Internacional
El modelo Bukele se extiende por América Latina
La estrategia de mano dura contra el crimen se extiende por la región, con Guatemala como el último país en adoptar medidas excepcionales.

La presión del crimen y el ejemplo salvadoreño
Los gobiernos progresistas de la región están en una encrucijada. Sus votantes exigen resultados contra la inseguridad, mientras un discurso desde Estados Unidos presiona por acciones más duras. En este contexto, la fórmula del presidente Nayib Bukele en El Salvador se ha convertido en un imán político.
Su guerra frontal contra las pandillas, con más de 90 mil detenciones desde 2022, logró reducir los homicidios drásticamente. Ese éxito tangible es lo que otros líderes ahora observan, incluso cuando las críticas por derechos humanos son fuertes.
Guatemala: el último en declarar emergencia
El presidente Bernardo Arévalo acaba de anunciar un estado de excepción tras un violento ataque donde murieron diez agentes policiales. La medida suspende garantías constitucionales como la libre movilización y el derecho a reunión.
“Las acciones buscan controlar la situación y restaurar la paz”, explicó el gobierno guatemalteco.
Es una réplica casi exacta del manual bukelista: respuesta inmediata y contundente ante brotes de violencia, aunque eso signifique restringir libertades fundamentales. México y Colombia también han tomado nota.
Aquí está el patrón que me preocupa: cada crisis se convierte en justificación para medidas excepcionales. Y lo excepcional, con el tiempo, se normaliza. Las familias quieren seguridad para sus hijos, claro. Pero ¿a qué costo a largo plazo para las democracias?
La sombra de Trump y su retórica de “mano dura” influye, pero el verdadero motor es interno. La gente está harta. Los líderes, atrapados entre promesas de bienestar social y demandas urgentes de orden público, optan por lo visible: más operativos, más detenciones.
El problema es que esta fórmula no aborda las causas profundas. Desmantela estructuras criminales hoy, pero no invierte en los jóvenes que mañana podrían ser reclutados. Es una solución cortoplacista con consecuencias que aún no entendemos del todo.
Como madre, entiendo el miedo. Como periodista que ha visto ciclos repitiéndose, temo que estemos intercambiando libertades por una paz frágil. El modelo Bukele se expande, pero su legado final aún está por escribirse.
Internacional
La fractura de Trump con la extrema derecha europea
Los planes de Trump sobre Groenlandia abren una grieta inesperada en su alianza con los nacionalistas europeos.

La mano que se suelta
Parecía una alianza inquebrantable. La misma que vimos en fotos como aquel apretón de manos entre Donald Trump y Viktor Orbán en Davos. Pero ahora, los planes del expresidente estadounidense para intervenir en Groenlandia han hecho algo que pocos anticipaban: agrietar su relación con la extrema derecha europea.
No son críticas sutiles. Marine Le Pen, en Francia, habla directamente de “interferencia extranjera”. Giorgia Meloni, primera ministra italiana, le dijo a Trump que sus medidas eran un error. Hasta Nigel Farage, ese viejo aliado británico, calificó la acción sobre Groenlandia de “hostil”.
“La afinidad ideológica no siempre garantiza apoyo político”
Aquí está el meollo del asunto. Cuando se trata de soberanía nacional —ese concepto sagrado para cualquier movimiento nacionalista—, las lealtades ideológicas crujen. Los legisladores de ultraderecha en el Parlamento Europeo ya están apoyando medidas para frenar pactos comerciales con Estados Unidos. Es un rechazo directo a la presión de Trump.
El Este resiste (por ahora)
Mientras Occidente critica, el flanco oriental guarda silencio. Viktor Orbán en Hungría y Andrej Babis en la República Checa mantienen una postura cautelosa. Orbán incluso defendió las acciones estadounidenses como “asuntos internos o de la OTAN”. Para él, mantener la relación estratégica con Washington —y su influencia en política energética— pesa más.
Pero esta división es reveladora. Muestra que la convergencia ideológica tiene límites muy claros: la defensa de la soberanía nacional. Expertos ya advierten que si Trump continúa con medidas percibidas como intervencionistas, esta alianza transatlántica podría romperse definitivamente.
Cada partido empezaría a priorizar lo local sobre la deferencia hacia Estados Unidos. Y eso cambiaría por completo el mapa geopolítico de la derecha radical en Europa.
Lo que comenzó como un apretón de manos en Davos podría terminar siendo un adiós distante. Las crisis, al final, se ven diferente desde dentro.
Internacional
Trump amenaza a Canadá con aranceles del 100% por pacto con China
Trump amenaza a Canadá con aranceles del 100% si sigue adelante con su acuerdo comercial con China.

