El italiano Jannik Sinner besó el trofeo de Wimbledon tras derrotar al alemán Alexander Zverev en la final. Con marcador de 6‑3, 6‑4, 6‑7 y 6‑4, el número uno del mundo demostró una nueva variedad de golpes que sorprendió a su rival.
Un globo perfecto en el segundo juego y una dejada que hizo que Zverev se torciera la rodilla marcaron la diferencia. Los entrenadores de Sinner, Darren Cahill y Simone Vagnozzi, destacaron la evolución de su juego.
“Alexander ahora juega un estilo diferente contra Jannik. Sabemos que va a tener que mejorar en ciertas áreas”, señaló Cahill.
Con esta victoria, Sinner alcanzó cinco títulos de Grand Slam, dos de ellos en Wimbledon. Reduce la brecha con Carlos Alcaraz, quien suma siete pero se perdió Roland Garros y Wimbledon por una lesión en la muñeca derecha. Aún es incierto su regreso para el Abierto de Estados Unidos.
Zverev subió al segundo lugar del ranking tras su actuación en Londres. Viene de ganar su primer Grand Slam en Roland Garros el mes pasado, donde Sinner cayó en segunda ronda.
“Mucho respeto para Sascha —dijo Sinner usando el apodo de Zverev—. Siempre hay alguien que te empuja al límite. Esperamos que Carlos vuelva, porque el tenis lo necesita”.
La madre de Sinner, Siglinde, no soportó ver los momentos más tensos. “Se fue del estadio un par de veces. No es fácil”, comentó el campeón.
Sinner enfrentó problemas de calor durante el torneo. Originario del norte de Italia, creció entre la nieve. Cahill adelantó cambios en la pretemporada: “Perseguiremos un poco más el sol para que se aclimate”. También usó un chaleco de hielo durante la ola de calor previa al torneo.




