Conéctate con nosotros

Internacional

Rusia planea mantener su policía en Donbás tras cualquier acuerdo de paz

Moscú revela sus cartas para el día después de un posible alto al fuego, mientras los combates se intensifican en un frente clave.

Publicado

en

a las

7:10 pm 42 Vistas

La “paz” según el manual del Kremlin: tropas no, pero policías sí

KIEV, Ucrania — En un giro que solo puede calificarse de pura y genuina originalidad geopolítica, un alto funcionario del Kremlin ha soltado la perla del siglo: Rusia retirará sus tropas del Donbás si hay paz, pero dejará allí a su policía y a su Guardia Nacional. Porque, claro, nada dice “soberanía ucraniana” como un contingente de fuerzas de seguridad rusas vigilando la preciada región industrial. Esta joya de la diplomacia, que seguramente Kiev recibirá con una lluvia de confeti y gratitud, llega mientras las negociaciones patrocinadas por Estados Unidos avanzan a la velocidad de un glaciar en un día tranquilo.

El arte de negociar: exige todo, cede nada

El asesor presidencial Yuri Ushakov lo dejó claro en el diario Kommersant: Moscú aceptará un alto el fuego solo después de que Ucrania se retire. Luego, en un ejercicio de imaginación creativa, pintó un idílico escenario posbélico: “Es completamente posible que no haya tropas, ni rusas ni ucranianas”. ¡Qué maravilla! Un desmilitarizado… salvo por la pequeña salvedad de que “estará la Guardia Nacional, nuestra policía, todo lo necesario para mantener el orden”. Ah, perfecto. O sea, no habrá soldados, solo fuerzas de ocupación con otro uniforme. Un detalle sin importancia, supongo.

Mientras tanto, el presidente Donald Trump, comparando este enredo con un “acuerdo inmobiliario muy complejo”, parece cada vez más exasperado. ¡Imagínate! Encontrar obstáculos en una guerra de anexión territorial. Quién lo hubiera pensado. El gran escollo, por si alguien tenía dudas, es ese pequeño detalle de quién se queda con el 20% de Ucrania que Rusia ha capturado desde 2014, incluyendo la ilegal anexión de Crimea y los territorios del este. Ucrania dice que su constitución le prohíbe ceder terreno. Rusia, que anexó Donetsk y otras regiones, dice que son suyas. Un callejón sin salida digno de los mejores guiones absurdos.

Ushakov, con la tranquilidad de quien afirma que el cielo es azul, sentenció: “no importa cuál sea el resultado, este territorio es de la Federación Rusa“. Punto. Así, sin más. La lógica imperial en su máxima expresión: lo controlo, luego es mío. Lo he dicho, luego es verdad.

Kupiansk: el pueblo donde la realidad se disputa a golpe de comunicado

Mientras los diplomáticos hablan, en el frente la cosa está que arde. El ejército ruso lleva meses intentando tragarse Donetsk y Luhansk completas, en una costosísima guerra de desgaste que parece sacada de un manual de “cómo no hacer una ofensiva”. Pero he aquí que Ucrania, en un acto de mala educación bélica, se resiste y hasta contraataca.

El epicentro de este surrealismo combatiente es Kupiansk, en la región de Járkiv. Las fuerzas ucranianas anuncian con bombo y platillo que han recuperado aldeas y barrios, cortando rutas de suministro y dejando, según ellos, a más de 200 soldados rusos rodeados en el centro de la ciudad. Para darle un toque de verosimilitud televisiva, el presidente Volodymyr Zelenskyy publicó un video desde la carretera hacia Kupiansk, con explosiones de fondo de regalo. “Hoy es críticamente importante lograr resultados en el campo de batalla”, dijo, en una obviedad solo comparable a afirmar que el agua moja.

Rusia, por su parte, no ha comentado. Claro, ¿para qué? A finales de octubre, el presidente Vladímir Putin aseguró que las tropas ucranianas en Kupiansk estaban rodeadas y ofreció negociar su rendición, invitando incluso a los medios a comprobarlo. Uno se pregunta si los periodistas invitados aún están esperando el pase de prensa. En esta guerra, los únicos hechos verificables son los que ocurren justo delante de tus narices; el resto es un torneo de declaraciones contradictorias.

