La tensión vuelve a dispararse en el Golfo
Justo cuando parecía que podía haber una pequeña apertura, Teherán dio un golpe de timón. Este sábado, Irán anunció que retoma el control estricto del estrecho de Ormuz. Y no fueron solo palabras.
Según la agencia británica UKMTO, lanchas de la Guardia Revolucionaria iraní abrieron fuego contra una embarcación comercial. El barco resultó ileso, pero otros buques tuvieron que dar media vuelta. Un mensaje claro y contundente.
“La presión sobre Irán se mantendrá plenamente vigente hasta alcanzar un nuevo acuerdo”, reafirmó el presidente estadounidense, Donald Trump.
Esta medida iraní es una respuesta directa al bloqueo naval que Washington mantiene sobre puertos iraníes desde el lunes pasado. El Comando Central de EE.UU. reporta haber rechazado ya 21 barcos con destino a Irán.
Un juego geopolítico con el petróleo como rehén
Aquí está el núcleo del asunto: por este angosto paso marítimo transita el 20% del petróleo mundial. Es la principal carta de negociación de Teherán frente a la estrategia de máxima presión de Washington.
La escalada es preocupante. Cada movimiento en este tablero tiene consecuencias inmediatas para los mercados globales y para la estabilidad de toda la región. La sombra de un error de cálculo que desate algo mayor es alargada.
Mientras tanto, las familias en ambos países siguen su vida, probablemente sin imaginar lo frágil que puede ser la paz cuando depende de un cargamento de crudo y de la voluntad de dos gobiernos enfrentados.




