Un pacto con sello personal
La foto de la selfie sonriente del canciller argentino Pablo Quirno en Washington lo dice todo. Este jueves, Argentina y Estados Unidos anunciaron un amplio acuerdo comercial que marca otro hito en la alianza estrecha—y muy personal—entre Javier Milei y Donald Trump.
“Felicitaciones a nuestro equipo y gracias al equipo del representante comercial de Estados Unidos por construir juntos este gran acuerdo”, escribió Quirno en redes.
¿Qué cambia realmente?
El marco, acordado en noviembre, es claro: Argentina baja las barreras para una larga lista de importaciones estadounidenses. Hablamos de ganado, lácteos, medicamentos, maquinaria. Un golpe directo a industrias locales que llevan décadas protegidas por aranceles altos.
A cambio, EE.UU. eliminaría impuestos a ciertos recursos naturales y componentes farmacéuticos argentinos. Los detalles finales del pacto firmado este jueves aún no se conocen. Pero el patrón es el de siempre: Washington busca abrir mercados latinoamericanos para sus productos.
Lo que sí está claro es el contexto político. Este acuerdo es el capítulo más reciente de un romance ideológico y estratégico. Milei ha reorientado por completo la política exterior argentina hacia Washington.
Trump le ha correspondido con gestos enormes. El año pasado extendió una línea de crédito de 20.000 millones de dólares que calmó los mercados en un momento crítico. El Tesoro estadounidense incluso compró bonos argentinos considerados ‘basura’ por las calificadoras.
Las críticas no se hacen esperar
Esta intervención extraordinaria no pasó desapercibida. Generó rechazo en todo el espectro político norteamericano.
La base de seguidores de Trump cuestiona rescatar a un país lejano que, además, es competidor directo en granos y carne. Legisladores demócratas ven un uso político del dinero de los contribuyentes para beneficiar a un aliado ideológico.
La senadora Elizabeth Warren, una voz poderosa en temas financieros, pidió este mismo jueves poner fin a esa línea de crédito millonaria. En una carta, argumentó que lo que se vendió como una ayuda urgente y a corto plazo parece haberse convertido en algo permanente.
Mientras tanto, la relación personal sigue su curso. Milei tiene previsto asistir a una gala en la finca de Trump en Florida la próxima semana. El acuerdo comercial es otra pieza más en este tablero geopolítico donde lo económico y lo personal se mezclan sin remedio.