La bomba arancelaria de Trump
El presidente estadounidense Donald Trump lanzó una nueva amenaza comercial que podría cambiar las reglas del juego en Norteamérica. A través de sus redes sociales, advirtió que impondría un arancel del 100% a los bienes canadienses si el país mantiene su acuerdo comercial con China.
“No permitiré que Canadá sirva como ‘Puerto de Descarga’ para que China envíe productos a EU”, declaró Trump.
Esta advertencia marca un deterioro brutal en las relaciones entre Washington y Ottawa. Lo curioso es que inicialmente, Trump había visto con buenos ojos las negociaciones entre Canadá y China.
¿Por qué ahora la amenaza?
El conflicto estalló después de que Canadá negociara reducir aranceles a vehículos eléctricos chinos. A cambio, Beijing bajaría los impuestos a productos agrícolas canadienses. Un intercambio que parecía lógico hasta que Trump cambió de opinión.
La tensión con el primer ministro Mark Carney se intensifica en medio de fricciones internacionales cada vez más complejas. Esto no es solo sobre autos eléctricos o soja canadiense. Es sobre quién controla las rutas comerciales globales.
He visto suficientes guerras comerciales para saber cómo empiezan: con amenazas en redes sociales que luego se convierten en políticas reales. Lo preocupante es cómo estas disputas entre gigantes afectan a familias reales, a agricultores y trabajadores en ambos lados de la frontera.
Cuando mi hijo me pregunta por qué suben los precios, cada vez es más difícil explicarle la geopolítica detrás de su comida o sus juguetes. Esta escalada podría hacer esa conversación aún más complicada.
Internacional
Trump intenta remendar lazos con Reino Unido tras críticas a la OTAN
Trump elogia a soldados británicos tras polémica, en un giro que busca calmar la tormenta diplomática desatada.

El giro de Trump: de criticar aliados a elogiarlos
Donald Trump cambió el tono este sábado. Tras días de polémica por sus comentarios sobre la OTAN, el expresidente estadounidense publicó un mensaje en Truth Social alabando a los soldados británicos que combatieron en Afganistán.
“Los grandes y muy valientes soldados de Reino Unido siempre estarán con Estados Unidos de América”, escribió.
La publicación representa un intento claro por contener el daño diplomático. Solo dos días antes, en una entrevista con Fox Business desde Davos, había sembrado dudas sobre el compromiso de los aliados de la OTAN.
La reacción que no esperaba
Las palabras iniciales de Trump provocaron una reacción inmediata y furiosa en Londres. Keir Starmer, el primer ministro británico, las calificó como “insultantes y francamente espantosas”.
La oficina de Downing Street confirmó que el tema se abordó en una conversación telefónica entre ambos líderes este sábado. Según su comunicado:
“El primer ministro mencionó a los valientes y heroicos soldados británicos y estadounidenses que lucharon codo a codo en Afganistán, muchos de los cuales nunca regresaron a casa. Nunca debemos olvidar su sacrificio”.
Lo curioso es que Trump no se retractó directamente. En lugar de disculparse, optó por este nuevo mensaje positivo que parece buscar apaciguar sin admitir error.
El contexto que Trump olvidó
Sus comentarios iniciales ignoraban un hecho histórico clave: después del 11-S, fue precisamente el artículo 5 del tratado de la OTAN -el compromiso de defensa mutua- lo que se activó por primera vez en la historia de la alianza.
Más de 150.000 tropas británicas sirvieron en Afganistán tras la invasión de 2001. Fueron el segundo contingente más grande después del estadounidense. De ellas, 457 nunca regresaron.
La desaprobación no vino solo desde Londres. Gobiernos como los de Italia y Francia también calificaron los comentarios originales de Trump como “inaceptables”.
Patrón reconocible
Para quienes seguimos sus movimientos desde hace años, esto tiene un aire familiar. Critica duramente, genera controversia internacional, luego suaviza el mensaje sin retractarse completamente. Es una diplomacia por shock seguida de corrección parcial.
El problema es que las palabras ya salieron. Y para las familias de esos 457 soldados británicos caídos, el “elogio” posterior probablemente suene hueco después del desprecio inicial implícito hacia su sacrificio.
Las alianzas no se construyen con publicaciones en redes sociales entre crisis mediáticas. Se construyen con consistencia y respeto mutuo. Algo que parece escaparse demasiado a menudo en esta era.

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