Southport, Inglaterra. — Jordan Spieth tenía 23 años cuando desplegó magia en Royal Birkdale para ganar el Abierto Británico de 2017. Ese día completó el tercer tramo del Grand Slam. Ocho años después, el panorama es distinto.
Desde entonces, solo suma dos triunfos en la Gira de la PGA. Es el número 51 del mundo. No ha disputado un grupo final en un major desde 2018. Su optimismo, sin embargo, no se ha desvanecido.
“Si renuncias a alcanzar tu techo, entonces no le veo sentido a seguir jugando”, declaró Spieth el lunes. “Sé que puedo estar en lo más alto. Ya lo he estado”.
El texano insiste en que su juego actual es mejor que hace cuatro o cinco años, cuando llegó al top 10. Los resultados no lo reflejan, pero él confía en una racha favorable.
“Estoy bastante frustrado con los resultados”, admitió. “Pero es una mentalidad de mantener el rumbo. A veces la recompensa tarda en llegar”.
Un campo transformado
Royal Birkdale luce distinto. En 2017 estaba verde y húmedo; ahora, con una ola de calor en Inglaterra, el campo está amarillo y firme. Además, el hoyo 14 de par 3 fue reemplazado por uno nuevo de 241 yardas.
“Indeciso”, comentó Rory McIlroy sobre el nuevo diseño. Tommy Fleetwood agregó que habrá que verlo en competencia.
Spieth sabe que las condiciones cambiarán la estrategia. “Hoyos alcanzables ahora requieren hierros medios o largos”, señaló. El viento también juega un papel clave.
Mirar adelante
El golfista se compara con su mejor versión, pero no para repetirla. “Sé que mi techo está donde estuve. Voy a esforzarme por alcanzarlo con el tipo de jugador que soy ahora”.
Su regreso a Birkdale trae recuerdos: aquel bogey en el hoyo 13 que sintió como un robo, el hiérro 6 en el 14, el águila de 15 metros en el 15. Pero él prefiere concentrarse en lo que viene.
“Quizá el mejor golpe y el mejor putt que he hecho ya no existen”, dijo con una sonrisa.
Spieth sigue en la mesa. Espera su oportunidad.




