¿En serio, Amtrak?
Justo cuando un tipo viaja desde California a Washington con una escopeta y una pistola para intentar matar al presidente, la empresa de trenes estudia aflojar las reglas sobre armas. Sí, leíste bien. La ironía no se le escapa a nadie.
La propuesta: meter cajas de seguridad con llave en los vagones para que la gente pueda llevar sus armas a bordo. Hoy solo se permite en unos pocos trenes de larga distancia que tienen vagones de equipaje cerrados. Con el cambio, más de 1.500 trenes al día podrían tener armas. Eso incluye el Corredor Noreste, por donde viajan 750.000 personas cada día.
El contexto que no te cuentan
Cole Tomas Allen, el detenido el sábado, llegó en Amtrak desde California. Traía escopeta y pistola. Intentó pasar las barricadas de la cena de corresponsales. Un agente del Servicio Secreto recibió un disparo en el chaleco. Sobrevivió. Amtrak no dice si Allen siguió las reglas actuales, que exigen declarar las armas y dejarlas bajo llave en equipaje registrado.
John Feinblatt, de Everytown for Gun Safety, lo dice claro:
“Apenas unos días después de que un hombre tomara un tren de Amtrak a Washington con una escopeta y una pistola e intentara asesinar al presidente, el gobierno de Trump trata de abrir las compuertas para las armas de fuego en todas las rutas de Amtrak. Esto solo hará que los estadounidenses estén menos seguros.”
El problema de fondo
Aquí hay un detalle que pocos mencionan: los trenes no tienen controles como los aeropuertos. En estaciones pequeñas sin personal, la gente sube y el tren arranca antes de que el conductor mire el boleto. Con la propuesta, pasarían minutos antes de que un arma quede asegurada. Minutos en los que cualquier cosa puede pasar.
Sheldon Jacobson, el experto que ayudó a diseñar el sistema PreCheck de la TSA, lo pone en perspectiva:
“La condición inicial es que hay casi 400 millones de armas en este país. Hay que partir de ahí, no intentar crear un entorno utópico donde no haya armas.”
Los sindicatos llevan años pidiendo protecciones. Desde el tiroteo de 2017 en Naperville, donde un pasajero disparó contra un conductor, no han parado de luchar. Dos proyectos de ley en el Congreso buscan darles protección federal, como la que tienen las tripulaciones aéreas.
Lo que viene
Amtrak y el Departamento de Transporte no responden preguntas. La presión de la administración Trump para aflojar las restricciones viene desde principios de año. Y aunque el intento de ataque del sábado fue real, la empresa no ha abandonado la idea.
El cambio propuesto: cajas de seguridad en cada tren, solo el conductor tiene la llave. Pero nadie explica cómo van a verificar quién puede legalmente portar un arma. En Nueva York necesitas permiso. En otros lados, no. ¿Cómo manejan eso en una ruta que cruza varios estados?
Jacobson lo resume: hay que sopesar riesgos y recompensas. Por ahora, los trenes son más seguros que los aviones, y montar un sistema de control en cada estación costaría una fortuna. Pero eso cambia si ocurre una tragedia grande.
Mientras tanto, la pregunta que me hago como madre: ¿qué pasa si el próximo Allen no falla?




