Internacional
La Corte Suprema frena la ley migratoria de Florida en otro revés para DeSantis
La justicia federal frena otra polémica medida de Florida, dejando en pausa una ley que criminalizaba la presencia de indocumentados.

La Corte Suprema le dice “no” a Florida (otra vez)
Oh, Florida, el estado donde el sol brilla, los caimanes pasean por los jardines y los gobernadores intentan legislar como si fueran el Departamento de Seguridad Nacional. Pero esta vez, la Corte Suprema de Estados Unidos les dio una palmadita en la mano y dijo: “No, cariño, eso no se hace”. El miércoles, el máximo tribunal rechazó (sin explicaciones, porque ¿para qué molestarse?) que el estado implementara su ley migratoria, esa joya legislativa que convertía en delito que alguien sin papeles respirara el aire de Miami.
La ley que nadie pidió (pero DeSantis firmó)
Porque claro, ¿qué mejor manera de apoyar la agenda de Donald Trump que promulgando en febrero una ley que incluso Texas —sí, Texas— no ha logrado sacar adelante? El gobernador Ron DeSantis, siempre atento a las causas perdidas, decidió que Florida necesitaba su propia versión de “cacería de indocumentados”, ignorando pequeños detalles como que la inmigración es competencia federal. Pero, ¡sorpresa!, los jueces no se lo tragaron. La jueza federal Kathleen Williams bloqueó la ley en abril, y ahora la Corte Suprema ha dicho: “Mantengan eso en pausa, que aquí nadie ha terminado de reírse”.
Mientras tanto, el fiscal general James Uthmeier, designado por DeSantis (¿coincidencia? No lo creemos), sigue empeñado en vender la idea de que Florida está bajo asedio por el “daño irreparable” de la inmigración ilegal. Aunque, curiosamente, no especifica si ese daño incluye que los indocumentados le quiten los trabajos de… ¿recolectar naranjas bajo el sol de 40 grados?
El desacato como medalla de honor
Por si fuera poco, Uthmeier ya fue declarado en desacato en junio por seguir aplicando la ley como si las órdenes judiciales fueran sugerencias. Su respuesta en redes sociales fue un digno candidato al Premio a la Ironía del Año: “Si defender el estado de derecho significa desacato, que así sea”. Bravo, señor fiscal. ¿Siguiente paso? Quizás ignorar la gravedad también, a ver si así la ley se implementa por arte de magia.
Mientras Texas ve cómo su propia ley migratoria se hunde en los tribunales, Florida insiste en remar en el mismo barco agujereado. Eso sí, con estilo. Porque aquí no se rinde nadie, aunque la Corte Suprema les haya dicho —sin palabras— que mejor se dediquen a lo suyo: playas, Disney y huracanes.
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Internacional
Starmer apuesta por China pese a advertencias de Trump
El primer ministro británico busca negocios en China mientras Trump advierte y legisladores rechazan acuerdos sobre sanciones.

La visita de Starmer a Beijing: negocios, advertencias y una polémica sanción levantada
Keir Starmer aterrizó en Shanghái con una misión clara: abrir puertas para las empresas británicas. Lo hizo acompañado de más de 50 líderes empresariales, en la primera visita de un primer ministro del Reino Unido a China en ocho años. El mensaje era económico, pero el contexto era pura geopolítica.
Horas antes, desde Washington, Donald Trump soltó una advertencia. Dijo que era “muy peligroso” que el Reino Unido hiciera negocios con Beijing. Starmer intentó quitarle hierro al asunto, sugiriendo que las críticas de Trump iban más dirigidas a Canadá.
“No creo que sea prudente que el Reino Unido esconda la cabeza en la arena”, afirmó Starmer a Sky News. “China es la segunda economía más grande del mundo… hemos abierto muchas oportunidades para la creación de empleos y riqueza”.
El gesto concreto: sanciones levantadas
Tras reunirse con Xi Jinping, Starmer anunció un logro concreto. China levantaría la prohibición de viaje impuesta a varios legisladores británicos. Esas restricciones se habían establecido después de que el gobierno conservador anterior sancionara a funcionarios chinos por los informes sobre los uigures en Xinjiang.
“La respuesta de los chinos es que las restricciones ya no se aplican”, dijo Starmer a ITV News.
Pero el acuerdo no sentó bien a todos. Los propios legisladores sancionados, incluido el exlíder conservador Iain Duncan Smith, salieron al paso con un comunicado contundente.
“Preferiríamos permanecer bajo sanción indefinidamente que tener nuestro estatus utilizado como moneda de cambio”, declararon siete parlamentarios.
La sombra de Trump y el tablero global
Mientras Starmer hablaba de oportunidades, Trump insistía en su narrativa. “No puedes ver a China como la respuesta”, sostuvo el expresidente estadounidense. Sus palabras reflejan la tensión constante entre Occidente y Beijing, donde cada movimiento comercial se lee en clave política.
Starmer y otros líderes, como el primer ministro canadiense Mark Carney, visitan China buscando alternativas. Muchas economías siguen resentidas por los aranceles de la era Trump y necesitan diversificar mercados. Pero cada gesto de acercamiento viene con un coste político, como demuestra la polémica por las sanciones.
La visita dejó claro que hacer negocios con China en 2026 es caminar sobre un campo minado diplomático. Se firman declaraciones de “asociación estratégica”, pero las heridas recientes —Xinjiang, Taiwán, la rivalidad tecnológica— no se borran con un apretón de manos. Starmer consigró su foto con Xi y promesas comerciales, pero también despertó viejos fantasmas y nuevas críticas en casa.
Al final, el viaje resume la dicotomía actual: la necesidad económica empuja hacia Beijing, mientras la política tira en direcciones opuestas. Y en medio, legisladores que se niegan a ser fichas de cambio en un juego mucho más grande.
Internacional
Sudáfrica e Israel expulsan diplomáticos en escalada bilateral
Sudáfrica e Israel expulsan diplomáticos en escalada de tensiones por el caso de genocidio en Gaza ante la ONU.

