Internacional
El tráfico de tigres se acelera con nueve incautaciones mensuales
Un informe revela que el tráfico de grandes felinos se intensifica, con redes criminales operando a un ritmo alarmante que supera los esfuerzos de protección.
El lado salvaje (y turbio) del comercio ilegal
Parece que el mercado negro tiene un nuevo *it-boy*, y no, no es un influencer promocionando suplementos. Resulta que nueve tigres al mes son incautados por las autoridades a nivel global. Sí, leíste bien. Nueve. Eso es básicamente un tigre cada tres días, un ritmo que haría palidecer a cualquier cadena de comida rápida. Una investigación publicada este martes nos acaba de soltar este bombazo, confirmando que la crisis de tráfico de estos felinos majestuosos no solo no mejora, sino que está peor que la economía de un millennial intentando pagar un departamento.
El informe, cortesía de los detectives de la vida silvestre en TRAFFIC, nos pone los pelos de punta (y no como un gato). Las redes criminales están evolucionando más rápido que los memes en Twitter, dejando en el polvo a los esfuerzos de conservación. Para ponerlo en perspectiva dramática: hace cien años, la población de tigres salvajes era de unos 100,000. Hoy, la fiesta se ha reducido a un afterparty bastante triste de entre 3,700 y 5,500 ejemplares. Un declive del 95%. Nos quedamos sin Blockbuster más rápido que sin tigres.
De las partes al paquete completo
A pesar de llevar medio siglo con protección internacional, el tráfico de tigres no solo no frena, sino que pisa el acelerador. La moda ahora es llevarse el animal entero, ya sea vivo o muerto. Los expertos creen que este *glow-up* siniestro está vinculado a operaciones de cría en cautiverio, pero también podría ser que los traficantes son interceptados justo después de la caza furtiva, antes de poder despiezar al animal como si fuera un mueble de IKEA. Otras teorías apuntan a un aumento en la posesión de mascotas exóticas (porque un perro ya no es lo suficientemente *instagrameable*) o a una demanda creciente de taxidermia para decorar la casa de algún villano de película.
El sexto informe de la serie Skin and Bones de TRAFFIC destaca tendencias alarmantes que dan más miedo que una notificación del banco un día 28. Entre el año 2000 y mediados de 2025, se registraron 2,551 incautaciones que involucraban al menos 3,808 tigres</strong. El quinquenio desde 2020 hasta junio de 2025 fue particularmente movidito, con 765 incautaciones y la confiscación de 573 tigres, manteniendo ese promedio de nueve al mes. El récord de este triste podio lo tiene el 2019, con 141 incautaciones, seguido de cerca por 2023 con 139.
Geografía del crimen: Un mapamarca en lugar de un mapa
La mayoría de estos dramas ocurren en los 13 países que todavía tienen el privilegio de albergar poblaciones de tigres salvajes. Lidera la macabra lista la India, que tiene la mayor población de tigres del mundo, seguida de China, Indonesia y Vietnam. Pero el problema es global, como una mala tendencia de TikTok. Entre los países que ni siquiera tienen tigres de forma natural, México, Estados Unidos y el Reino Unido reportan un número considerable de incidentes. Básicamente, la aplicación de la ley se ha fortalecido, pero el comercio ilegal ha respondido con un “challenge accepted”.
Ramacandra Wong, analista senior y coautor del informe, lo explica sin rodeos: este aumento refleja mejores esfuerzos policiales, pero también una actividad criminal persistente y, en algunas zonas, en pleno crecimiento, alimentada por una demanda que no cesa.
El análisis más reciente muestra un cambio de paradigma dramático. En la década del 2000, las partes de tigre representaban el 90% del botín incautado. Desde 2020, esa cifra ha bajado al 60%, reemplazada por un aumento en la confiscación de cadáveres enteros y animales vivos. En países como Vietnam, Tailandia, Indonesia y Rusia, más del 40% de las incautaciones ahora son de tigres enteros. El informe identifica puntos críticos donde hay que enfocar los esfuerzos: las reservas de la India y Bangladesh; la región de Aceh en Indonesia; la frontera entre Vietnam y Laos; y los centros de consumo vietnamitas como Hanoi y Ciudad Ho Chi Minh.
No van solos: El tráfico multitarea
Por si el drama no fuera suficiente, el tráfico de tigres casi nunca viene solo. El informe documenta una creciente “convergencia de especies“, donde casi uno de cada cinco incidentes involucra a otros invitados no deseados a esta fiesta ilegal. Los más comunes son los leopardos, los osos y los pangolines. Es el equivalente ecológico a un combo de streaming: si pagas por uno, te llevas varios.
