Tradición y patineta
En una pista de skate a 3.600 metros sobre el nivel del mar, un grupo de jóvenes aymaras desafía la gravedad y los estereotipos. Vestidas con la pollera, la falda tradicional de la mujer indígena boliviana, demostraron su destreza en una competencia organizada por el movimiento Warmis Sobre Ruedas.
La actividad reunió a unas 20 niñas y jóvenes, desde los ocho hasta los 18 años. El jurado evaluó técnica, creatividad y vestimenta. Los premios: tablas de skate y equipo para seguir practicando.
“Yo siento que vuelo”, dijo Ana Lucía Calvep, de 18 años, integrante del colectivo. “La pollera es más pesada, pero es un honor vestirla porque representa a mi abuela”, agregó.
No todas las participantes usan pollera, pero existe una categoría especial que premia a quienes la portan y realizan trucos. El objetivo es reivindicar la identidad de la mujer indígena y hacer del skate un deporte inclusivo.
Orgullo familiar
Victoria Mamani acompañó a su hija de 10 años, quien compitió en la categoría de principiantes. “Me siento muy feliz de que mi hija use la pollera que mi mamá viste. Con gusto la traigo”, expresó. “Mi mamá incluso se emociona. Este deporte no es fácil, cada caída me duele como madre. Pero he visto que a mi hija la ha hecho más fuerte”.
La competencia comenzó con ejercicios básicos como los llamados “cangrejitos” —simular caminar sobre la tabla con los pies en cada extremo— y fue aumentando en dificultad. Muchas cayeron, pero todas se levantaron.
El skate en Bolivia gana terreno en el ámbito profesional, y estas jóvenes aspiran a participar en competencias internacionales, llevando consigo la pollera como símbolo de identidad.




