El presidente colombiano no se muerde la lengua
Gustavo Petro, el mandatario de Colombia que nunca pasa desapercibido, ha decidido meter las manos en el avispero político de Ecuador. Este martes, con la elegancia de un tuit a medianoche, pidió al gobierno ecuatoriano que muestre las actas de las elecciones donde Daniel Noboa se llevó el premio gordo con un 55% de los votos. ¿Motivo? Sus observadores le pasaron unos informes que, según él, son más turbios que un episodio de House of Cards.
Elecciones bajo lupa (y fusiles)
Petro no solo quiere ver las actas, sino que soltó perlas como que las mesas electorales estaban más militarizadas que un Call of Duty. “Rostros encapuchados, uniformados con armas y un veedor argentino al que no dejaron salir del país” —suena a trama de thriller político, pero según él, es la realidad. Hasta Leónidas Iza, excandidato de Pachakutik, habría sido detenido antes de los comicios. ¿Coincidencia? Él dice que no.
Eso sí, aclaró que no es personal contra Noboa (“tengo buenos recuerdos de él”), pero que, como con Venezuela, quiere que todo se aclare. Porque, según sus palabras, “las cosas deben ser transparentes hasta el cansancio”. Traducción: no quiere que lo tilden de metiche sin pruebas.
Colombia tampoco se salva
Y como buen multitasker, Petro aprovechó para soltar que en su patio tampoco están jugando limpio. Denunció un supuesto golpe de Estado en ciernes, con el Consejo Electoral intentando enjuiciarlo y partidos del Pacto Histórico siendo investigados “sin razón”. Básicamente, su resumen fue: “Aquí también hay olor a chamusquina”.
¿Qué sigue? Mientras los gobiernos se miden con declaraciones diplomáticas, la ciudadanía espera respuestas claras. Si te interesa el futuro de la región, comparte esta nota y sigue explorando más contenido sobre política latinoamericana. ¡Porque el drama nunca para!