Los patrones de consumo son un fascinante (y deprimente) estudio de mercado. En México y EE. UU., la demanda se inclina por los tigres vivos, seguramente para tener una mascota exótica que impresione más que un Tesla. En Europa, el mercado es más fuerte para los derivados usados en medicinas tradicionales y taxidermia decorativa. Y en toda Asia, la demanda es un buffet completo: pieles, huesos, garras y animales muertos enteros para moda y medicina.
Los expertos son claros: las investigaciones no pueden terminar con la incautación. Hace falta una cooperación internacional sólida y desarticular las redes de crimen organizado a lo largo de toda la cadena de comercio ilegal.
Leigh Henry, del World Wildlife Fund, lo resumió para The Associated Press: el aumento en el tráfico de animales enteros subraya el “rol prominente de las instalaciones de cría de tigres en cautiverio en alimentar y perpetuar el comercio ilegal“. Y soltó la frase que duele: “El comercio ilegal sigue siendo la mayor amenaza inmediata para los tigres salvajes. Si no aumentamos urgentemente las inversiones… enfrentamos absolutamente la posibilidad de un mundo sin tigres salvajes“. Un mundo sin tigres salvajes. Suena como el plot de una distopía, pero es la realidad que estamos cocinando.
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Internacional
La UE prioriza el gasto militar en su paquete de ayuda a Ucrania
La UE destina 60.000 millones de euros a defensa ucraniana, condicionando el apoyo a reformas democráticas y lucha anticorrupción.
La UE prioriza el gasto militar en su paquete de ayuda a Ucrania
Bruselas ha desvelado los detalles de un plan financiero masivo para sostener a Ucrania durante los próximos años. La presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, confirmó este miércoles que la mayor parte de un nuevo programa de préstamos por valor de 90.000 millones de euros se destinará directamente a necesidades militares y defensivas.
El desglose es claro: 60.000 millones de euros (unos 70.000 millones de dólares) irán a apoyo militar, mientras que los 30.000 millones restantes se dedicarán a ayuda presupuestaria para estabilizar la economía ucraniana. Esto no es casualidad.
“Todos queremos la paz para Ucrania, y para eso Ucrania debe estar en una posición de fuerza”, declaró Von der Leyen al explicar la lógica detrás del gasto.
La estrategia europea se basa en una premisa simple pero costosa: la paz negociada solo llega desde una posición de fortaleza. Y construir esa fortaleza requiere armamento, equipamiento y una base industrial defensiva integrada con Europa.
Un paquete condicionado por reformas y contexto financiero
Pero el dinero no llega sin condiciones. Von der Leyen fue tajante:
“Estas condiciones no son negociables para ningún apoyo financiero”.
Ucrania debe emprender reformas democráticas profundas, con especial énfasis en el estado de derecho y la lucha contra la corrupción. Este punto es especialmente delicado dado el historial del país y las recientes tensiones internas, incluida la dimisión del jefe de gabinete presidencial Andrii Yermak tras una investigación anticorrupción.
El contexto financiero es apremiante. El Fondo Monetario Internacional estima que Ucrania necesitará unos 137.000 millones de euros entre 2026 y 2027. El paquete europeo cubre gran parte, pero no todo. La UE espera que otros aliados como Reino Unido, Canadá, Japón y Noruega ayuden a cerrar esa brecha, mientras el FMI prepara su propio préstamo multimillonario para el próximo mes.
El calendario es ajustado. La Comisión quiere que los fondos empiecen a fluir en abril, pero antes necesita el visto bueno de los países miembros y del Parlamento Europeo. Una vez aprobado, el dinero militar se usará principalmente para comprar equipos dentro del área económica europea (UE y países como Noruega), aunque se dejará una puerta abierta a adquisiciones fuera si resultan más efectivas.
Hay otro mecanismo interesante: en algunos casos, parte del dinero podría canalizarse a través de un esquema de la OTAN para que aliados europeos y Canadá compren armamento estadounidense y lo donen directamente a Kiev. Es un guiño a la interoperabilidad transatlántica.
La conclusión es clara: Europa está haciendo una apuesta estratégica a largo plazo. No se trata solo de mantener a Ucrania a flote económicamente, sino de fortalecer su capacidad defensiva mientras la ancla institucionalmente al bloque mediante reformas y una integración más profunda en su base industrial militar.
