Casi seis años después de las elecciones presidenciales de 2020 en Estados Unidos, Donald Trump sigue afirmando que hubo irregularidades. Múltiples investigaciones oficiales, auditorías y tribunales concluyeron que no existió fraude generalizado ni interferencia extranjera que alterara el resultado, ganado por Joe Biden.
En un reciente mensaje a la nación, Trump anticipó “noticias realmente grandes” sobre los comicios. Expertos en integridad electoral muestran preocupación porque el mandatario podría repetir afirmaciones ya desmentidas. Miembros de su administración evitan reconocer explícitamente la victoria de Biden y solo señalan que fue declarado presidente.
Conclusiones oficiales y nuevas pesquisas
El entonces fiscal general William Barr aseguró no haber encontrado evidencia de fraude significativo. Chris Krebs, exdirector de la agencia federal de ciberseguridad electoral, calificó los comicios como seguros. Una evaluación de inteligencia al final del primer mandato de Trump descartó alteración extranjera en los resultados.
No obstante, desde su regreso a la Casa Blanca, Trump ordenó nuevas indagaciones. Agentes federales han revisado registros electorales en condados de Georgia y Arizona. Kurt Olsen, abogado vinculado a teorías de fraude, lidera parte de las pesquisas. Críticos señalan que estas acciones implican un alto gasto de recursos públicos sin presentar pruebas concluyentes hasta ahora.