Y para demostrar que la inventiva no conoce fronteras, las Fuerzas de Operaciones Especiales (SSO) ucranianas anunciaron un ataque en el mar Caspio contra dos barcos rusos, el Kompozitor Rakhmaninov y el Askar-Saridzha, sancionados por transportar armas a Irán. Porque, ¿qué es una guerra contemporánea sin un poco de acción naval a miles de kilómetros del frente principal?

Drones, apagones y la normalidad de lo anormal

La guinda de este pastel de sinsentidos la ponen los intercambios de drones. Un ataque ucraniano hiere a siete personas en Tver, Rusia. Rusia dice haber destruido 90 drones. Drones rusos matan a una persona en Pavlohrad, Ucrania. La región de Odesa sufre un ataque masivo que deja a 90,000 personas sin luz. Ucrania reporta 80 drones lanzados por Rusia en una noche. Es como un partido de tenis interminable y letal, donde la pelota son artefactos explosivos no tripulados y el marcador se mide en civiles heridos e infraestructura destruida. La nueva normalidad, dicen. Lo más normal del mundo: desayunar, ir al trabajo y checar cuántos drones derribó la defensa antiaérea anoche.

En medio de este caos, la propuesta de Moscú de una paz con policía rusa de guardia suena menos a solución y más a la premisa de una distopía tragicómica. Es el colmo del cinismo estratégico, envuelto en el lenguaje de la estabilidad y el orden. Porque, al final, ¿qué es la paz sino la continuación de la ocupación por otros medios?

¿Esta versión de la “paz” te parece un final creíble para el conflicto? Comparte este análisis en tus redes sociales y explora más contenido sobre los vericuetos de la geopolítica mundial.

Internacional

La fractura de Trump con la extrema derecha europea

Los planes de Trump sobre Groenlandia abren una grieta inesperada en su alianza con los nacionalistas europeos.

Publicado

en

La mano que se suelta

Parecía una alianza inquebrantable. La misma que vimos en fotos como aquel apretón de manos entre Donald Trump y Viktor Orbán en Davos. Pero ahora, los planes del expresidente estadounidense para intervenir en Groenlandia han hecho algo que pocos anticipaban: agrietar su relación con la extrema derecha europea.

No son críticas sutiles. Marine Le Pen, en Francia, habla directamente de “interferencia extranjera”. Giorgia Meloni, primera ministra italiana, le dijo a Trump que sus medidas eran un error. Hasta Nigel Farage, ese viejo aliado británico, calificó la acción sobre Groenlandia de “hostil”.

“La afinidad ideológica no siempre garantiza apoyo político”

Aquí está el meollo del asunto. Cuando se trata de soberanía nacional —ese concepto sagrado para cualquier movimiento nacionalista—, las lealtades ideológicas crujen. Los legisladores de ultraderecha en el Parlamento Europeo ya están apoyando medidas para frenar pactos comerciales con Estados Unidos. Es un rechazo directo a la presión de Trump.

El Este resiste (por ahora)

Mientras Occidente critica, el flanco oriental guarda silencio. Viktor Orbán en Hungría y Andrej Babis en la República Checa mantienen una postura cautelosa. Orbán incluso defendió las acciones estadounidenses como “asuntos internos o de la OTAN”. Para él, mantener la relación estratégica con Washington —y su influencia en política energética— pesa más.

Pero esta división es reveladora. Muestra que la convergencia ideológica tiene límites muy claros: la defensa de la soberanía nacional. Expertos ya advierten que si Trump continúa con medidas percibidas como intervencionistas, esta alianza transatlántica podría romperse definitivamente.

Cada partido empezaría a priorizar lo local sobre la deferencia hacia Estados Unidos. Y eso cambiaría por completo el mapa geopolítico de la derecha radical en Europa.

Lo que comenzó como un apretón de manos en Davos podría terminar siendo un adiós distante. Las crisis, al final, se ven diferente desde dentro.

Continuar Leyendo

Internacional

Trump amenaza a Canadá con aranceles del 100% por pacto con China

Trump amenaza a Canadá con aranceles del 100% si sigue adelante con su acuerdo comercial con China.

Publicado

en

La bomba arancelaria de Trump

El presidente estadounidense Donald Trump lanzó una nueva amenaza comercial que podría cambiar las reglas del juego en Norteamérica. A través de sus redes sociales, advirtió que impondría un arancel del 100% a los bienes canadienses si el país mantiene su acuerdo comercial con China.

