Internacional
Trump publica y borra video racista sobre Obama
La Casa Blanca retira un video racista tras una avalancha de críticas, atribuyéndolo a un ‘error’ de su equipo.

Un ‘error’ que desata el escándalo
La administración Trump se vio forzada este viernes a dar marcha atrás. Retiró de sus redes un video donde aparecían Barack y Michelle Obama representados como primates en una jungla. La oleada de condenas fue inmediata y cruzó líneas partidistas.
“Lo más racista que he visto salir de la Casa Blanca”, dijo el senador republicano Tim Scott.
Primero, la secretaria de prensa Karoline Leavitt negó que el contenido fuera ofensivo. Horas después, la explicación oficial cambió: fue un “error de un miembro del personal”. Para muchos observadores, esa retirada es una rara admisión de culpa por parte de un equipo que rara vez se disculpa.
Un patrón preocupante
El clip de 62 segundos venía de un meme ultraconservador y formaba parte de una serie de publicaciones en Truth Social que repetían las falsas acusaciones de fraude electoral de 2020. En él, Trump aparecía como el “Rey de la Jungla”.
Las reacciones fueron contundentes. Bernice King, hija de Martin Luther King Jr., denunció su carácter deshumanizante. La NAACP lo calificó de “repugnante”. El incidente reavivó el debate sobre la retórica incendiaria del expresidente y los estereotipos racistas históricos en EE.UU.
Lo más irónico: esto ocurre en pleno Mes de la Historia Negra, con actos oficiales celebrando los avances contra el racismo. Mientras, desde la cuenta presidencial se comparte este material. El contraste no podría ser más crudo.
El episodio tensa aún más el clima político en Washington y muestra cómo los símbolos del pasado más oscuro siguen siendo herramienta en el presente. No es un error aislado. Es parte de un guion que ya conocemos.
Internacional
Diálogo Irán-EEUU reanuda en Omán entre sanciones y escepticismo
Primeras conversaciones Irán-EEUU tras meses de tensión concluyen en Omán con tono positivo, pero sin avances concretos y con desconfianza latente.

Un respiro tenso, pero solo un respiro
Las primeras conversaciones entre Irán y Estados Unidos desde los bombardeos de junio terminaron este viernes en Mascate. Ambas partes las calificaron de “positivas”, pero nadie anunció ningún avance real. Es el clásico comunicado diplomático que oculta más de lo que muestra.
El jefe de la diplomacia iraní, Abbas Araghchi, dijo que al menos sirvieron para “aclarar posturas”. Lo más concreto fue acordar seguir hablando. Eso, por ahora, aleja el fantasma de una nueva ofensiva militar que Donald Trump había estado agitando.
“Las conversaciones fueron serias y útiles para identificar posibles áreas de progreso”, señaló el mediador omaní, Badr al Busaidi.
Pero aquí está el detalle: las delegaciones ni siquiera se sentaron juntas. Fue todo indirecto, con el ministro omaní haciendo de mensajero entre salas separadas. Eso te dice todo sobre el nivel de confianza actual.
El verdadero problema: no hablan de lo mismo
Irán quiere una cosa: hablar solo de su programa nuclear. Punto. Washington exige mucho más: compromisos sobre misiles, su apoyo a grupos armados en la región y hasta la situación interna del país persa. Son dos agendas completamente distintas tratando de encajar en una misma mesa.
La composición de la delegación estadounidense tampoco ayudó. Junto al enviado especial, estaban Jared Kushner y, lo que más molestó en Teherán, el almirante Brad Cooper, jefe del mando militar estadounidense en Oriente Medio (CENTCOM).
Fuentes iraníes advirtieron enseguida que meter a mandos militares en esto podía poner en riesgo todo el proceso. Araghchi fue claro:
“Cualquier diálogo requiere el cese de amenazas y presiones”.
Y justo horas después de que terminara la reunión, Washington lanzó su respuesta: nuevas sanciones contra personas y barcos vinculados a la exportación de petróleo iraní.
Un guion visto demasiadas veces. Se reúnen para rebajar la tensión y, casi al mismo tiempo, uno lanza un golpe que la sube de nuevo. Es un baile peligroso donde un paso en falso puede significar otra escalada.
Así que sí, hubo diálogo. Pero la desconfianza es tan profunda como las diferencias. El proceso es frágil y su futuro no depende de los enviados en Omán, sino de decisiones políticas mucho más arriba, en Teherán y Washington.
Internacional
Colombia y Ecuador buscan apagar la guerra comercial
Cancilleres de Colombia y Ecuador se reúnen en Quito buscando una salida a la crisis comercial que incluye aranceles y cortes energéticos.

