Damián Alcázar: la nueva Ley de Cine no es suficiente
Damián Alcázar, el actor detrás del clásico El infierno, tiene sentimientos encontrados con la nueva Ley Federal de Cine y el Audiovisual. Sí, aplaude que obligue a los cines a promocionar un título mexicano dos semanas antes del estreno y mantenerlo en cartelera al menos 14 días. Pero no se queda ahí.
“Cualquier cosa que ayude, que impulse, a la exhibición del cine mexicano va a ser muy bueno… pero me parece que el 10% es nada“, suelta sin filtro.
Su propuesta es clara: pantallas especiales para ver cine nacional, independientemente de acuerdos comerciales. “Todas las ciudades grandes deberían contar, al menos, con una Cineteca”, agrega.
De Hollywood a los narcos y el terror
Alcázar lleva décadas criticando cómo las películas gringas nos bombardean con ideologías. Ahora, como invitado estrella del Festival Internacional de Cine en Guadalajara (FICG) —al que no iba desde hace más de una década—, bromea: “Vengo de vago, vengo a comer tortas ahogadas”.
Pero no todo es relajo. Acaba de abrir mercado en España con Carcoma, una comedia negra donde interpreta a un narco mexicano metido en un departamento lleno de españoles. “Es el más honesto de todos”, dice entre risas.
Y lo que sigue: una cinta de exorcismos. “El terror no es un género que viera… pero por qué no, está muy bien jugar en eso”, confiesa.
Su última aparición local fue El Mochaorejas, basada en el caso real del secuestrador Daniel Arizmendi. ¿La lección? Que el cine mexicano necesita más que leyes—necesita espacios propios.




