El Ejército toma las riendas (y las tierras) en la frontera
En un movimiento que parece sacado de un capítulo de “House of Cards” pero con menos intriga y más uniformes camuflados, el gobierno de Donald Trump decidió que los militares no solo lucen bien patrullando, sino también administrando bienes raíces fronterizos. Sí, como lo lees: ahora los soldados pueden tomar el control de terrenos federales cerca de la línea con México, porque aparentemente, la migración irregular se combate con más jurisdicción y menos diplomacia.
¿Nueva estrategia o déjà vu militarizado?
Según un memorando federal (que seguramente alguien redactó entre sorbos de café y suspiros de resignación), las fuerzas armadas tendrán un rol más activo en la seguridad fronteriza. La justificación: “Nuestra frontera sur está siendo atacada”. Suena dramático, ¿no? Como si los migrantes fueran zombies en un apocalipsis, pero en realidad son personas buscando un futuro mejor. Eso sí, el documento aclara que esto es por la “complejidad de la situación”, que en lenguaje coloquial significa “esto se nos fue de las manos”.
La joya de la corona en este plan es la Reserva Roosevelt, una franja de 18 metros que ahora podría convertirse en el nuevo patio trasero del Departamento de Defensa. Y ojo, porque según algunos medios, esto les daría a las tropas el derecho de detener a migrantes como si estuvieran invadiendo una base militar. Spoiler: no lo están. Pero hey, cuando la política migratoria se reduce a “custodia y control”, la creatividad brilla por su ausencia.
¿Te quedaste con ganas de más caos fronterizo? Comparte esta nota y descubre cómo la geopolítica se parece cada vez más a un mal guión de Hollywood. #FronteraEnModoMilitar