El mensaje subyacente para Moscú es tan económico como político: la UE está dispuesta a sostener este esfuerzo durante años, vinculando la reconstrucción futura al pago de reparaciones por parte de Rusia una vez finalice el conflicto.
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Internacional
Trump ordena a somalíes con TPS abandonar EE.UU. en marzo
La administración Trump cancela la protección a cientos de somalíes, en una medida que intensifica su agenda de deportación y genera protestas.
¡Temporal significa temporal! (Excepto cuando no)
Ah, la poesía burocrática. “La temporalidad significa temporalidad”, declaró con la solemnidad de un oráculo la secretaria de Seguridad Nacional, Kristi Noem. Qué frase tan profunda, tan filosófica. Casi tan profunda como el compromiso de esta administración con la coherencia. Porque, claro, cuando se trata de poner “a los estadounidenses primero”, ¿qué mejor manera que darle un ultimátum a 705 personas en un país de 330 millones? Una verdadera operación de seguridad nacional.
El gobierno del presidente Donald Trump anunció que pondrá fin al Estatus de Protección Temporal (TPS) para inmigrantes de Somalia. Sí, otra joya más en la corona de su agenda de deportación masiva. Porque nada dice “América First” como desestabilizar las vidas de cientos de personas que son, atención al dato, un “pequeño subconjunto” entre casi 1.3 millones de inmigrantes con TPS. Prioridades, ¿verdad?
Los somalíes afectados deben abandonar Estados Unidos antes del 17 de marzo, cuando expiren las protecciones existentes, extendidas por última vez por el expresidente Joe Biden.
Marzo. Una fecha límite perfecta. No muy lejana para causar pánico inmediato, pero lo suficientemente próxima para que planificar tu vida o tu huida sea un deporte extremo. Y todo esto ocurre mientras Minneapolis —hogar de una gran comunidad somalí— hierve por el asesinato de una manifestante a manos de un agente del ICE. Pura casualidad, sin duda.
La “mejoría” somalí y otras ficciones legales
El Departamento de Seguridad Nacional justifica la medida con un argumento que haría sonrojar a un novelista barato: las circunstancias en Somalia “han mejorado hasta el punto” de que ya no cumple los requisitos para el TPS. Me pregunto qué métricas usan para medir esa “mejoría”. ¿Menos balas por metro cuadrado? ¿Sequías ligeramente más cortas? Porque el pequeño detalle es que Somalia sigue siendo una de las naciones más pobres del mundo, asediada por décadas de conflicto crónico y desastres naturales.
Pero no me crean a mí. Crean al propio informe del Congreso de 2025, que señala que los somalíes habían recibido más de dos docenas de extensiones debido a la perpetua “inseguridad y el conflicto armado en curso que presentan serias amenazas para la seguridad”. ¿Serias amenazas? Bah, minucias. Probablemente solo sean exageraciones de quienes no entienden que “temporal” es un concepto flexible… hasta que a alguien se le antoja que ya no lo es.
Y aquí entra el toque personal del expresidente. Trump ha dirigido una retórica particularmente creativa contra los inmigrantes somalíes. Los ha acusado de defraudar programas federales y, en diciembre, soltó esta perla:
Dijo que no quería somalíes en Estados Unidos, afirmando que “vienen del infierno” y “no contribuyen en nada”.
Vienen del infierno. Una descripción geopolítica impecable. Sin distinciones entre ciudadanos y no ciudadanos, porque ¿para qué complicarse con detalles legales cuando tienes un buen eslogan?
La obsesión personal convertida en política pública
El capricho no termina ahí. Trump ha tenido palabras especialmente cariñosas para la representante Ilhan Omar, demócrata de Minnesota que emigró de Somalia siendo niña y es, oh sorpresa, ciudadana estadounidense. El mandatario ha sugerido repetidamente su deportación (genial idea, deportar a una congresista electa) y en un arrebato otoñal la llamó “basura”. Clase y elegancia desde la Oficina Oval.
Omar, quien ha criticado abiertamente el despliegue del ICE en Minneapolis, ha calificado esta fijación como “espeluznante e malsana”. Y uno piensa: ¿será que toda esta movida contra el TPS somalí es política pública meticulosa o simplemente el rencor personal escalado a nivel federal? Nunca lo sabremos… aunque las pistas apuntan fuerte a lo segundo.
