Estados Unidos lanzó una nueva ofensiva aérea contra Irán la madrugada de este lunes, la novena noche consecutiva de bombardeos. Washington confirmó la muerte de otro militar estadounidense en Irak, mientras Teherán respondió atacando Baréin y Kuwait, aliados clave de EE.UU. en la región.
Objetivos y repercusiones
El Comando Central estadounidense informó que los ataques se dirigieron a centros de mando, defensa aérea, vigilancia costera, bases de misiles y drones, además de redes de comunicación iraníes. Medios oficiales de Irán reportaron al menos un fallecido cerca de Tabriz, zona donde presuntamente hay bases subterráneas de la Guardia Revolucionaria. También se registraron ataques en otras provincias estratégicas.
La escalada alcanzó el estrecho de Ormuz: un buque mercante se incendió tras ser impactado por un proyectil cerca de la costa de Omán, lo que obligó a la tripulación a evacuarlo. La Guardia Revolucionaria aseguró haber atacado petroleros en la zona. Baréin activó sirenas antimisiles y Kuwait confirmó que sus defensas aéreas interceptaban proyectiles iraníes.
Impacto petrolero y diplomacia
El precio del petróleo Brent superó los 90 dólares por barril por la interrupción del tráfico marítimo en el estrecho de Ormuz, por donde antes del conflicto transitaba cerca de una quinta parte del crudo mundial. Washington mantiene un bloqueo naval sobre puertos iraníes para frenar sus exportaciones.
El secretario de Estado Marco Rubio reiteró que EE.UU. sigue abierto a negociar, aunque reconoció que aún no hay condiciones para un acuerdo. Autoridades iraníes confirmaron propuestas a través de mediadores, mientras el excanciller Mohammad Javad Zarif insistió en que solo la diplomacia evitará una mayor escalada. Desde el inicio de la guerra el 28 de febrero, han fallecido 17 militares estadounidenses; según Teherán, los bombardeos recientes dejaron al menos 50 fallecidos y 517 heridos en territorio iraní.




