un nuevo aeropuerto VIP para recibir a las delegaciones y aplicó cierres viales, suspensión de eventos públicos y operativos contra presuntos integrantes de grupos extremistas.
Sin embargo, las restricciones han generado críticas de organizaciones civiles y la oposición, que denuncian limitaciones a la libertad de expresión y reunión, bloqueos de sitios web y negativa de acreditaciones a medios. El gobierno sostiene que son medidas necesarias para garantizar la seguridad del encuentro.
El debate sobre el equilibrio entre seguridad y libertades civiles podría afectar la percepción pública de la OTAN en la región.




