El martillo cae sobre la Ley del Derecho al Voto
La Corte Suprema de EE.UU. le pegó un nuevo golpe a una de las joyas del movimiento por derechos civiles. Por 6-3, los jueces conservadores tumbaron una parte clave de la Ley de 1965, justo cuando Luisiana intentaba crear un segundo distrito de mayoría afroamericana. ¿El pretexto? Que eso chocaba con la Constitución.
¿Qué cambia para las minorías?
Esto no es solo un detalle técnico. La decisión abre la puerta para que legisladores republicanos rediseñen distritos electorales, especialmente en el sur. Esos llamados “distritos de mayoría minoritaria” han sido el único boleto de entrada para comunidades afroamericanas en el Congreso. Sin ellos, su voz se diluye.
Y ojo con noviembre. Con Trump buscando recuperar el Congreso, este fallo puede mover el tablero político. También complica la agenda de Biden, que ya enfrenta un posible juicio político.
La historia se repite, pero no igual
El juez Alito dice que la ley se desvió de su propósito original. La jueza Kagan no se calló: leyó su desacuerdo en voz alta, algo raro. Y es que esta ley, impulsada por John Lewis, eliminó pruebas de alfabetización e impuestos al voto. Durante décadas, abrió las urnas a millones. Ahora, la Corte suma este fallo a otros que ya limitaron la acción afirmativa.
“La opinión mayoritaria sostiene que la aplicación de la sección segunda había distorsionado el propósito original de la ley al entrar en conflicto con las enmiendas Decimocuarta y Decimoquinta”
Como madre y periodista, me pregunto: ¿qué mensaje mandamos a las nuevas generaciones? Que el derecho al voto, esa conquista que costó sangre, se puede desarmar con un fallo. La democracia no es un regalo; es una pelea constante.