La tensión fronteriza llega a la mesa de negociación
Los vehículos siguen cruzando el puente internacional de Rumichaca, pero entre Colombia y Ecuador ya no circula buena voluntad. Solo tensiones, aranceles y una factura energética que se disparó un 900%. Este viernes, las cancilleres Rosa Villavicencio (Colombia) y Gabriela Sommerfeld (Ecuador) se sentaron en Quito para intentar desactivar la bomba.
La chispa la encendió Ecuador. Argumentando un déficit comercial de casi 850 millones de dólares y falta de cooperación en seguridad fronteriza, impuso aranceles del 30% a productos colombianos. Bogotá no se quedó con los brazos cruzados.
La respuesta fue contundente: aranceles a 20 productos ecuatorianos, suspensión de la venta de energía eléctrica y bloqueo del ingreso de arroz. Además, dejaron de usar un oleoducto ecuatoriano tras un aumento descomunal en el costo.
“La visita se realiza por instrucción del presidente Gustavo Petro y busca alcanzar acuerdos concretos”, señaló la Cancillería colombiana.
Es el segundo cara a cara desde que empezó este lío. El primero fue en Panamá, antes de que las sanciones entraran en vigor. Ahora el tono es más urgente. Colombia dice estar dispuesta al diálogo e incluso ofreció apoyo para el control fronterizo.
Lo curioso es el movimiento detrás de bambalinas. Días antes de esta reunión, el presidente Petro le pidió ayuda a Donald Trump para mediar. Cuando un gobierno sudamericano busca al ‘gran hermano’ del norte para arreglar un problema con su vecino, es señal de que las cosas están realmente mal.
La pregunta ahora es si las palabras en Quito serán suficientes para revertir medidas que ya están golpeando bolsillos a ambos lados de la frontera. La diplomacia tiene la palabra, pero el reloj sigue corriendo.
Internacional
Cuba ajusta su vida diaria ante el bloqueo energético
La isla enfrenta una crisis de combustible tras nuevas sanciones estadounidenses, afectando el transporte y la vida diaria.

La nueva presión sobre Cuba se siente en las calles
Un día después de que el presidente Miguel Díaz-Canel hablara en televisión, la realidad ya empieza a cambiar. Las nuevas restricciones de Estados Unidos sobre el suministro de combustible están obligando a ajustes inmediatos. Se limita el transporte público entre provincias, se fomenta el trabajo desde casa y algunas escuelas adoptan modalidades semipresenciales.
Pero ¿qué se ve realmente en La Habana?
Un recorrido de la agencia AP este viernes mostró escuelas y centros laborales funcionando. Bancos, panaderías y farmacias abiertas. Sin embargo, las colas en las gasolineras se extendían por cuadras, una imagen tristemente familiar en la isla tras cinco años de crisis económica profunda.
“Se está viviendo como se puede”, dijo a la AP Cristina Díaz, empleada de 51 años y madre de dos niños. “¿Qué puedo hacer yo? Vivo aquí, nací aquí y me toca. Tengo que caminar para poder darles la comida a mis hijos”.
Su mensaje para Donald Trump fue directo: “que nos deje tranquilos”.
Un giro más en seis décadas de presión
La orden ejecutiva firmada la semana pasada por Trump impone aranceles a países que vendan combustible a Cuba. Es el último movimiento para presionar un cambio político que lleva más de 60 años. El mandatario estadounidense llamó a Cuba un Estado “fallido” y pronosticó su hundimiento económico.
Díaz-Canel fue claro en su discurso televisado: llamó a la medida un “bloqueo energético”. “¿Qué significa no permitir que llegue una gota de combustible a un país? Es afectar el transporte de alimentos, la producción, el transporte público, los hospitales…”, expuso visiblemente consternado.
La isla produce solo el 40% del combustible que consume. Venezuela era su principal proveedor durante dos décadas, hasta la intervención estadounidense que capturó a Nicolás Maduro. Ahora quedan México y Rusia.
Las primeras medidas ya están aquí.
El gobierno priorizará ambulancias y servicios esenciales sobre la venta a particulares. El ferrocarril reducirá viajes, al igual que los transbordadores hacia la Isla de la Juventud. La Universidad de La Habana pospondrá actividades colectivas.
En las calles hay desazón ante lo que viene.
“¿Más sacrificio, en serio? ¿De qué? No hay más nada que sacrificar”, manifestó Emilio Padrón, estudiante de gastronomía de 21 años.
No cree que Trump tenga buenas intenciones: piensa que es un hombre al que solo le interesan sus negocios, no el bienestar de los cubanos.
Mientras tanto, historias como la de Solanda Oña, librera de 64 años, se multiplican: personas varadas sin transporte para regresar a casa después del trabajo. El gobierno promete planes para enfrentar la crisis y medidas especiales de ahorro.
Díaz-Canel hizo una pregunta retórica a la población: “¿Pero otra vez sacrificio? Bueno, si no nos sacrificamos y si no resistimos, ¿qué vamos a hacer, nos vamos a rendir?”.
En las aceras habaneras esa pregunta resuena con cansancio acumulado.

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