Acusaciones de Washington contra La Habana
El Departamento de Estado de Estados Unidos ha denunciado que Cuba llevó a cabo una campaña de espionaje durante décadas. Según el informe oficial, La Habana logró infiltrarse en los niveles más altos del gobierno estadounidense.
“Cuba se infiltró en los niveles más altos del gobierno estadounidense, reclutó y formó a generaciones de activistas y apoyó una ola sin precedentes de violencia política de izquierda en suelo estadounidense”, señala el documento.
El reporte califica la operación como “una de las infiltraciones de inteligencia extranjera más prolongadas y perjudiciales en la historia de Estados Unidos”. Añade que los cubanos desarrollaron un modelo de desgaste basado en espionaje, sabotaje y redes de aliados.
El secretario de Estado, Marco Rubio, reiteró estas acusaciones en una reunión con funcionarios de más de 60 países. “Las redes de inteligencia e ideológicas del régimen cubano ayudaron a construir la extrema izquierda en nuestro país y en el hemisferio”, afirmó.
Contexto de presión política
Las acusaciones se inscriben en la creciente presión de la administración de Donald Trump contra Cuba. En mayo, el presidente Trump emitió una orden ejecutiva que calificó a la isla como “amenaza inusual y extraordinaria” para la seguridad nacional de EE.UU., ampliando las sanciones.
Cuba enfrenta su peor crisis económica en décadas y ha rechazado enérgicamente las imputaciones. Las autoridades cubanas insisten en que el país no representa una amenaza para Estados Unidos.
Las tensiones entre ambos países se remontan al triunfo de la revolución castrista en 1959. Desde entonces, Washington impuso sanciones, hubo intentos de atentar contra Fidel Castro y La Habana respaldó movimientos guerrilleros en América Latina y el Caribe. El informe actual revive ese historial de confrontación.