“No permitiré que Canadá sirva como ‘Puerto de Descarga’ para que China envíe productos a EU”, declaró Trump.

Esta advertencia marca un deterioro brutal en las relaciones entre Washington y Ottawa. Lo curioso es que inicialmente, Trump había visto con buenos ojos las negociaciones entre Canadá y China.

¿Por qué ahora la amenaza?

El conflicto estalló después de que Canadá negociara reducir aranceles a vehículos eléctricos chinos. A cambio, Beijing bajaría los impuestos a productos agrícolas canadienses. Un intercambio que parecía lógico hasta que Trump cambió de opinión.

La tensión con el primer ministro Mark Carney se intensifica en medio de fricciones internacionales cada vez más complejas. Esto no es solo sobre autos eléctricos o soja canadiense. Es sobre quién controla las rutas comerciales globales.

He visto suficientes guerras comerciales para saber cómo empiezan: con amenazas en redes sociales que luego se convierten en políticas reales. Lo preocupante es cómo estas disputas entre gigantes afectan a familias reales, a agricultores y trabajadores en ambos lados de la frontera.

Cuando mi hijo me pregunta por qué suben los precios, cada vez es más difícil explicarle la geopolítica detrás de su comida o sus juguetes. Esta escalada podría hacer esa conversación aún más complicada.

Continuar Leyendo

Internacional

Trump intenta remendar lazos con Reino Unido tras críticas a la OTAN

Trump elogia a soldados británicos tras polémica, en un giro que busca calmar la tormenta diplomática desatada.

Publicado

en

El giro de Trump: de criticar aliados a elogiarlos

Donald Trump cambió el tono este sábado. Tras días de polémica por sus comentarios sobre la OTAN, el expresidente estadounidense publicó un mensaje en Truth Social alabando a los soldados británicos que combatieron en Afganistán.

“Los grandes y muy valientes soldados de Reino Unido siempre estarán con Estados Unidos de América”, escribió.

La publicación representa un intento claro por contener el daño diplomático. Solo dos días antes, en una entrevista con Fox Business desde Davos, había sembrado dudas sobre el compromiso de los aliados de la OTAN.

La reacción que no esperaba

Las palabras iniciales de Trump provocaron una reacción inmediata y furiosa en Londres. Keir Starmer, el primer ministro británico, las calificó como “insultantes y francamente espantosas”.

La oficina de Downing Street confirmó que el tema se abordó en una conversación telefónica entre ambos líderes este sábado. Según su comunicado:

“El primer ministro mencionó a los valientes y heroicos soldados británicos y estadounidenses que lucharon codo a codo en Afganistán, muchos de los cuales nunca regresaron a casa. Nunca debemos olvidar su sacrificio”.

Lo curioso es que Trump no se retractó directamente. En lugar de disculparse, optó por este nuevo mensaje positivo que parece buscar apaciguar sin admitir error.

El contexto que Trump olvidó

Sus comentarios iniciales ignoraban un hecho histórico clave: después del 11-S, fue precisamente el artículo 5 del tratado de la OTAN -el compromiso de defensa mutua- lo que se activó por primera vez en la historia de la alianza.

Más de 150.000 tropas británicas sirvieron en Afganistán tras la invasión de 2001. Fueron el segundo contingente más grande después del estadounidense. De ellas, 457 nunca regresaron.

La desaprobación no vino solo desde Londres. Gobiernos como los de Italia y Francia también calificaron los comentarios originales de Trump como “inaceptables”.

Patrón reconocible

Para quienes seguimos sus movimientos desde hace años, esto tiene un aire familiar. Critica duramente, genera controversia internacional, luego suaviza el mensaje sin retractarse completamente. Es una diplomacia por shock seguida de corrección parcial.

El problema es que las palabras ya salieron. Y para las familias de esos 457 soldados británicos caídos, el “elogio” posterior probablemente suene hueco después del desprecio inicial implícito hacia su sacrificio.

Las alianzas no se construyen con publicaciones en redes sociales entre crisis mediáticas. Se construyen con consistencia y respeto mutuo. Algo que parece escaparse demasiado a menudo en esta era.

Continuar Leyendo
Anuncio Enter ad code here
Anuncio Enter ad code here

Lo mas visto del día