Sudáfrica deportó o repatrió a más de 53 mil inmigrantes africanos durante el último mes. La medida forma parte de una ofensiva gubernamental para reforzar el control migratorio, en un contexto de creciente rechazo hacia los extranjeros y protestas que, en algunos casos, derivaron en actos de hostilidad.
Origen y destino de los retornados
La ministra de Justicia, Mmamoloko Kubayi, señaló que más del 80 % de los migrantes enviados de regreso procedían de Malawi. No precisó cuántos fueron deportados de manera forzosa y cuántos aceptaron regresar voluntariamente. Además de malauíes, entre los afectados hay ciudadanos de Zimbabue, Mozambique, Nigeria, Uganda y Kenia.
Las autoridades sudafricanas han intensificado sus esfuerzos para controlar la inmigración, lo que disparó el número de deportaciones. Este movimiento ocurre en medio de tensiones sociales y un ambiente de rechazo hacia los inmigrantes, que ha alimentado protestas.
Las manifestaciones contra los extranjeros han sido un factor clave en la decisión del gobierno de endurecer sus políticas migratorias. La situación abre el debate sobre la integración de los migrantes y la necesidad de un enfoque más humano en la gestión migratoria sudafricana.