El Congreso estableció el programa TPS en 1990 para ayudar a personas huyendo de condiciones inestables y amenazantes. Somalia recibió la designación en 1991 bajo George H.W. Bush debido a una guerra civil. Se ha extendido durante décadas porque —sorpresa— las condiciones inestables y amenazantes persistían. Hasta ahora, aparentemente.
Así que ahí están: cientos de personas atrapadas entre la retórica incendiaria de un expresidente obsesionado, una secretaria que repite eslóganes como mantras y un país de origen al que, según los papeles oficiales, ya no le pasa nada suficientemente malo como para merecer compasión.
Todo muy temporal. Todo muy absurdo.
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Internacional
Protestas y demanda judicial contra redadas de ICE en Minnesota
Estudiantes y activistas enfrentan redadas migratorias en Minneapolis, mientras autoridades estatales presentan demandas para detener las operaciones federales.
Tensión en Minneapolis por despliegue masivo de agentes migratorios
Las calles de Minneapolis se llenaron de tensión y gas lacrimógeno este martes. Agentes federales lanzaron gases y rociaron irritante contra activistas que protestaban cerca del lugar donde Renee Good fue fatalmente baleada la semana pasada por un agente de inmigración. Escenas caóticas se vivieron mientras un hombre se frotaba los ojos con nieve, gritando pidiendo ayuda, y agentes en un Jeep sin identificación rociaban el irritante naranja antes de alejarse.
“¿Quién no tiene silbato?”, gritó un hombre con una bolsa de ellos.
La protesta no fue aislada. En Brooklyn Park, estudiantes abandonaron sus aulas en solidaridad con el movimiento contra las operaciones migratorias, siguiendo el ejemplo de alumnos en otras partes del país. Este despliegue ocurre mientras Minnesota se convierte en el epicentro de lo que ICE describe como su mayor operación hasta la fecha, con más de 2,000 agentes enviados al estado.
La batalla legal se intensifica
Minnesota no se queda de brazos cruzados. El estado, junto con las ciudades de Minneapolis y St. Paul, presentaron una demanda contra el gobierno federal el lunes, buscando detener o limitar lo que califican como una “invasión federal” a las Ciudades Gemelas.
“Esto es, en esencia, una invasión federal de las Ciudades Gemelas en Minnesota, y debe detenerse”, afirmó el fiscal general del estado, Keith Ellison.
La demanda argumenta que el Departamento de Seguridad Nacional está violando protecciones constitucionales al enfocarse específicamente en un estado progresista que favorece a los demócratres. El alcalde de Minneapolis, Jacob Frey, fue contundente al describir el impacto:
“Lo que estamos viendo son miles —en plural— miles de agentes federales entrando en nuestra ciudad. Y, sí, están teniendo un impacto tremendo en la vida cotidiana”.
Mientras tanto, Brita Anderson, quien vive cerca y acudió a apoyar a amigos del vecindario, expresó su indignación al ver a agentes con equipo táctico completo:
“Sentí que la única razón por la que vendrían aquí es para acosar a la gente”, señaló Anderson.
Respuestas políticas y movilización nacional
La muerte de Renee Good —una madre de tres hijos de 37 años— ha desatado decenas de protestas y vigilias por todo Estados Unidos. Su caso simboliza la creciente tensión entre comunidades locales y las políticas migratorias federales.
El Departamento de Seguridad Nacional reporta más de 2,000 arrestos en Minnesota desde principios de diciembre y promete no retroceder. Tricia McLaughlin, portavoz del departamento, respondió a la demanda acusando a las autoridades estatales:
“El trabajo del presidente Trump es proteger al pueblo estadounidense y hacer cumplir la ley, sin importar quién sea su alcalde, gobernador o fiscal general del estado”.
Pero las críticas continúan. El gobierno federal defiende al agente que disparó contra Good argumentando defensa propia —una versión cuestionada por Frey, el gobernador Tim Walz y otros basándose en videos de la confrontación.
La reacción política se extiende más allá de Minnesota. En Massachusetts, dos legisladores demócratas anunciaron un proyecto de ley para facilitar demandas contra agentes federales acusados de violar derechos civiles —aunque tiene pocas probabilidades en un Congreso controlado por republicanos. En Wisconsin, la vicegobernadora Sara Rodríguez propuso prohibir operativos migratorios cerca de escuelas, hospitales e iglesias.
Lo que viene: Un tribunal federal deberá decidir si suspende las operaciones mientras continúan las protestas. La comunidad observa si la presión legal y social puede cambiar el curso de lo que muchos residentes ven como una presencia militarizada desproporcionada en sus barrios.
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