El regreso del “Tito”
Parece que en Honduras la política es como una telenovela de enredos: los mismos actores, los mismos dramas, y un público que, aunque se queje, no puede dejar de ver el siguiente capítulo. En esta ocasión, el empresario conservador Nasry “Tito” Asfura vuelve a la carga para competir por la presidencia de la nación este domingo. Su misión, nada fácil, es liderar al Partido Nacional en su épico intento por recuperar el poder. Claro, después de que el mismo partido quedara más quemado que un bistec olvidado en la parrilla gracias a los deliciosos escándalos de corrupción que envolvieron a su predecesor, el expresidente Juan Orlando Hernández (o “JOH” para los amigos, ahora residente permanente de un complejo carcelario estadounidense, cortesía de una condena por narcotráfico). Qué detalles, ¿verdad?
Asfura, quien en 2021 tuvo la amarga experiencia de perder contra la actual mandataria Xiomara Castro, ha manejado el “asunto JOH” con la delicadeza de un elefante en una cacharrería: lo evita como si fuera la gripe aviar. Sin embargo, con una cara más dura que el concreto, insiste en que su agrupación política no debe ser estigmatizada por los “pequeños deslices” del exgobernante. Las encuestas, con su infinita sabiduría, lo sitúan cómodamente entre los favoritos, compartiendo cartel con la oficialista Rixi Moncada y el eterno candidato y showman, Salvador Nasralla. La elección, para mayor diversión, es sin segunda vuelta, lo que básicamente significa que ganará quien logre aglutinar el mayor revoltillo de votos en una sola ronda. Una verdadera carrera de caballos con un solo salto.
El respaldo del amigo americano
En un giro que nadie vio venir (o quizá sí, porque en política todo es previsible), el aspirante recibió un espaldarazo de lujo. Nada más y nada menos que del expresidente estadounidense Donald Trump, quien, en un arranque de generosidad transnacional, afirmó que podría colaborar con él para combatir el narcotráfico y lo instó a liderar un gobierno de “libertad y democracia”. Porque si hay alguien que sabe de construir muros contra amenazas externas, ese es Trump. Este apoyo internacional llega en un momento clave para la campaña del candidato, un señor de 67 años y con raíces palestinas, ampliamente reconocido por su doble período como alcalde de Tegucigalpa. Seguro que en su currículum ese respaldo brilla más que un diamante en un basurero.
Las nubecitas en el paraíso fiscal
A pesar de su brillante trayectoria edilicia, Asfura no se libra de ciertos “malentendidos”. En concreto, enfrenta algunos cuestionamientos por una investigación sobre un presunto desvío de fondos municipales y ciertos señalamientos sobre sus coquetos vínculos con empresas ubicadas en paraísos fiscales. Acusaciones que, por supuesto, él niega con la vehemencia de un niño al que le han quitado el caramelo. Para endulzar la píldora, en su propuesta electoral promete “levantar el país” mediante inversión, generación de empleo y un fortaleciendo de la seguridad ciudadana con mucha tecnología y modelos de prevención. Porque, claramente, lo que necesita un país con problemas de corrupción es más tecnología, no más honestidad. Es como ponerle una alarma antirrobos a una casa cuyos cimientos se están desmoronando.
Así que prepárense, queridos lectores, para otro episodio de la saga hondureña. Donde las promesas vuelan más alto que la realidad, y los esqueletos en el armario tienen más movimiento que los propios candidatos.
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