La advertencia de la ONU
El alto comisionado de la ONU para los Derechos Humanos, Volker Türk, lanzó una alerta este viernes ante el Consejo de Derechos Humanos en Ginebra. Las señales desde la ciudad de El-Obeid, en el centro de Sudán, son claras: una nueva catástrofe humanitaria se aproxima.
“Esto no es un simulacro. Es una alerta roja que debe llegar a los escritorios de los jefes de Estado y de gobierno de todo el mundo”, declaró Türk.
Los civiles llevan 18 meses bajo condiciones de asedio, con ataques constantes de drones. El ejército sudanés y las paramilitares Fuerzas de Apoyo Rápido (FAR) se disputan el control de la zona. Medio millón de personas viven en El-Obeid, en Kordofán del Norte, y enfrentan escasez de alimentos, agua, combustible y servicios de salud.
El contexto del conflicto
La guerra estalló en abril de 2023. Hasta ahora, al menos 59.000 personas han fallecido, cerca de 13 millones han sido desplazadas y amplias regiones del país sufren hambruna. Más de 30 millones necesitan asistencia humanitaria.
El ejército rompió un asedio sobre El-Obeid en febrero de 2025, pero las FAR han lanzado ofensivas para restablecerlo. Naciones Unidas y varios países expresaron su preocupación por los refuerzos de las FAR alrededor de la ciudad.
El Consejo de Derechos Humanos examina un proyecto de resolución presentado por Reino Unido, Alemania, Irlanda, Países Bajos y Noruega. El texto condena la escalada de violencia de las FAR, alienta el apoyo a países que acogen refugiados sudaneses y rechaza toda injerencia externa en el conflicto.
Türk instó a los líderes mundiales a tomar medidas concretas: “Sus teléfonos deberían echar humo con ideas para prevenir crímenes de atrocidad en El-Obeid y otras zonas de Kordofán”.