Una expulsión que no viene sola
Sudáfrica ordenó este viernes al viceembajador israelí, Ariel Seidman, abandonar el país en 72 horas. Lo declararon persona non grata tras acusarlo de usar redes sociales para insultar al presidente Cyril Ramaphosa y violar protocolos diplomáticos.
Horas después, Israel respondió con la misma moneda. Expulsó al diplomático sudafricano Shaun Edward Byneveldt y le dio el mismo plazo para irse.
El Ministerio de Relaciones Exteriores de Sudáfrica explicó que la expulsión “sigue a una serie de violaciones inaceptables de las normas y prácticas diplomáticas que representan un desafío directo a la soberanía”.
Relaciones al límite
Este intercambio no es casual. Las relaciones ya estaban rotas desde que Sudáfrica llevó a Israel ante la Corte Internacional de Justicia por genocidio en Gaza. Israel niega las acusaciones y acusa a Sudáfrica de ser “el brazo legal” del grupo Hamás.
Seidman era el diplomático israelí de mayor rango allí desde que Israel retiró a su embajador en 2023. Sudáfrica también aleja incumplimientos en informar sobre visitas oficiales israelíes.
La comunidad judía local criticó la medida. Karen Milner, presidenta de la Junta de Diputados Judíos, dijo que era “una medida drástica” basada en “unos pocos tuits”.
Ahora todos miran a Washington. Estados Unidos, aliado clave de Israel, ya ha sido crítico con Sudáfrica durante la administración Trump. El año pasado incluso expulsaron al embajador sudafricán por comentarios sobre el movimiento Make America Great Again.
Esta escalada parece otro capítulo en una grieta que se hace más profunda cada día. Y cuando los diplomáticos empacan maletas, nunca es buena señal.
Internacional
Trump amenaza a Canadá con arancel del 50% en aviones
Trump amenaza con un arancel del 50% a aviones canadienses, escalando una disputa comercial y personal con el primer ministro Carney.

Una nueva bomba en la guerra comercial
El presidente estadounidense Donald Trump lanzó este jueves su última amenaza contra Canadá: un arancel del 50% sobre todos los aviones vendidos en Estados Unidos. La medida, anunciada en redes sociales, es la escalada más reciente en su conflicto comercial -y personal- con el primer ministro canadiense Mark Carney.
La chispa que encendió esta nueva confrontación es técnica pero reveladora. Trump acusa a Canadá de negarse a certificar aviones de Gulfstream, una empresa con sede en Georgia. Como represalia, amenaza con “descertificar” todos los aviones canadienses, incluyendo los del gigante Bombardier.
“Si, por cualquier razón esta situación no se corrige de inmediato, le voy a cobrar a Canadá un arancel del 50% sobre todos y cada uno de los aviones vendidos en los Estados Unidos”, aseveró Trump.
Un precedente peligroso
Expertos advierten que usar la certificación -un proceso de seguridad- como arma comercial es algo sin precedentes. John Gradek, profesor de gestión de aviación en la Universidad McGill, lo explica claro:
“La certificación no es algo trivial. Es un paso muy importante para que los aviones operen con seguridad. La descertificación por razones comerciales no se lleva a cabo”.
Gradek no duda en calificar la maniobra: “Esto es realmente una cortina de humo que está arrojándole otra bandera roja al rostro del señor Carney”.
Para Bombardier, que ya sufrió aranceles durante el primer mandato de Trump, perder el acceso al mercado estadounidense sería un golpe brutal. La empresa quebequense se ha concentrado precisamente en jets ejecutivos como los Global Express -hay 150 registrados en EE.UU.- que compiten directamente con Gulfstream.
El trasfondo político es imposible de ignorar. Esta amenaza llega días después de que Carney criticara en Davos la “coerción económica” de grandes potencias -sin nombrar a Trump- y recibiera aplausos internacionales que opacaron al mandatario estadounidense.
El secretario del Tesoro Scott Bessent ya había advertido a Carney que sus comentarios podrían tener consecuencias en la revisión del tratado comercial entre ambos países. Pero el primer ministro canadiense se mantiene firme: según reportes, le dijo a Trump que sostenía lo dicho y que Canadá planea diversificarse con una docena de nuevos acuerdos comerciales.
Mientras tanto, la industria observa con preocupación. La interdependencia aeroespacial entre ambos países es profunda -desde Airbus fabricando A220 en Canadá hasta miles de empleos cruzados-. Romper ese tejido por una disputa personal podría costarle caro a todos.
Trump no dio detalles sobre cuándo impondría estos aranceles. Pero el mensaje está claro: después de años de tregua relativa bajo Biden, la guerra comercial norteamericana vuelve con fuerza. Y esta vez, viene por el aire.

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