Un adiós absurdo para un ícono del merengue
Porque, claro, ¿qué mejor manera de despedir a un legendario merenguero que con un derrumbe en pleno concierto? La madrugada de este martes, el techo de la discoteca Jet Set en Santo Domingo decidió que ya había tenido suficiente fiesta y se desplomó sobre el escenario, llevándose consigo la vida de Rubby Pérez y dejando un reguero de preguntas sin respuesta (y, por supuesto, escombros).
La noticia que nadie esperaba (o quizá sí, porque los edificios no suelen caerse solos)
Las autoridades locales, en su infinita sabiduría, confirmaron lo obvio: el cadáver del cantante fue recuperado entre los restos del lugar. Su familia, que casualmente estaba justo ahí, recibió la noticia con la delicadeza habitual en estos casos: “Sí, su ser querido está muerto, pero hey, al menos no lo perdimos en un Walmart”.
Lo irónico es que, horas antes, su hija Zulinka Pérez había declarado a los medios que su padre estaba “hospitalizado pero vivo”. Spoiler: no lo estaba. Aunque, para ser justos, el hombre intentó lo suyo: según su hija, cantó bajo los escombros como si fuera una escena de telenovela barata. “Si me pasa algo, no me saquen fotos”, le había pedido. Lástima que ni el colapso estructural respetó su última voluntad.
El Jet Set: donde la fiesta termina en tragedia (y demandas)
El club, con capacidad para dos mil personas (aunque quién sabe cuántas había esa noche, porque contarlas sería demasiado lógico), se convirtió en una trampa mortal. Además de Pérez, la gobernadora de Montecristi y el saxofonista de turno también quedaron en el top 10 de peores salidas de escena.
Los dueños del lugar, en un alarde de originalidad, aseguraron que “cooperan con las autoridades”. ¡Qué novedad! Como si tuvieran otra opción. Mientras tanto, el director de Emergencias prometió no rendirse hasta rescatar a todos… o hasta que se les acabe el presupuesto, lo que ocurra primero.
¿Moraleja? Si vas a un concierto, revisa el techo. Y si eres famoso, evita ser anfitrión de eventos en edificios que parecen hechos de papel maché.
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